viernes, 31 de octubre de 2008

Happy Halloween, again


La Noche de los Muertos ha llegado otra vez. Quizás en el campo alguien haga revisión de sus cosechas y su ganado, como en los viejos tiempos del Samhain. En la ciudad mucha gente se disfrazará y otros, cada vez los menos, refunfuñen ante el festejo extranjero de Halloween. Los habrá que prefieran el viejo rito católico, y quienes deseen pasar la noche en un cementerio. Los habrá, como yo, que tendrán (desde luego deberían) quedarse estudiando, dejando que los espíritus y las bebidas espirituosas se apoderen de otros. Mientras, en ElMundo.es, dan unos consejos culinarios (algunos bastante chorras) para esta noche señalada. A mí no me importaría tener a mano unos huesos de santo, o el steak tartar, que tiene pinta de ser una delicatessen anglosajona poco apetecible.

- Drácula. El polo inmortal, de coca cola por fuera y fresa de intenso color sanguíneo por dentro.

- Cerebritos. Chupitos que mezclan Baileys o sucedáneo y granadina, produciendo un efecto visual encefálico y esponjoso.

- Huesos de santo. Simbólico dulce de macabro nombre con que los pasteleros ponen a prueba la resistencia de sus clientes ante el desbordamiento del nivel de glucosa en sangre.

- Casquería fina. Sesos, higaditos, bofe, corazones, riñones, lengua y cualquier órgano de probada eficacia revuelve-estómagos.

- Steak tartar. Carne cruda, bien picadita y aliñada al gusto para degustar el auténtico sabor que pierde a los antropófagos. Los chuletones vuelta y vuelta también resultan un manjar de lo más apropiado.

- Novatada. Pide a tu novio -si, ese mismo que no sabe ni freir un huevo- que cocine para tí. Resultados escalofriantes garantizados.

- Comida basura. Veinticuatro horas ingiriendo exclusivamente fast-food acaba convirtiéndose en una pesadill

En fin, para los que disfruten de esta noche, pásenlo bien. Para los chovinistas, curritos y demás gentes que se queden en sus casas, resignación. Sea como fuere, hay que pinchar un año más el "Monster Mash" de Bobby Pickett.

BSO: The Taking of Pelham 123

La muchedumbre se arremolina, se apretuja, deseando ver el magno acontecimiento. Las cabezas se ladean, se estiran, adquieren extrañas posiciones para que sus ojos puedan observar cada movimiento. La cinta ha sido cortada (no, no se equivoquen: esta sí tiene dos caras, pero el borde sigue siendo uno, de momento), la mano se alza, la botella de champín (es horario infantil, y no hay que entrar en polémicas regionales ni apartar de uno al público francés) atada a la cuerda queda suspendida durante un instante, casi tan fugaz como un gobio pigmeo de visita en un satélite joviano. Luego los dedos se abren, la botella cruza el aire y, ¡tachán! Nueva ¿nueva? sección. Bandas sonoras. ¡Tachaaan!

Hay gente cuya discografía está repleta de bandas sonoras. No es mi caso. Son pocas las que escucho independientemente de la película (obviando las del tipo Tarantino). Pero las que me gustan, me gustan, como cualquier otro disco. Mis orgías (oníricas de momento) tienen de fondo el "Kitchen and The Orgy" de Basil Poleoudoris; mis momentos de gloria son recordados a ritmo del "Victory Parade" de Miklos Rozsa; cuando paseo solemnemente por el pasillo suena en mi cabeza el "Imperial March" de John Williams, ; y cuando filosofo con mis amigos se deja oír la cítara de Anton Karas. Y cuando cogía todos los días en Nueva York la línea de Pelham, evidentemente sonaba en mi cabeza lo siguiente.



Tony Scott ya está rodando el remake con Denzel Washington. Pero qué manía...


jueves, 30 de octubre de 2008

Trailer de Gran Torino

Y el segundo estreno (quizás no tan inminente) de Clint Eastwood será Gran Torino. Con la voz más ronca que nunca el viejo Clint vuelve a hacer de tipo duro, pero por supuesto la historia viene con moraleja. Otra película que también tiene una pinta estupenda.

martes, 28 de octubre de 2008

Malice

Desde luego si hay un grupo olvidado en el tiempo ésos son los pobres Malice. Con base en Los Angeles, a principios de los 80 lo tenían todo para triunfar en los charts. La imagen adecuada, temas estupendos, un buen cantante, guitarras competentes, y un par de canciones colocadas en el Metal Massacre vol 1 del 82, junto a unos tales Metallica que aportaban su "Hit The Lights". De hecho las jóvenes huestes de Hetlfield y cía telonearon a los Malice en unas cuantas fechas. Seguramente podrían haberse labrado un camino hacia la gloria, pero tal vez les pudiera la ambición. Dejaron pasar las oportunidades de fichar por independientes buscando una 'major', y para cuando lo consiguieron compañeros de generación y de la zona metálica californiana como Slayer y por supuesto Metallica ya les habían ganado la partida. Debutaron en el 85 con In The Beginning, al que seguiría dos años después License To Kill, pero su tren había pasado y la ruptura fue inevitable. El tiempo se los ha tragado, pero sus discos, o al menos su segundo trabajo que es el que tengo, sigue sonando de maravilla. Si hubo alguna vez una respuesta americana a Judas Priest esos fueron Malice.

