sábado, 27 de junio de 2009

Osimandias

Aunque la poesía, como muchas artes, me gusta, cierto es que me resulta quizás como un poco ajena, tal vez por dedicarle poco tiempo. Pero ya sabéis, los días tienen 24 horas, y muchas horas se van en obligaciones, camas y demás, y el cine, la música, la historia, las novelas y demás se agolpan, y no hay tiempo para todo.
Sin embargo, dentro de la poesía, con todas sus épocas, autores y estilos, siempre me ha atraído la poesía romántica del XIX, y dentro de ella, los versos épicos de los románticos ingleses como Byron o, en el caso que nos ocupa, Percy Bysshe Shelley, esposo de la ínclita Mary Shelley. Seguramente sea la conexión con la historia y lo antiguo lo que me atraiga de poemas como "Osimandias", uno de los grandes poemas épicos de la época, inspirado probablemente en la figura de Ramsés II, conocido como Osimandias por los antiguos griegos. Y del soneto la parte más famosa es ese "contempla mi obra, y desespera", un verso que bien podría ser el Led Zeppelin IV de la época. Un verso deliciosamente grandilocuente que me gustaría poder usar en mi vida diaria; "contempla mi blog y desespera", o "contempla mi bólido y desespera", o, si tuviera un restaurante, lo pondría como pequeño pensamiento en las cuentas, "contempla tu cuenta, y desespera". La verdad es que en estos días me desespero sin necesidad de contemplar nada. Bueno, os dejo con el gran "Osimandias" de Shelley.



Me encontré con un viajero de un antiguo país
Que dijo: dos grandes piernas de piedra sin tronco
Yacen en el desierto... junto a ellas en la arena,
Medio hundido yace un rostro roto, cuyo ceño
Y fruncido labio y su fría expresión
Revelan que su escultor entendió bien las pasiones
Que aún perviven grabadas en la piedra muerta,
La mano que las desafió y el corazón que alimentaron.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
«Mi nombre es Osimandias, rey de reyes:
contempla mi obra, oh poderoso, y desespera»
Nada permanece. Alrededor de la decadencia
De este colosal naufragio, desnuda y sin fin
Las solitarias y llanas arenas se extienden a lo lejos.

5 comentarios:

Blue Monday dijo...

Da incluso un poquito de miedo.
Soy un absoluto cero poético, pero esto que has puesto me ha impresionado.
Saludos desde la cueva oh poderoso Möbius.

supersalvajuan dijo...

Y el problema no es sólo que el tiempo se va, sino que dejaremos un montón de cosas pendientes.

GINEBRA dijo...

Byron era muy bueno, aunque la poesía decimonónica no es lo mío, la verdad... y menos los poemas épicos (ya me jodío tener que leer el Cid Campeador en su momento, y hacer un trabajo para el insti, que coñazo, madre mía).
Bueno sigue usted encerrado por lo que veo... ya me contará usted sus resultados, que auguro gloriosos.
p.d. Vengo de correr, jajajajajaj. Yo no sé inglés, pero he sobrevivido a ello sin problemas, no los tuve ni cuando he ido a Londres, para entendernos es esencial "buena voluntad"... Besos

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Yo es que era más de libros de relatos de aventura de esos que sacaba Editorial Valdemar, Crononauta... y no te desesperes, sea lo que sea el desesperante motivos de tus desesperos.

Silvio dijo...

Imposible no remitirme, al personaje de Adrian Veidt en la indispensable "Watchmen" de Alan Moore, que por cierto, fue basado en el poema que aquí publicas.