lunes, 5 de enero de 2009

Los Jueves, milagro (1957)

Creo que deberíamos estar agradecidos de que los censores franquistas fueran por lo general bastante cortos de miras, y que directores como el genial Luis García Berlanga fueran capaces de colarles muchos goles a aquellos señores de negro. Como le sucedió en la época a cualquier director mínimamente inquieto, Berlanga vio muchas de sus escenas borradas para siempre, pero aun así siempre logró, mediante tretas, engaños o simple miopía mental de los censores, salir adelante y dejar retratada en sus películas la España pacata, atrasada y represiva de aquellos días, siempre con mucho humor e ironía. En la película que nos ocupa el director se valió de un final a gusto de las autoridades (y de dejar a la Iglesia fuera del asunto, a menos directamente) para señalar el uso poco cristiano que se daba en quizás demasiadas ocasiones a la religión.

Los Jueves, milagro comienza con la historia de Fuentecilla, un pueblo que vivió tiempos mejores durante el auge de su balneario, y que hoy sobrevive del campo y un raquitísimo turismo. Su degradación es tal que ya ni el tren para en la estación. La máxima actividad que hay en el apeadero del pueblo, aparte del fugaz paso del expreso, son los ronquidos de Mauro, un inocente mendigo que vive en un vagón abandonado.
El dueño del balneario, Don Ramón, harto de una escasa clientela que poco tiene de aristocrática, urde un plan con las fuerzas vivas del lugar (el alcalde y mercero, el maestro, el barbero, el dueño de un hotel y un acaudalado del lugar, Don José) para montar una aparición mariana como la de Lourdes que atraiga al turismo y a los devotos, llenen el balneario y, en definitiva, se dejen el dinero en el pueblo. Tras mucho cabilar notan el extraordinario parecido entre una olvidada talla de San Dimas, el buen ladrón, y Don José, con lo que se ponen manos a la obra para montar cada jueves noche el supuesto milagro con Don José haciendo de San Dimas. No tardará en llegar al pueblo un extraño personaje que se hace llamar Martino, y que llevará la estafa a otro nivel.

Los Jueves, milagro es una coproducción italoespañola, dirigida y escrita por Luis García Berlanga (con la colaboración de Jose Luis Colina en el guión) y protagonizada por el norteamericano Richard Basehart (Moby Dick, La Strada), por entonces casado con una actriz italiana. Tanto el reparto como el equipo técnico es mayoritariamente español, aunque destacan algunos nombres italianos como el de Paolo Stoppa, magnífico en su papel de profesor de escuela de mano larga. Otro gran actor es el gran José Isbert, que interpreta a Don José, y aparece también el habitual aristocrático de la época, Alberto Romea, haciendo de Don Ramón. En papeles secundarios hay que nombrar a dos grandísimos actores que entonces se labraban su ascensión en los créditos. Manuel Alexandre, que interpreta al vagabundo Mauro, y Jose Luis Lopez Vázquez, que interpreta al cura, aunque por desgracia su característica voz fue doblada por otro actor. Un infantil Luis Varela (al que los habituales de Camera Café probablemente conocerán) aparece en unas contadas escenas como el inquieto Luisito.

En una magnífica primera parte Los Jueves, milagro plantea una mordaz acusación contra el aprovechamiento crematístico de las apariciones, milagros y demás acontecimientos relacionados con la religión por parte de empresarios, alcaldes y demás autoridades con el fin de ver sus negocios o sus pueblos revitalizados y con la saca bien llena. Por supuesto Berlanga dejó a la Iglesia (en la figura del cura) fuera del chanchullo milagrero, salvo por la habitual, simpática y permitida preocupación del sacerdote por las cuantías semanales del cepillo. Con todo, la crítica del abuso que se hacía (y por desgracia, se sigue haciendo) de los inocentes creyentes, enfermos y demás por parte de un grupo de desaprensivos quedó hecha. Sin embargo, la fuerza y el humor de la primera parte se van desvaneciendo en la segunda, pensando quizás en conducir el peliagudo tema hacia un final que contentara a las autoridades.

De todas formas Los Jueves, milagro forma parte del mayor período creativo de Berlanga (y del cine español en general) y aunque no esté a la altura de un Bienvenido Mister Marshall o El verdugo, es una magnífica película que da sopas con ondas a la inmensa mayoría del panorama cinematográfico actual, al menos en cuanto a grandes nombres se refiere, con, por desgracia, contadísimas excepciones.

6 comentarios:

Adrian Vogel dijo...

Quedaron reflejadas "las fuerzas vivas" de todos los pueblos de España

Belén dijo...

Los censores eran muy torpes, es como el verdugo... vaya zarpazos metía y ahí lo tienes...

Besicos

alicia dijo...

La primera parte es magnífica, con unos personajes espléndidos, y ese soberbio Pepe Isbert haciendo de San Dimas, pero desgraciadamente la segunda ya no es como le habría gustado a Berlanga. Aún así sigue siendo de visión obligada y recomendable

saroide dijo...

¡No me la pienso perder! Y debería volver a ver El verdugo, por cierto. Besitooos.

Noemí Pastor dijo...

Parece mentira que, a pesar de las limitaciones, puedieran hacer pelis como ésta. ¿O precisamente gracias a ellas?

LoRbAdA dijo...

No la conocía pero me la descargo fijo. Otro que tenía un millón de problemas con la censura fué Buñuel y si ves Viridiana flipas...