sábado, 28 de marzo de 2009

Eisenhower y el complejo militar e industrial


Hace cuarenta años fallecía Dwight D. Eisenhower. Su carrera como militar y presidente de los Estados Unidos es bien conocida. Sin embargo su discurso de clausura como el jefe de Estado de la nación ha quedado relegado a un pequeño rincón. Se recuerdan mucho más partes de discursos de Kennedy que de la despedida de Eisenhower, que fue seguramente uno de los discursos más reveladores y sinceros que jamás haya pronunciado un presidente estadounidense. Muchos de los riesgos de los que Eisenhower advierte en dicho discurso, y que amenazaban a los Estados Unidos (y, por tanto, al resto del mundo), algunos ya una triste realidad en su momento, se han confirmado como una amenaza con el paso de las décadas, convirtiéndose en una triste realidad durante el infame gobierno de otro presidente republicano, George W. Bush.
A continuación dejo algunos fragmentos traducidos lo más fielmente posible. El discurso original y completo puede leerse aquí.

Public Papers of the Presidents, Dwight D. Eisenhower, 1960, p. 1035- 1040.

17 de enero 1961.

Mis conciudadanos americanos:

Dentro de tres días, tras medio siglo al servicio de nuestro país, dejaré las responsabilidades de la oficina puesto que, en una ceremonia tradicional y solemne, la autoridad de la Presidencia será investida en mi sucesor.

Esta noche comparezco ante vosotros con un mensaje de despedida y adiós, y para compartir unos cuantos pensamientos finales con vosotros, mis compatriotas. (...)

II.

Nos encontramos ya pasados diez años el punto intermedio de un siglo que ha sido testigo de cuatro grandes guerras entre grandes naciones. Tres de ellas han implicado a nuestro propio país. A pesar de estos holocaustos América es hoy la nación más fuerte, más influyente y más productiva del mundo. Comprensiblemente orgullosos de esta preeminencia, de nuevo nos damos cuenta de que el liderazgo y prestigio de América dependen, no sólo de nuestro inigualado progreso material, riqueza y fuerza militar, sino de cómo usamos nuestra fuerza en el interés de la paz mundial y el progreso humano.

III.

Durante la aventura de América como un gobierno libre, nuestros propósitos básicos han sido mantener la paz; fomentar el progreso en los logros humanos, y realzar la libertad, dignidad y la integridad entre las personas y las naciones. (...)

El progreso hacia estos nobles objetivos está permanentemente amenazado por el conflicto que hoy atenaza al mundo. Requiere nuestra total atención, absorbe nuestras mismas existencias. Afrontamos una ideología hostil -- de ámbito global, carácter ateo, propósito implacable, y método insidioso. Por desgracia el peligro parece prometer ser de duración infinita. (...)

Pero cada propuesta debe ser considerada a la luz de una consideración más amplia: la necesidad de mantener un balance en y entre nuestros programas nacionales -- balance entre la economía privada y pública, balance entre el coste y lo esperado para avanzar -- balance entre lo claramente necesario y lo cómodamente deseable; balance entre nuestras necesidades esenciales como nación y los deberes impuestos por la nación sobre el individuo; balance entre las acciones del momento y el bienestar nacional futuro. (...)

(...) Pero las amenazas, nuevas en su forma o nivel, surgen constantemente. Mencionaré sólo dos.

IV.

Un elemento vital para mantener la paz es nuestra clase militar. Nuestras armas deben ser poderosas, preparadas para la acción inmediata, para que ningún agresor potencial esté tentado de arriesgarse a su propia destrucción.

(...)

Hasta el último de nuestros conflictos mundiales, los Estados Unidos no tenían una industria armamentística. Los fabricantes americanos de arados podían también, con tiempo y si se requería, hacer espadas. Pero ahora no podemos arriesgarnos nunca más a la improvisación de emergencia de nuestra defensa nacional; hemos sido impelidos a crear una industria armamentística de vastas proporciones. Además, tres millones y medios de hombres y mujeres están directamente implicados en el complejo militar. Anualmente gastamos más en la seguridad militar que el ingreso neto de todas las empresas de los Estados Unidos.

La conjunción de un inmenso establecimiento militar y una gran industria armamentística es nueva en la experiencia americana. La influencia total - económica, política, incluso espiritual - se deja sentir en cada ciudad, cada capitolio estatal, cada oficina del gobierno Federal. (...)

