sábado, 28 de febrero de 2009

Molly Hatchet

Molly Hatchet, nombre de una prostituta que acababa sus trabajos decapitando a sus clientes, no podía encajar mejor con un grupo que fácilmente podía dejarte sin cabeza con una música tan poderosa como lo eran sus clásicas portadas de guerreros dibujadas por el gran Frank Franzetta, uno de los grandes del cómic norteamericano de aventuras y ciencia ficción de las últimas décadas.

A los Molly Hatchet los situaría sin problemas en el podio del southern rock tras los Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd. Provenían del Sur más costero (Florida) la banda fundada por David Hlubek y Steve Holland (y pronto Duane Roland) fue una de las grandes formaciones de la segunda acometida de los caballeros sureños del rock. De hecho en su debut discográfico tuvieron mucho que ver sus paisanos de Lynyrd Skynyrd y Donnie Van Zandt de los 38 Special.
Junto a la base rítmica formada por Banner Thomas y Bruce Cramp y la poderosa voz de gran Danny Joe Brown los Molly Hatchet debutaron con un estupendo disco homónimo repleto de todos los ingredientes que un buen disco de rock sureño debe tener: grandes melodías vocales de un cantante poderoso, estupendos riffs, guitarras dobladas, solos esplenderosos y atmósfera de carretera, "moonshine" y bourbon. Los dos primeros cortes del álbum, "Bounty Hunter" y "Gator Country" ya definen la esencia de Molly Hatchet, con un sonido muy cercano al de unos Lynyrd Skynyrd que desgraciadamente les habían dejado via libre con el triste accidente aéreo que se llevó a gran parte de la banda. De todas formas ahí estaban los solos y las tres guitarras, Joe Brown y sus característicos silbidos y en resumen una banda con pelotas para que el legado de los ausentes perviviera. Como testimonio queden la emocionante versión del "Dreams I'll Never See" de Gregg Allman o el magnífico riff de "I'll Be Running".
En 1979, un año después del Molly Hatchet, llegaba Flirtin' With Disaster, su disco más recordado y exitoso. En realidad ambos eran estupendos discos, y el Flirtin' era más de lo mismo: portada con guerrero de Frank Franzetta, un poderoso arranque con "Whiskey Man" y más tonadas clásicas para el repertorio: la vacilona "One Man's Pleasure", ideal para una vacilona pelea de bar con tacos de billar; "Let The Good Times Roll", alegre canción para marchar hacia Gettysburg, la épica e hiperguitarrera "Boogie No More", y por supuesto su emblemática "Flirtin' With Disaster" que da nombre al disco. En conjunto, un gran disco que fue su mayor éxito.

Sin embargo el estado de gracia iba a durar poco. Cansado de las agotadoras giras y deseando volar por libre como la canción de los Lynyrd, Danny Joe Brown deja la banda para montarse su propia movida. Llega el momento de Jimmy Farrar, un buen cantante que le da un enfoque más melódico a la música del grupo. Beatin' The Odds es un buen disco que haría sonrojarse a muchos supuestos rockeros de pelo en pecho hoy en día, y eso que le falta el toque de los dos primeros trabajos de la banda. Pero ahí tenemos la marchosa canción que titula el álbum; "Double Talker", un perfecto golpe para caminar vacilando por la calle cual dibujo de Robert Crumb , y al que la voz de Farrar le da una atmósfera muy Whitesnake; "Dead And Gone", con sus coros femeninos, y la balada "The Rambler" le dan nuevos aires al grupo, mientras que temas como "Penthouse Pauper" o "Few and Far Between" siguen destilando orgullo sureño. Adentrándose en la peligrosa década de los 80 llegará otro álbum más con Farrar, Take No Prisoners.

1983 es el año del regreso de Danny Joe Brown, y a pesar de la nueva base rítmica su sola presencia parece bastar para devolver al grupo su clásico sonido de poderosa ametralladora Gatling. No Guts... No Glory parece ser un renacimiento del viejo espíritu, y como muestra no hay portada de guerrero, pero sí buenas canciones como "Ain't Even Close" o "Under The Gun" y épica en el corte "Fall of the Peacemakers". Sin embargo un tema como "What It's Gonna Take" ya auguraba lo que se nos venía encima.

Y eso era ni más ni menos que una banda con cada vez menos miembros fundadores en su banda (Steve Holland ya no estaba por allí), la inclusión de un teclista y un letal sonido AOR que hacen del The Deed Is Done un disco muy mediocre, del que sólo se salva una buena cara B donde Molly Hatchet parecen más los Molly de antes en temas como "Good Smoke and Whiskey", que sin embargo suenan demasiado endebles y accesibles debido a la espantosa producción 80s. Sin embargo la banda seguía teniendo garra en directo como demuestra el álbum en vivo Double Trouble Live. En la difícil década de las baterías programadas llegarán más cambios de formación que supondrán la marcha de Hlubek, la llegada del guitarrista Bobby Ingram, que con el tiempo se haría con las riendas de la banda, y la despedida definitiva de Danny Joe Brown debido a un ataque y a una lucha contínua con la diabetes que desgraciadamente finalmente perdería en 2005.

Y al igual que unos cada vez más irreconocibles Lynryd Skynyrd, Molly Hatchet han seguido vivos durante todos estos años bajo la dirección de Bobby Ingram, y hasta hace bien poco no contaron con ningún miembro fundador en sus filas hasta el regreso de Hlubek a la banda. Ahora los Hatchet campean por el reino de la nostalgia, pero en su día este guerrero con nombre de mujer portó bien alto el estandarte del rock sureño. Así que rindan tributo a estas sufridas huestes; no se arrepentirán.

2 comentarios:

Belén dijo...

y yo viendo from hell.. :)

de prostitutas y sangre anda el tema :)

Besicos

ROCKLAND dijo...

Entre los más grandes del Southern rock sin lugar a dudas al igual que Outlaws, Marshall Tucker Band o blackfoot. Quizás se repetían un poco en cada disco pero tenían grandes temas.
Los veremos en el Azkena dentro de un par de meses.
saludos