viernes, 16 de enero de 2009

Diabolus in musica: El trino del Diablo




Pirano, República de Venecia. En dicha localidad (hoy parte de Eslovenia) venía al mundo un 8 de abril de 1692 Giuseppe Tartini, hijo de un comerciante de éxito y una dama cuya ascendencia era de racio abolengo. Sus padres planeaban para él una vida monástica como franciscano, y ya desde joven comenzaron a impartirle ciertas nociones de música. Cuando tuvo la edad suficiente acudió a la Universidad de Padua, donde estudió leyes, amén de practicar la esgrima (no sólo como deporte) e ir detrás de diversas faldas. Su vocación de bon vivant no gustó a su padre, aunque éste no tuvo demasiado tiempo para lamentarse. El padre de Giuseppe fallecía en 1710, tras lo cual el díscolo hijo aprovechó para casarse con una tal Elisabetta, una chica de clase social baja que habría hecho revolverse al difunto padre en su tumba. Sin embargo, la felicidad conyugal no pareció durar mucho. La tal Elisabetta resultó ser la amante del poderoso cardenal Giorgio Cornaro, con lo que Tartini enseguida se ganó la enemistad de éste, habiendo de abandonar Pádua. Comenzaba así una fructífera carrera como compositor y violinista que quedaría teñida para la posteridad con el añil de la leyenda.

El fantástico relato que hizo de Tartini una de las figuras más fascinantes de la música barroca nos lleva a algunos años después, cuando Tartini ya era Maestro de Capilla y regentaba una de las escuelas de violín más prestigiosas de Europa. Como la gran mayoría de los compositores clásicos que han hecho historia, Tartini era un perfeccionista que buscaba llevar su música siempre más allá. Se obsesionó cada vez más con componer la pieza perfecta, en la cual todas las notas encajarían como en un puzzle.

Fue durante esta época de obsesión cuando todo ocurrió, como, asegura la leyenda, el mismo Tartini le relató a su amigo el astrónomo Jérôme Lalande. Cierta noche el compositor y violinista Tartini se hallaba en sueño profundo. Fue entonces cuando el mismísimo Diablo se le apareció, sentado al borde de su cama, pidiéndole una lección de violín. El compositor accedió, y tras la lección el Señor del Averno tomó el violín y comenzó a tocar. La maestría con la que tocó el Diablo era increíble, y la sonata que interpretó era de una hermosura y perfección tales que Tartini quedó, al parecer, sin respiración.

Cogí mi violín, esperando recordar algún trozo de lo que acababa de oir, pero en vano. La pieza que compuse entonces es sin duda la mejor [de mi repertorio], la Sonata del Diablo, pero se aleja tanto de la que me dejó atónito que habría destrozado mi violín y dejado la música para siempre si pudiera poseerla.

Cuentan que, al despertar, aparte de caer en una gran desesperación, Tartini vio en su habitación algo que nunca había estado antes: un precioso violín de color caoba. ¿Un regalo de Lucifer quizás?
Aunque tras levantarse de su cama el compositor trató de trasladar al papel la maravillosa sonata que le había sido revelada en sueños, al parecer Tartini sólo fue capaz de recordar unos cuantos detalles. ¿Cómo de maravillosa fue la pieza diabólica que escuchó en sueños? Nunca lo sabremos, pero su Sonata per violino in sol minore, popularmente conocida como "El Trino del Diablo", fue a la postre su pieza más famosa de entre el extenso centenar de conciertos para violín que dejó compuestos tras su muerte, acaecida en 1770.

12 comentarios:

Angus dijo...

Descubrí esta historia hace unas semanas en un post similar que hizo el siempre interesante Maikelnai:
http://www.maikelnai.es/2008/10/26/de-musicos-y-demonios/
Como ya comenté, es muy curioso cómo esta historia del pacto con el diablo está arraigada en la música...

Blue Monday dijo...

Interesenatísimo. Es cierto lo que dice Angus sobre la ligazón música diablo. Siempre asociado al rock, pero desde luego existente casi desde el principio de los tiempos.
Saludos desde la cueva.

Akeru dijo...

Interesante historia y hermosa música. Si esta es solo una pequeña muestra de lo que oyó en sueños, me pregunto cuánto de bella debía ser la que interpretó el diablo para él.

Besos musicales, viajero de la historia.

Daniel Rivas Pacheco dijo...

No conocía esta historia y me ha sorprendido mucho. Me recuerda a ese último capítulo de Futurama, donde Fry pacta con el diablo para poder tocar el olorfono,xD.

Un saludo

Adrian Vogel dijo...

Gran historia… A ver si lo de la relación música/diablo es una conspiración vaticana, al ver que los músicos se apartaban del camino de la música sacra (como pasó con los pintores y escultores).

Belén dijo...

hasta de clásica dominas, amigo...

besicos

Lillu dijo...

Muy interesante! Yo siempre había pensado que el violinista más endiablado era Paganini, pero ya veo que éste también tiene su parte en la historia del Diablo :D

saluditos

jaytowerr dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jaytowerr dijo...

Conocía la historia,pero no deja de fascinarme la cantidad de historias similares que hay en el mundo de la música.Sin ir más lejos la semana pasada dejé el video de una canción de la Charlie Daniels Band en mi blog que relata una vieja leyenda de la cultura sureña americana que espracticamente clavado a la esta.Por si interesa
http://ermetxeo.blogspot.com/2009/01/el-diablo-se-pas-por-georgia.html
Saludos

RAÚL dijo...

me encanta ese diablo, dale que dale con el violín. es un ilustración bien chula. me ha gustado la historia también. buena fábula!

argos dijo...

esta sonata de Tartini y la Follia de Corelli (por Savall) son dos de las joyitas barrocas por excelencia. Una bonita entrada.

Saludos

Anónimo dijo...

HOLA SOY MISRUDASA ,ESCUCHÉ POR PRIMERA VEZ "EL TRINO DEL DIABLO" HACE MUCHISIMOS AÑOS , CUANDO LO ESCUCHÉ ME QUEDE ALUSINADA , UNO DE MIS INSTRUMENTOS FAVORITO ES EL VIOLÍN , ME TRANSMITE SENTIMIENTOS , ENFIN QUE ME ENCANTA.