En los consejos del gobierno, debemos guardarnos contra la adquisición de influencia injustificada, solicitada o no, por parte del complejo militar-industrial. El potencial para el incremento desastroso del poder desplazado existe y persistirá.

Nunca debemos permitir que el peso de esta combinación haga peligrar nuestras libertades o procesos democráticos. No debemos dar nada por garantizado. Sólo una ciudadanía alerta e informada puede imponerse al engranaje propio de la enorme maquinaria industrial y militar de defensa con nuestros pacíficos métodos y objetivos, para que la seguridad y la libertad prosperen juntas.

(...)

En esta revolución, la investigación ha devenido fundamental; (...) más compleja, y costosa. Una parte incesantemente creciente es conducida para, por, o en su dirección, el gobierno Federal.

Hoy, el inventor solitario (...) ha sido eclipsado por fuerzas conjuntas de científicos en laboratorios y campos de pruebas. Del mismo modo, la universidad libre, históricamente la fuente de ideas libres y el descubrimiento científico, ha experimentado una revolución en la conducción de la investigación. En parte debido a los enormes gastos implicados, un contrato gubernamental se ha convertido prácticamente un sustituto de la curiosidad intelectual.(...)

La posibilidad de la dominación de los eruditos por el empleo Federal, las cuotas de proyectos, y el poder del dinero está siempre presente

  • y debe ser gravemente considerada.

(...) debemos también estar atentos al peligro similar y opuesto de que la misma política pública pueda devenir cautiva de la élite cientificotecnológica.

Es tarea del arte de gobernar moldear, equilibrar e integrar éstas y otras fuerzas, nuevas y viejas, conforme a los principios de nuestro sistema democrático, (...)

V.

Otro factor para mantener el equilibrio implica el elemento del tiempo. Mientras tratamos de vislumbrar la sociedad futura, nosotros -- vosotros y yo, y nuestro gobierno -- debemos evitar el impulso de vivir sólo para el presente, saqueando, para nuestro propio descanso y conveniencia, los preciosos recursos del mañana. No podemos hipotecar los activos materiales de nuestros nietos sin arriesgar también la pérdida de su herencia política y espiritual. (...)

VI.

(...)

Tal confederación debe ser una de iguales. Los más débiles deben acudir a la mesa de conferencias con la misma que confianza que lo hacemos nosotros, (...)

El desarme, con honor y confianza mutuos, es un imperativo continuo. (...) Debido a que esta necesidad es tan aguda y aparente confieso que dejo mis responsabilidades oficiales con una definitiva sensación de decepción. Como alguien que ha presenciado el horror y la persistente tristeza de la guerra (...) desearía poder decir esta noche que una paz duradera está a la vista. (...)

VII.

(...) A todas las gentes del mundo, expreso una vez más la continua (...) aspiración de América:

Rezamos para que (...), todas las gentes llegarán a vivir juntas en una paz garantizada por la fuerza vinculante del respeto y el amor.

7 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Las amenazas surgen constantemente, qué sarcástico, joder.

Milgrom dijo...

Pedazo material histórico el que nos traes.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Más historia y menos pelis de miedo! Bueno, la verdad es que viene a ser parecido... "No podemos hipotecar los activos materiales de nuestros nietos sin arriesgar también la pérdida de su herencia política y espiritual" Lo que tú digas Dwight. Por cierto, cuáles son esas cuatro guerras? Porque me salen dos... "un siglo que ha sido testigo de cuatro grandes guerras entre grandes naciones"... porque a mí que la de China con Japón no la cuentan así que...

GINEBRA dijo...

Hola Möbius, muy interesante este post. Todos los presidentes norteamericanos han priorizado el poderío militar de su país como medio para mantenerse como gendarme del mundo... pero curiosamente en cada discurso se menciona la intencionalidad de que este gran país sea el garante de la paz y la libertad mundial, jajjajajajajaja, ¡es descojonante!!!!! no se lo creen ni ellos... en fín, poco ha cambiado y creo que ni siquiera con el actual presidente cambiará.
Besos de domingo.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Es verdad, Corea, Corea es la otra.

saroide dijo...

Hay que ver, tu cinta siempre me sorprende, Moebius. s :)

Anónimo dijo...

GINEBRA:
Lo más triste es que la mayoría del pueblo norteamericano se creen que son los buenos de la película.