Ahi va un videoclip con el tema "Vigilante" de Malice, que sirve además de banda sonora para un homenaje a las películas más desquiciadas del justiciero Charles Bronson. No es mala combinación.

Trailer de The Changeling

Somos muchos los que amamos a Clint Eastwood y para los que cada movimiento suyo es razón de alegría. Y con el estado de inspiración que ha mostrado en sus últimos trabajos tras las cámaras la impaciencia por su nuevo trabajo es aún mayor.

The Changeling, inspirada en hechos reales, trata la historia de una mujer cuyo hijo es secuestrado. Una vez que lo recupera, hay algo que no termina de encajar del todo... El film está protagonizado por John Malkovich y Angelina Jolie, otra buena noticia. ¡Ya estoy contando los días!

lunes, 27 de octubre de 2008

El jovencito Frankenstein (1974)

Durante años, de hecho durante toda su vida, Mel Brooks le habló a quien quisiera escucharle de su amor hacia el clásico film de terror El monstruo de Frankenstein. Un actor y amigo, Gene Wilder, también amaba esa película, y a todas sus secuelas. Un buen día cogió una libreta y escribió en ella young Frankenstein. Nacía así uno de los spoofs por excelencia de la historia del cine.

Un buen día el agente de Wilder le dijo que le parecería hacer una película con Marty Feldman y Peter Boyle. Dado que representaba a los tres, parecía una buena idea que trabajaran juntos. Wilder aceptó, y pensó en su idea sobre las aventuras de un bisnieto del doctor Frankenstein. Le envió un tratamiento de cuatro páginas a su agente, a quien le encantó lo que había escrito. Creyó que era un material perfecto para Mel Brooks. Gene habló con Brooks y aunque algo reticente este aceptó. Cuando subió a bordo el productor Michael Gruskoff las cosas empezaron a rodar. Dado que la Columbia ponía problemas al presupuesto inicial, y se negaba a aceptar un film en blanco y negro, el proyecto fue presentado a la 20th Century Fox, donde tuvieron más visión (Alan Ladd Jr, como siempre) y aceptaron financiar El jovencito Frankenstein. Aun así, Mel tuvo que mantenerse firme ante las presiones del estudio para que rodara en color. Al estudio le preocupaban las ventas en Europa y sobretodo, la televisión. Ars Gratia Artis, que decían en la MGM.

Gene Wilder y Mel Brooks comenzaron a desarrollar la historia y completar el guión, que se benefició mucho de la experiencia del director. Su mayor desacuerdo fue la antológica escena en la que Frankenstein (perdón, Fronkostin) y su criatura bailan y cantan. Cuenta Gene que Mel le llevó hasta el límite en la discusiób sobre si incluírla no sólo para saber hasta dónde la defendería. Viendo que Gene realmente creía en dicha escena finalmente fue incluida en el guión.

Una vez completado el reparto con los papeles femeninos (maravillosas actrices todas, ¡esa Cloris Leachman tan Rottenmeier), y ya comenzada la pre-producción, una gran estrella, y amigo de Gene, se le acercó en busca de algún papel, por pequeño que fuera. Se trataba de su tocayo Gene Hackman, y estaba deseoso de participar en la película. Tras parlamentar con Mel le adjudicaron el papel del viejo ciego. Y si uno no lo sabe bien su identidad bien puede pasar desapercibida.

Mientras Dale Hennesy diseñaba y levantaba unos magníficos decorados, Mel y Gene buscaban exteriores. De paso fueron a visitar a Ken Strickfaden, quién había creado el laboratorio original de El monstruo de Frankenstein, con sus extrañas máquinas y electrodos. Y se quedaron maravillados al comprobar que la mayor parte del equipo original seguía intacto en su casa, y que podría ser usado para la película. Seguramente Gene nunca imaginó reproducir la escena de la creación del monstruo de una manera tan efectista.

Y el rodaje comenzó por fin, con Marty Feldman encarnando, según Gene Wilder, el espíritu del film, y en definitiva convirtiéndose en el mejor personaje de la película. Los actores rieron, improvisaron, y se lo pasaron muy bien. Por ejemplo, Mel improvisó el maullido fuera de cámara mientras Wilder falla tiros a los dardos, mientras que Gene Hackman salió con la frase del café expreso. Mary Feldman dejó a todos asombrados con su frase de 'quédese con la rubia y yo me encargaré de la del turbante'. También se cambiaba la joroba de sitio, hasta que alguien se dio cuenta y decidieron incluir esa broma en la película. En definitiva, fue un rodaje divertido para todos. Al mismo tiempo, conforme iban enlatando, Mel comenzó a hacer proyecciones con las secretarias del estudio y con cualquiera que pasara por allí que no fuera un directivo. Introdujo además a los editores entre el público para que comprobaran sus reacciones. De esta manera fue cortando aquí y añadiendo allá para lograr un tempo cómico perfecto.

