domingo, 1 de febrero de 2009

Veinticuatro ojos (1954)

Cinta dirigida por Keisuke Kinoshita (del que nada sé), Veinticuatro ojos narra la historia de la joven Hisako, una profesora recién licenciada que en 1928 es enviada a una remota isla a impartir clase. Sus costumbres urbanitas chocarán a sus alumnos y a los familiares de éstos, quienes en principio rechazarán sus métodos, hasta que poco a poco, y sobretodo tras sufrir un esguince a causa de una broma de sus alumnos, se ganará a los pequeños y sus habitantes. Sin embargo, debido a la lesión debe abandonar la escuela, pero con los años irá reencontrándose con sus alumnos en diversas circunstancias.

Veinticuatro ojos es una historia de tinte costumbrista que por un lado nos narra la evolución de Japón desde finales de los años 20 hasta la Segunda Guerra Mundial, y por otro poetiza la relación entre profesores y alumnos, mostrando lo importante que puede ser cierto maestro o maestra en nuestras vidas.
Respecto a la primera tendencia, la película muestra diversos hechos que marcan el cada vez más marcado belicismo y totalitarismo del Japón de los años 30, donde cualquier pensamiento diferente u opinión pacifista puede ser tachada de comunismo o de antipatriotismo.
En el segundo el drama y la comedia ligera (aunque más el primero que el segundo)se entremezclan para describir la relaciíon de Hisako con sus alumnos, quienes al crecer van acusando algunos de ellos diversos problemas, como muertes de pariente o ruina económica. La evolución hacia la guerra se precipita tras la invasión de Manchuria, tras la cual los niños no desean sino ser soldados y servir a su patria.

Otro elemento interesante es la particular sensibilidad con el que se retrata la difícil posición de la mujer en el Japón de la época, país que siempre se ha caracterizado por una particular forma de machismo. Sin embargo en Veinticuatro ojos Kinoshita apunta con sencillez, y un melodrama bien llevado, la indefensión que en muchas ocasiones sufría la mujer nipona de aquella época, especialmente en los pequeños pueblos; consecuencia más que probable de que la película esté basada en la novela de una escritora japonesa.

Aunque por momentos haya más lloros que diálogos (y es que los nipones son dados a llorar) Veinticuatro ojos es un bonito drama que muestra un sesgo de la sociedad japonesa en la década de los 30 y 40. Aunque las sensibilidades y situaciones puedan ser muy distintas, para que se entienda el tipo de película que es diría que Veinticuatro ojos es una especie de La lengua de las mariposas a la japonesa, salvando la gran distancia entre ambas. La ventaja de la primera es que no se politiza demasiado la historia.

Veinticuatro ojos no es un film que recomendaría al espectador que no esté acostumbrado al cine japonés, pero que creo que podrá agradar al que guste del cine clásico del país del Sol Naciente.

2 comentarios:

mario dijo...

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saludos
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Daniel Rivas Pacheco dijo...

Me gusta esta recomendación. Siempre he sentido atracción por el cine japonés, aunque nunca he profundizado suficiente. Voy a ver si tengo la suerte de encontrar la película.

Un saludo Moebius