jueves, 14 de mayo de 2009

Los millones de Brewster

Richard Pryor, menudo tipo. En Europa la mayoría le recuerda por haber sido pareja cinematográfica del panocho de Gene Wilder, y aunque su último film juntos apestaba, al igual que el título (No me mientas que te creo), y aunque seguramente muchos opinen lo mismo de sus otros films, nadie podrá disuadirme de que No me chilles que no te veo tenía momentos estúpidos pero memorables. Sin embargo, allá al otro lado del Atlántico, Pryor es considerado por muchos una verdadera leyenda en ese norteamericano arte que es el stand-up comedy, y, no sé hasta que punto eso significará algo, pero tiene en sus vitrinas un premio con el nombre de todo un Mark Twain.

De todas formas es comprensible que Richard Pryor no cause mucha excitación por aquí. La mayoría de su producción 80s deja bastante que desear, y sus números cómicos clásicos en los que ametrallaba a la audiencia con varios chistes y palabrotas por minuto no son desde luego fáciles de entender. Pero para cualquiera que creciera con esa amorfa tercera parte del héroe de Krypton o con el dúo Wilder-Pryor seguro que recordará con cariño un film como El gran despilfarro.

Coprotagonizada por otro gran tipo, John Candy, El gran despilfarro nos hizo vivir a muchos lo que debía ser tener un mes por delante y 30 millones de dólares para gastar. Todo formaba parte de una apuesta, pero cualquiera que haya gozado con algún loco buying spree seguro que disfrutaría tratando de hacerse con los millones del bueno de Hume Cronyn aka Rupert Horn, quien trata de dar una lección a Pryor como se la dio su padre de pequeño, cuando le pilló fumando. Vista hoy día, El gran despilfarro no es gran cosa, pero en su momento resultó de lo más jugosa. ¡30 millones para gastar! ¡Y tras un mes no debía tener ninguna posesión! Todo un reto.


8 comentarios:

saroide dijo...

Hey, hasta las pelis tontas tienen su momento :P

Marc dijo...

Gran película... en su momento. COmo Superman III. Es curioso lo que dices, de la apreciación que aquí tenemos de este tipo y la que deben tener en USA.
¡Saludos!

Pablo dijo...

Yo como muchos nunca le he considerado buen actor, pero si hay una pelicula y no se porqué la guardaré un grato recuerdo y es "El expreso de Chicago", con su inseparable Gene Wilder, ya que contenia unos buenos gags y muchos guiños al maestro del suspense me refiero a Alfred Hitchock. Un hombre que para unos era un actor, en cambio para la mayoria no, pero para todos era gracioso.
Saludos!!!!
http://pablocine.blogia.com

Dr. Quatermass dijo...

Bufff, nunca pude con este tipo...

Adrian Vogel dijo...

Estuvo a punto de morir quemado (freebasing). Fue a él a quien en los 80 le oí la siguiente genialidad: “Tu puedes abandonar el ghetto, pero el ghetto no te abandona a ti. Lo llevas bien dentro”. Era parafraseando al poeta Kafavis, sustituyendo “la ciudad” del original por “el ghetto”.

Noemí Pastor dijo...

Yo lo recuerdo más que nada en "Superman" y me dio mucha pena ver fotos suyas de cuando estaba enfermito. Aquí no se apreciaba porque sus monólogos eran intraducibles y no sabemos tanto inglés yanqui del gueto. Bueno, en realidad, no sabemos nada.

Möbius el Crononauta dijo...

Saroide: and I thank him!

Marc: sí, me temo que aquí no sabemos lo grande que es allí.

Pablo: dicen que tuvo sus grandes momentos interpretativos en algún drama, pero aun no he podido verlos para confirmarlo.

Quatermass: esos monólogos, amigo mío, esos monólogos...

Adrian: sí, una oscura historia aquella. Una de tantas genialidades de este gran genio.

Noemí: alguien deberia traducirlos. Pero es cierto que somos todos unos Adsos

Señorita Puri dijo...

yo en su día iba a verlas al cine y me partía de la risa con estos.