Y bien, qué más se puede añadir. Mel Brooks y Gene Wilder consideran éste como su mejor film, y desde luego están en lo cierto. Sus carreras son muy irregulares, pero con El jovencito Frankenstein se ganaron un puesto privilegiado en el estante de cerebros. Sólo me resta desear a las lectoras que encuentren un gran misterio de la vida que las haga felices.

Toda la noche

Pues no, no me habría importado pasar toda la noche en el primer Monsters of Rock, 1980, en Donington, llenándome las orejas con Judas Priest, Saxon, Scorpions, o grupos olvidadísimos como April Wine o Touch. O sobretodo disfrutando con el derroche de voz de Graham Bonnet (¿dónde se ha metido este tío? ¡Ritchie llámale!), los sombreros de Roger Glover, el poderío de Cozy Powell y la increíble técnica del semper atrum Blackmore. "All Night Long", temón. Y esa intro Purple...

domingo, 26 de octubre de 2008

Los violentos de Kelly (1970)

Un pelotón de soldados (los "héroes" del título original) más preocupados en sobrevivir y en los hoteles y señoritas de Nancy que en la cosa de la armas; un jefe de pelotón que es como un padre para todos; un jefe de blindados excéntrico y su grupo de jipiosos tanquistas; un jefe de intendencia que sólo sale de debajo de la tierra cuando huele negocio, y un ex-teniente que queda descrito perfectamente en la escena inicial mientras espera en su jeep, bajo la lluvia, y rodeado de alemanes, el momento adecuado para escabullirse con dos hombres y un oficial alemán prisionero. Añadan un banco repleto de lingotes de oro y tres tanques Tigre, y obtendrán un delicioso cóctel de comedia y belicismo irreverente al estilo de la famosa M.A.S.H.

Tras el estruendoso fracaso de La leyenda de la ciudad sin nombre Clint Eastwood estaba deseando convertirse en un independiente a través de su pequeña compañía, la Malpaso. Sin embargo aun debía una película (muy bien retribuída, eso sí) a la MGM. Y dado que era uno de los héroes de acción de moda en Hollywood y El desafío de las águilas había funcionado muy bien, se vio inmerso de nuevo en una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial, aunque en esta ocasión habría más humor que disparos.

La historia era simple: un ex-oficial, Kelly, al que culparon de una misión desastrosa, y perteneciente a un variopinto pelotón de antihéroes, descubre en un interrogatorio casual que tras las líneas enemigas los alemanes han depositado en el banco de un pequeño pueblo catorce mil lingotes de oro. Tras decidir que se trata de una oportunidad única, Kelly convence a su pelotón y al jefe en la práctica de éste, Big Joe (el verdadero jefe del mismo es el sobrino de un general que se preocupa más por yates y compras en París que por la guerra) para dar el golpe. Poco a poco se irán añadiendo más elementos y personajes a su proyecto, conformando en cierto momento, a su pesar, un ejército en miniatura.

Con Los violentos de Kelly se buscó repetir el éxito de El desafío de las águilas, y para ello se contrató al mismo director, Brian G. Hutton, y se encargó la producción a los responsables de Marlowe, detective muy privado. Se contrató a uno de los más competentes directores de fotografía mejicanos, Gabriel Figueroa, quien ya trabajara junto a Eastwood y Don Siegel en Dos mulas y una mujer, y se añadieron unas cuantas estrellas al paquete más carismáticos secundarios. Troy Kennedy-Martin, un guionista televisivo que acababa de debutar con The Italian Job, se encargó de la historia, entregando un, según Eastwood, ""espléndido guión". Para abaratar costes el equipo se trasladó a Yugoslavia, donde todavía se podían encontrar tanques Sherman en uso.

Para su papel Eastwood retomó en parte el estilo seco e irónico que le había hecho famoso en sus westerns junto a Sergio Leone, y como pequeño guiño al espectador se incluyó una escena en la película que parodiaba el estilo de los duelos de pistoleros a la italiana. Dicha escena es sólo una de tantas bromas de las que aparecen a lo largo de la película. Con el desencanto de Vietnam como trasfondo Los violentos de Kelly era una de esas películas que no dudaban en desmitificar la guerra como algo glorioso y sublime. Sin ser tan ácida como la citada M.A.S.H., la cinta de Hutton era todo menos un film bélico al uso. Los créditos del film, con explosiones y una canción pop, lo dejan bien patente.

