jueves, 19 de febrero de 2009

El insidioso Fu Manchu

Bromeaba Christopher Lee en un documental sobre el enigma que escondía el malvado Fu Manchu, al cual había encarnado en una serie de películas durante los 60 (algunas de ellas dirigidas por el recientemente goyarizado Jesús 'Jess' Franco). No fue, desde luego, el único en hacerlo. Desde los años 30 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial fueron varios los actores que encarnaron al amarillento genio del mal, entre los que destacó especialmente Boris Karloff.

Afirmaba, pues, el gran Christopher Lee, que siempre había estado intrigado por el sistema de financiación del gran Fu. ¿De dónde sacaba el dinero para sus diabólicos planes? ¿Era un hombre rico? El tal Fu había comenzado siendo un agente de los temidos Si-Fan, luego no era probable (aunque en realidad fuera reconvertido en el cine como potentado oriental). Tal vez, con algo de esfuerzo y una hipoteca, lograra reunir bastante dinero como para financiar su diabólico plan de dominación mundial para El regreso de Fu Manchu (1965). ¿Pero y en las siguientes cuatro ocasiones? ¿Cómo volvía a levantarse el malvado Fu tras cada fracasado plan? Bromeaba Lee pensando en un cariacontecido Fu Manchu acudiendo al banco a por el enésimo préstamo, y al señor banquero recibiéndole con un "Pero hombre, ¡otra vez!". Era evidente que el desastroso programa económico de Fu Manchu no llegaba a ninguna parte.

Y es que Fu Manchu era un genio del mal y un peculiar caballero que gustaba de idear extraños inventos y enrevesados planes para dominar el mundo y acabar con los agentes británicos y americanos que trataban de chafarle los planes. Como decía, Homer, los gobiernos, siempre poniéndole las cosas difíciles al pequeño empresario.
Y es que Fu Manchu no era de pistolazo y tentetieso, era un hombre refinado. Y como todo buen villano, ideaba una muerte lenta para el protagonista mientras le contaba sus planes para dominar el mundo, dándole al guapo de turno información suficiente para desmontarlo y todo y tiempo para pensar un modo de escapar a la "muerte segura" del gran Fu.

Pobre Fu Manchu, como todos los villanos, nació para perder. ¿Hay sitio para Fu Manchu en nuestro tecnológico mundo de hoy, repleto de ordenadores, gepeses, satélites localizadores, teléfonos móviles y otras mandangas que agradarían poco al tradicional líder de los Si-Pan? De momento sólo parece haberlo en las películas de Grindhouse. Pero no se confíen, agentes de los servicios secretos. El mal nunca duerme, y Fu Manchu menos. Siempre está atento. Porque los chinos no tienen ojos rasgados. Sólo sospechan todo el tiempo.

Marca de la casa: uñas largas y complejos planes de dominación mundial

7 comentarios:

Higronauta dijo...

Siempre he pensado lo mismo de los X-Men: ¿de dónde saca Xavier el capital para financiar la organización y montar instalaciones como la Sala de Peligro o mantener del Blackbird?

Y respondiendo a su pregunta, sí que hay cabida para malosos como Fu Manchu en nuestra sociedad. Tenga en cuenta que, a parte de cuatro ciberterroristas y varios cacos posmodernos, el mal sigue siendo un elemento tan clásico que es capaz de existir sin parafernalias tecnológicas. Un simple talonario es una de las armas más peligrosas del planeta, por ejemplo.

supersalvajuan dijo...

pendiente está la obra de Alex de la Iglesia sobre Fu Manchu

aLiKHaNDRa dijo...

xD se llama ficcion jajaja no sheto saluditos

paulamule dijo...

Ostrás, mientras que leía tu entrada estaba pensando todo el rato en Kung Fu en vez de en Fu Manchu y no entendía nada. Además me extrañaba no ver al gran David Carradine. Sin comentarios. Salud.

Akeru dijo...

¿Que pasaría si juntáramos a Fu Manchú con el Chino Cudeiro?

Mala suelte, mala suelte...

Saludos amarillos, crononauta.

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Genial la última frase, xD. Los malos que son galanes, que cuentan su plan al guaperas, nunca deberían desaparecer del cine.

fumanchú dijo...

Se sospecha que muchos de sus secuaces están repartidos por el mundo con el objetivo de recaudar fondos para la causa a base de jugar a las tragaperras.

Y por lo visto no les va nada mal.


Me encanta su blog.