sábado, 10 de enero de 2009

Cinemanía (1932)

Un equívoco que lleva a otro equívoco; así podría resumirse Cinemanía, una película de la estrella del mudo Harold Lloyd que trataba de adaptarse al sonoro. La trama del film gira entorno a Harold Hall, un patoso aspirante a estrella del cine que se verá colocado en un entorno al que no pertenece, provocando diferentes situaciones cómicas que convierten a Cinemanía en una especie de El guateque de los años 30.

La historia de Harold es un contínuo equívoco que, mientras el personaje siembra el caos allá donde va, le va sumergiendo en una especie de historia de amor a tres bandas, en la que, además de él, encontramos a una bella primera actriz que se encariñará con Harold, y la clásica figura del primer actor egomaníaco, egoísta y hostil, que parece mantener una turbia relación con la actriz y a la que considera como su posesión.
Cinemanía fue dirigida por Clyde Bruckman, director y guionista que había trabajado con casi todas las grandes estrellas cómicas del mudo, salvo Chaplin. Sin embargo su carrera como director estaba destinada a ser muy corta debido al alcoholismo de Bruckman. De hecho cuentan que Cinemanía es más una película de Harold Lloyd que de Bruckman.

Reconozco que Cinemanía me causó una mejor impresión la primera vez que la vi, ya hace muchos años, pero no es una mala película ni mucho menos. Su humor inocente y su intrascendente trama la convierten en un vehículo perfecto para olvidarse del turbio presente y empaparse de esa magia especial que desprenden esas viejas películas, que realmente le convencen a uno de que una actriz como Constance Cummings podría fijarse en un tipo sencillo de la calle.

Cinemanía
constituyó en su día el primer proyecto de Harold Lloyd directamente preparado para el cine sonoro. La transición del mudo al sonoro fue dura para muchos artistas de Hollywood, pero en un principio parecía que Lloyd iba a lograr sobrevivir en esa nueva etapa, como por ejemplo hizo Chaplin. Pero Cinemanía es también un ejemplo del por qué la carrera cinematográfica de Lloyd fue diluyéndose hasta prácticamente desaparecer en los años 40. El futuro de la comedia norteamericana se encontraba en el screwball y en el humor basado principalmente en los diálogos, mientras que Cinemanía, a pesar de ser un film hablado, seguía basando sus gags principalmente en el recurso visual y el clásico género del slapstick. Al público de entonces, sumergido en la Gran Depresión, las caídas, golpes y tortazos se le antojaban cada vez más como algo desfasado. Vista hoy en día, con más perspectiva, Cinemanía es una entretenida comedia que cumple su función, amén de constituir un curioso ejemplo de slapstick sonoro que la emparenta directamente con la obra de Blake Edwards.

11 comentarios:

Pablo dijo...

FELIZ AÑO NUEVO!!!
VOLVEMOS A ESTAR DE NUEVO EN CONTACTO. SALUDOS COMPAÑERO!!!
http://pablocine.blogia.com

Adrian Vogel dijo...

No la recuerdo bien... Volveré a verla (en cuanto pueda) siguiendo tu consejo.

Neli dijo...

Me gustó mucho la peli "el guateque". Tiene un humor muy sano y a veces en lo sencillo y absurdo está parte de la magia..

Asi que aunque esta no la conozco, tomaré nota y ya te diré...

Un beso, Moe.

saroide dijo...

Qué extraña tuvo que ser para toda esta gente la adaptación al cine sonoro, después de toda una vida trabajando en cine mudo, con una actuación mucho más evidente y teatralizada. Curioso.

Belén dijo...

La verdad, y creí que jamás diría esta frase, pero...

ya no se hacen pelis como las de antes

Besicos

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Siempre he querido ver esta película porque me encanta Harold Lloyd, el humor sin palabras es muy difícil de conseguir y el tenía ese don.

Un saludo Moebius

jaytowerr dijo...

Herold Lloyd creo,de todas formas que supo adaptarse bien al sonoro,aunque es cierto que sus obras mayores estan en el silente
De rodas formas siempre es un placer que se le reivindique.
El mes pasado le dedique una retrospectiva a Buster Keaton,nada del otro mundo,pero eso si,con mucho cariño.Si os interesa pasaos por mi blog.Saludos

Cecil B. Demente dijo...

Esta no la conocía, pero mientras te leía también me ha venido a la cabeza El guateque. Hace demasiado que no me pongo a ver una de estas clásicas comedias de tortazos, tendré que remediarlo...

GINEBRA dijo...

LLoyd me gusta fundamentalmente en el cine mudo. fué uno de mis ídolos cuando chica, la escena colgado del reloj en el que piensa que ha muerto porque ve una estatua de un ángel y se cree en el cielo, es inolvidable.
No he visto Cinemanía, pero me lo apunto. Besos, Möbius.

Angus dijo...

Mira, este año le he regalado a mi hermano por Reyes un pack de pelis de Harold Lloyd; tengo que ver si incluía esta...

Möbius el Crononauta dijo...

pablo: ¡a por otro año! Nos leemos.

Adrian: perfecta como evasión.

Neli: ésta no es "El guateque", pero tiene sus momentos.

Saroide: sí, fue una extraña era de confusión, mezcla de comedia y tragedia.

Belén: pues yo es casi lo primero que digo por las mañanas.

Daniel: Lloyd, Keaton, Chaplin... los grandes reyes del humor visual. Insuperables.

Jaytowerr: efectivamente, Lloyd podría haber aguantado en el sonoro sin problemas, pero el gusto del público iba por otros derroteros.

Cecil: unos cuantos tortazos al año no hacen daño.

Ginebra: en mi caso fue Chaplin, pero sirvió para descubrirme al resto de grandes genios.


Angus: pedazo de regalo. Si son de su etapa muda no estará... pero poco importa. Lloyd tiene donde elegir.