Junto a Eastwood participaron en la película Telly Savalas, carismático actor que encajó muy bien como el prudente y gritón Big Joe, y Donald Sutherland, quien venía de rodar M.A.S.H. y que en Los violentos de Kelly dibujó uno de sus personajes más inmortales, el excéntrico Oddball. El actor y cómico de lengua venenosa, Don Rickles, casi logró eclipsar al resto interpretando al codicioso, quejica y egoísta jefe de intendencia Buscavidas. De entre la caterva de secundarios destacan un jovencito Harry Dean Stanton y el actor de carácter Carroll O' Connor, que interpreta al entusiasta general Colt, y quien por entonces era un rostro muy popular gracias a la serie que protagonizaba, All In The Family.

Los violentos de Kelly es como ese viejo sillón apartado en algún rincón de la casa: tal vez no sea el más lujoso ni el mejor mueble, pero da gusto saber que está ahí, y volver a sentarse de vez en cuando en él. Es gratificante reecontrarse con el optimismo de Oddball, y sus órdenes que se van transformando en aullidos, en contraposición a la negatividad de su mecánico Moriarty. O recordar el brillo en los ojos de Buscavidas al contemplar el fulgor del lingote que le trae Kelly. O las riñas de Big Joe a su pelotón, o el entusiasmo del general Colt al escuchar por la radio las conversaciones del pequeño ejército de Kelly, al cual se han sumado hasta un cuerpo de sepultureros, y tomarlo por una ofensiva en toda regla. O rememorar la curiosa forma que tienen de acabar con el último de los tanques Tigre. Si, definitivamente Los violentos de Kelly no necesitó ser una obra maestra para ganarse mi corazón.

Sin embargo en su momento Clint Eastwood no opinó lo mismo. Los capos de la MGM cortaron varias escenas para hacer el film lo más comercial posible, acabando de convencer del todo al bueno de Clint de que lo mejor era producir sus propias películas. Pero ésa es otra historia.

Leer critica Los violentos de kelly en Muchocine.net

viernes, 24 de octubre de 2008

Lazy Sunday

¿No sería bonito llevarse bien con los vecinos?
Otro fin de semana está a punto de comenzar. Tratando de sortear la crisis como haría Jeff 'The Dude' Lebowski, hoy habrá fiesta de aniversario en el pub. Aprovechemos el día, amiguitos. Small Faces, "Lazy Sunday". And no one can stop me from feeling this way - yeah.

jueves, 23 de octubre de 2008

The Dude abides

Anoche unos amigos y yo acudimos a un bar cercano a mi casa a disfrutar de un homenaje a El gran Lebowski, en su décimo aniversario. Una ensaladita, un vinito, y luego palomitas y rusos blancos, y a disfrutar con las delirantes andanzas de The Dude y sus colegas. Una vez más tras verla no pude sino aplaudir y renovar mi amor hacia ese gran clásico y a los hermanos Coen. Hubo un white russian para el mejor disfraz de Lebowski. Yo no llegué a ir disfrazado pero aproveché para lucir orgulloso mi camiseta de la peli. Fue una gran noche, más larga de lo esperado. Pero es bueno saber que The Dude está ahí fuera, tomándoselo con calma por nosotros. Fuckin A!

Para quien todavía no se haya decidido a ver El gran Lebowski, os dejo con un pequeño resumen de la trama.

martes, 21 de octubre de 2008

¿Operación no disponible?


Por momentos he podido imaginar como se debió sentir el pobre Monty mientars le llegaban los informes de su infasta operación 'Market-Garden'. Pantallazos de operación no disponible, una y otra vez. Peregrinación de Caixa en Caixa, tras haberme entrado el pánico al comprobar que la página de Internet de Servicaixa ni siquiera iba. He soportado pantallas táctiles menos sensibles que Conan, paseos y taquicardias, amenazas de clientes que querían usar el cajero, e incluso me he sentido portero de discoteca, dejando pasar a uno o dos clientes cada vez mientras refrescaba mi mente y mi tarjeta. El momento má delirante ha sido cuando por fin he logrado penetrar en el sistema defensivo de Madrid, para ver que quedaban, ¡2 entradas! Tras el pantallazo de error me he lanzado a por Barna, y sí, tras varios intentos lo he conseguido. Barcelona sera mi lugar de encuentro con ACDC. La pareja con la que iba a ir se dirigirá a la capi, así que sólo me resta sondear al resto del barco de colegas para saber si iré acompañado o solo. En los momentos más desesperantes las palabras de Bon Scott de "Rock and Roll Damnation" cobraban un nuevo significado: Take a chance while you still got the choice.

Lo siento por aquellos que no hayáis conseguido entrada, sé lo que debéis sentir. Aunque no os consuele, saber que al menos será mi primera vez con los australes. Y no, ¡no soy fan de primavera!
Y, sí, esto del monopolio, y este sistema de vender entradas es delirante. Si no se abren más fechas será vergonzoso, aunque este país desde luego no sea el paraíso del rock and roll. ¡Cuanto trecho nos queda en ese sentido a países como Alemania! Qué bien tratados que están.

You say that you want respect Honey for what?
For all the things that you've done to me
Thanks a lot C'mon, get up off your bended knees
You can up your mind at ease
My temperature's gettin' hot Oh I been waitin' all night
For a bite of what you got

Simplemente hermosa

Hermosa, como voz de terciopelo del gran Al Green. Si la belleza de la Tierra y las estrellas se transformaran en una canción, bien podría llamarse "Simply Beautiful". Y si alguna noche os sentís solos y desorientados, coged el disco, poneos unos cascos en las orejas, y tito Al os arropará.

lunes, 20 de octubre de 2008

Trailer de Valkyrie

Ya va quedando más cerca el estreno de Valkyrie, la última cinta de Brian Synger. La película narra los sucesos acaecidos el 20 de julio de 1944, en los que el coronel Claus von Stauffenberg lideró un atentado contra la vida de Adolf Hitler (véase en detalle en la Wiki o en este su blog amigo). Estoy expectante por ver el resultado final. No es que Tom Cruise me mate, pero bueno... tan sólo con que la película sea mejor que el trailer creo que me daré por satisfecho.

El club de los poetas muertos (1989)


No me imagino cómo debe ser la vida, o sobretodo, como debía ser, en esos prestigiosos colegios privados repletos de normas, uniformes, tradición y severa disciplina. Recuerdo que cierto verano en que conducía fuera de la ciudad donde tenía un pequeño trabajo veraniego veía una valla publicitaria de un colegio al parecer de influencia anglosajona, cuyo eslogan era que "formaban líderes". No personas adultas, responsables, buenos ciudadanos, o simples buenos estudiantes. No, formaban líderes. Lamentable.

El club de los poetas muertos narra la historia de unos cuantos chicos destinados por decisión de sus padres a ser médicos, abogados y demás, que viven a la sombra de un poderoso y antiguo colegio privado del Este de los Estados Unidos, donde mandan la tradición, el honor, la disciplina y, por lo general, un espíritu de lo más decimonónico. La vida de esos chicos cambiará, para bien o para mal, cuando conozcan al nuevo profesor de literatura, el señor Keating, un antigulo alumno del colegio que les llevará más allá de la poesía, y les hará ver que hay otra vida fuera de las reglas y los rebaños. Individualismo, tomar las decisiones por uno mismo, labrarse el camino... un grupúsculo de ideas y conceptos que los nuevos miembros del renovado Club de los Poetas Muertos resumirán con un latinismo: carpe diem.

El director australiano Peter Weir obtuvo con El club de los poetas muertos uno de sus mayores éxitos, siendo ademas uno de los mejores títulos de su carrera. Weir siempre me ha parecido un gran contador de historias, puesto que las tramas de sus películas suelen ser bastante interesantes, teniendo además por lo general algún elemento que invita a la reflexión. Sin embargo, como director me ha parecido, en bastantes ocasiones, poco más que correcto. Creo que a su pulso narrativo le falta garra, y el potencial dramático de historias como la El club de los poetas muertos parece quedar siempre, en mi opinión, a medio gas. Pero como ya he dicho los apuntes que ha realizado sobre conflictos y cuestiones morales de lo más diverso siempre me han parecido interesantes de ver. En este caso El club de los poetas muertos no es una excepción.

Recuerdo el comentario que hacían en Los Simpson sobre el daño que El club de los poetas muertos había hecho a la profesión del profesor, llenándola de educadores que trataban de ser "guays". Aunque desde el punto de vista de un profesor veterano (especialmente de los de centros donde la disciplina no sea la de un colegio privado de los años 50) las andanzas de Keating puedan parecer una broma de ciencia ficción, más allá del realismo, anacronismo o cualquier defecto que se le pueda sacar a la historia, subyace la idea de la importancia de la educación más allá de números y letras. El enseñar a pensar, a reflexionar, a analizar, a no seguir el camino de los demás sólo porque sea el más transitado. A considerar la poesía, por poner un ejemplo extraído del film, no cómo una gráfica matemática, sino como algo que se puede sentir, llevar dentro de uno, degustar. A ver el mundo de una manera distinta, más vital. Incluso más allá de colegios, alumnos y educadores, el carpe diem de Neil Perry y sus amiguetes significa ser uno mismo, en todas las circunstancias de la vida.

Como película, El club de los poetas muertos seguramente cuente con planos inolvidables ni con un estilo arrebatador. Casi incluso parece por momentos algo desfasada. Y la historia tal cual la pintan tal vez no sea muy realista (en esa época y en ese colegio pocos se habrían subido a su pupitre). Pero como metáfora poética la película sigue siendo vigente. El contenido es bueno, pero el continente tal vez quede atrás como las lunchboxes.

El del profesor Keating seguramente sea el papel definitivo de Robin Williams. Yo siempre le preferiré como el vagabundo loco de El rey pescador, pero hay que aceptar que en esta película estuvo muy bien. Por supuesto Williams es uno de esos actores que no dejan indiferente. Media humanidad parece odiarle (quizás no falta de razón), y la otra parece amarle. Bueno, me pregunto si alguien puede amar a Robin Williams, pero esa es otra cuestión. Aunque por lo general me parezca un actor de rebote, su Keating (oh capitán, mi capitán) es de lo mejor que ha hecho y probablemente vaya a hacer.
Y, dando paso al comentario tontuno de la entrada, diré que resulta paradójico que Robert Sean Leonard, el futuro doctor Wilson de House, acabe así por no querer estudiar medicina. Claro que su padre matasueños es todo un Clarence Bodiker, la versión humana de Cráneo Rojo, Kurtwood Smith. También aparece por la película un jovencito Ethan Hawke.

Salvo que sean enemigos de Robin Williams, si no han visto El club de los poetas muertos no creo que se mueran de asco si lo hacen. Aunque es muy probable que si no son profesores de pipa y coderas no lleguen a amar el film. Y es que, desde 1989, ¿qué profesor no sueña con que sus alumnos le llamen 'oh capitán, mi capitán'?

Disco del mes: Black Ice


No tengo tiempo para extenderme demasiado, ni en realidad hace falta. AC/DC is back! Con su clásico sonido, más melódico en momentos puntuales, pero tan deliciosamente venenosos como siempre. No pondría al Black Ice a la altura del Stiff Upper Lip (¡era difícil superar algo así!), pero desde luego no han decepcionado. Algunos dice que 15 canciones son demasiadas... bueno, teniendo en cuenta que tal vez tarden otro porrón de años en sacar disco, ¡prefiero que editen todas las que puedan! En fin, ningún pero por mi parte.

Mañana se ponen a la venta las entradas para Madrid y Barcelona. Algún jodido loco ha decidido que los recintos sean más pequeños de los habitual, y en todas partes las entradas se ponen a la venta y desaparecen en cuestión de minutos. Estoy estresado, en unos meses arruinado, pero no puedo soportar la idea de quedarme sin un ticket to paradise. Si esta vez tampoco logro ver a AC/DC espero que alguien me sacrifique como a un caballo moribundo, para evitarme el sufrimiento. Decididamente a veces vivo sin vivir en mí.

domingo, 19 de octubre de 2008

I Can't Get Next To You

The Temptations, amigos... ¡vaya grupo! Imagino que bastará con decir que fueron uno de los grandes grupos de la Motown, en esa formidable época que va desde principios de los 60 a mediados de los 70, durante la cual hubo una explosión de talento que deja a la del Krakatoa en un mero pedo. Muchos de sus sencillos coparon la lista de R&B, y algunos incluso rompieron la barrera racial llegando al número uno en los USA, como por ejemplo su tema más famoso, "My Girl". En fin, si los Rolling Stones o los Faces se fijaron en ellos, por algo será. Uno de sus temas que más me gusta es "I Can't Get Next To You", donde cada miembro de la banda tiene su momento de gloria mostrando su particular estilo vocal, ése que en conjunto creaba gloriosas armonías. Ooh, But my life is incomplete and I'm so blue, 'cause I can't get next to you!

Los amos de la noche (1978)

Conocida popularmente por su título original, The Warriors, esta película se convirtió poco a poco desde su estreno en un clásico de culto, especialmente entre los adolescentes. Yo no la había visto, y la verdad es que estaba harto de cada vez que surgiera el tema la gente me mirara como si fuera un niño probeta criado en un laboratorio junto a monos y ratones o algo así. De modo que hace poco finalmente decidí ver la película fuera como fuese, y poder sentirme parte de la sociedad de nuevo. Y, como suele suceder en estas ocasiones, tras haberla visto no puedo quitarme la sensación de haber llegado demasiado tarde.

Ambientada en Nueva York, la película comienza con un mensaje que se va difundiendo entre todas las bandas juveniles de la ciudad, y que pactan una tregua para acudir a una reunión convocada por un tal Cyrus, al parecer el jefe de la mayor banda de la Gran Manzana. Ante las gangs congregadas Cyrus suelta su profético discurso, apelando a la unión de todos para hacerse con el control de la ciudad. Sin embargo un jefe algo tarado de cierta banda dispara contra el pobre Cyrus, aprovechando de paso para culpar a los Warriors, una banda de Coney Island, del asesinato. Mientars la policía comienza una redada en el lugar, el lugarteniente de Cyrus pone precio a la cabeza de los Warriors, que comenzarán un largo y peligroso viaje de regreso a sus calles.

Pues bien, personalmente, es gratificante reecontrarse con algunas estaciones de metro de Nueva York, y la historia resulta entretenida. No llega a aburrir, pero tampoco es que me entusiasme. Evidentemente fue concebida como una película para adolescentes, y si tuviera 15 años seguramente ahora estaría subiéndome por las paredes tratando de idear la forma de montar mi propia pandilla callejera. Pero después de ver a una banda armada con bates y vestida con uniformes de béisbol y la cara pintada, y un supuestamente violento grupo de tipos vestidos con petos y montados sobre patines, creo que la próxima vez o la veo acompañado de alguien que verdaderamente ame el film, o será mejor contemplar de nuevo las dosis de ultraviolencia de La naranja mecánica.
Pero no seré yo quien alce la mano contra una película que tiene conexiones con Dexter y que acaba con una bonita escena playera musicada por el gran Joe Walsh. Y si alguien ha sabido ver la influencia de Jenofonte en el film, bueno, ¡ya es más que yo!

jueves, 16 de octubre de 2008

El rey del Mississippi

COLONEL KURTZ: "Where are you from, Willard?"

WILLARD:
"I'm from Ohio, sir."

KURTZ:
"Were you born there?"

WILLARD
:"Yes, sir."

KURTZ:
"Whereabouts?"

WILLARD:
"Toledo, sir."

Five Horse Johnson.
"Mississippi King"



martes, 14 de octubre de 2008

Jesus Christ Pose

Aquel fue un verano ciertamente interesante. Uno de tantos veranos despreocupados (quizás al acercarse septiembre no lo fuera tanto), con un programa veraniego en La 2 dedicado a los videoclips, un visto y no visto en la parrilla televisiva, cuando casi todo el mundo estaba en la playa. Fue uno de esos calurosos días cuando mi hermano y yo nos quedamos clavados en el sillón mientras un desconocido grupo llamado Soundgarden nos volaba la peluca y abrasaba nuestros ojos con un videoclip como pocos se veían por entonces. La canción era "Jesus Christ Pose". Tal vez aquellas mismas Navidades, si no antes, entraba en nuestra casa el Badmotorfinger. Y el resto, como suele decirse, es historia.

Nota: ¿durará lo bastante el videoclip en youtube? I dunno.

La batalla de Inglaterra (1969)


Creo que no hay mucho que decir sobre el film bélico de 1969 La batalla de Inglaterra, que describe los acontecimientos acaecidos en 1940 cuando la Luftwaffe germana cercó en los cielos a la solitaria Gran Bretaña tras la rendición de Francia. Rodada en los cielos y localizaciones de Sevilla y San Sebastián (era más barato y el arma aérea española seguía usando aviones germanos) La batalla de Inglaterra sólo interesará a los fans de la historia y del género bélico. Los hechos históricos son recreados bastante fielmente, y la película tan sólo peca de cierto partidismo británico, retratando a los germanos de un modo demasiado plano. La batalla de Inglaterra cuenta un extenso y excelso reparto (Michael Caine, Laurence Olivier, Christopher Plummer, Curd Jürgens o Robert Shaw) y unos espectaculares combates aéreos, en los que los productores fueron asesorados, entre otros, por dos ases como Adolf Galland y Robert Stanford-Tuck, haciendo del film una obra interesante para cualquier loco del género bélico y la Segunda Guerra Mundial.

lunes, 13 de octubre de 2008

Quemar después de leer (2008)


Cuando los Coen comienzan a anunciar proyectos a uno siempre le entra expectación de ver con qué se va a encontrar. Hubo un tiempo en que los dos hermanos no dieron ningún paso en falso, pero Crueldad intolerable fue una inesperada decepción, que todavía me hace dudar sobre si ver su remake de El quinteto de la muerte. No es país para viejos nos devolvió, en mi opinión, a unos Coen brillantes que sin embargo no parecían ellos. Su siguiente movimiento me tenía intrigado, y tras salir del cine habiendo pasado una hora y media de lo más entretenida, creo que han facturado una estupenda comedia, sin más. Han vuelto en cierta manera a las pautas de El gran lebowski; han tomado un género cinematográfico de esos que tanto les gustan (en este caso, el de espías) y lo han convertido en una disparatada comedia. No, en conjunto, Quemar después de leer no está a la altura de su glorioso pasado. Pero una obra menor de los Coen puede ser (como lo es en este caso) lo mejor que pueda haber en cartel ahora mismo. Y esta película lo es. Esperaba algo más personal, algo más propios de los hermanos, y aunque en cierta manera sí lo es más que su anterior trabajo, siempre me queda en sus últimos films el gusanillo de contemplar ese mundo tan personal que reflejaba su cine.

Con todo, en estos tiempos donde la comedia se ha rebajado al nivel de la estupidez (y hay muchos films estúpidos que me gustan, no lo negaré) es agradable encontrarse con un guión inteligente para variar. Me da la sensación de que los Coen, aparte de componer su particular homenaje a las películas de espías, parece que hayan querido elaborar una screwball del nuevo milenio. Ese ritmo frenético por momentos, la relaciones de pareja, el sinsentido, divorcios y abogados, espías y un CD... no sé, tengo la sensación de que si este guión lo hubieran rodado en los 40 Cary Grant habría aparecido en el papel de Harry Pfarrer.

Sea o no una película verdaderamente 'Coen style', o le pida uno peras al olmo de los hermanos o no, lo cierto es que Quemar después de leer es una comedia entretenida y muy divertida, que al fin y al cabo es lo más importante. Sí, de los Coen siempre espero más, pero el hecho es que lo he pasado muy bien en el cine y he salido con una sonrisa de la sala. Sólo las delirantes escenas de las entrevistas del jerifalte de la CIA (el bueno de J.K. Simmons de nuevo apareciendo por la pantalla) con su subordinado, los bailoteos de Brad Pitt y la siempre eficaz Frances McDormand (¿serán todos esos michelines suyos?) merece la pena pagar seis o siete euros por ver la película. Diablos, el retrato que hacen de la CIA los dos hermanos le trae a uno a la memoria la famosa TIA de Mortadelo y Filemón.

El reparto realmente encaja como un guante en la maquinaria de la película. A George Clooney se le nota que se siente de lo más cómodo trabajando con los hermanos, en un papel que no difiere demasiado de los que ha interpretado en otras películas con los Coen. Unas sonrisas de irónico galán, unos cuantos histrionismos, y no le hace falta mucho más. Creo que le tiene tomada la medida a los personajes que le dan los Coen. Como ya he comentado, la McDormand tan bien como suele estar al trabajar junto a su marido y su cuñado, y, aunque no sea santo de mi devoción, el personaje de Brad Pitt es de lo más cómico de la cinta; es ésta una de esas pocas ocasiones en que Pitt realmente lo consigue. Una vez más, de lo mejor del film son sus conversaciones con Osbourne Cox, un nombre que seguramente tardemos en olvidar los que hayamos visto Quemar después de leer. De aun no he podido quitarme las ganas de marcar un número al azar a las dos de la madrugada y preguntar '¿Cox? ¿Osbourne Cox?'.
Porque, en el apartado actoral, seguramente sea John Malkovich (cosa que tampoco creo que sorprenda a nadie) lo mejor del film. Los hermanos escribieron el personaje pensando en él, y se nota. Su progresivo viaje hacia los estallidos violentos de locura a lo Tony Soprano es realmente fascinante. Sí, no quiero ser pesado, pero de nuevo una conversación telefónica se le queda a uno grabada en la frente. Y esa escena con el hacha... ¡qué puedo decir! Fantástica.
Tilda Swinton, que no me extrañaría fuera prima de Cate Blanchet, también está bien haciendo de frigid bitch, que dicen en la película.

Pues eso, Quemar después de leer es muy divertida, pero aunque peque de injusto... ¡quiero más! ¿Qué nos deparará A Serious Man? ¡Tendremos que esperar al próximo año! Pero por lo que sé, no parece que vayan a utilizar a ningún habitual, y no sé que significará eso. Espero que sea una buena señal.

Y el tren siguió rodando

¿Cuando sabe una banda de rock que finalmente lo ha conseguido, que está en lo más alto? Imagino que habrá muchas formas: cuando las limusinas se antojan demasiado cutres, y se pasa directamente al avión privado; cuando el Dom Perignon sustituye a la cerveza; cuando las masas se agolpan a tus pies, y Japón te acoge en su generoso pecho; cuando tienes más groupies de las que nunca podrás satisfacer, y cuando finalmente caes en la cuenta de que eres un pedazo de escoria millonaria. O quizás todo sea más simple y glamuroso, y baste con que sea la Reina, Little Richard, quien presente vuestra actuación en televisión. Aerosmith, "Train Kept A Rollin", y que se mueran los feos, porque ahora Steven Tyler ya es guapo.

domingo, 12 de octubre de 2008

Jet!

No, no es una entrada sobre el hype australiano; en mi particular cosmogonía rockera los únicos jets posibles, aparte de los famosos aeroplanos de Led Zep, Aerosmith y compañía, es uno de los mayores éxitos de Paul McArtney y sus Wings. Los 80 fueron duros para muchos artistas de los 60 y 70, y el pobre Macca tenía a su lado a Linda, lo que le absorvió el seso más de la cuenta. No quiero parecer cruel, pero McArtney pareció recuperar su inspiración en el momento en que... En fin, que ahi va "Jet". Uh uh uh uuh

La caza del Octubre Rojo (1990)

Competente película ambientada en los años 80, en plena Guerra Fría, y rodada en los últimos años del sistema soviético, La caza del Octubre Rojo es uno de los últimos ejemplos de thriller más o menos político que usaba el conflicto con la Unión Soviética como trasfondo para un film de acción. Basada en el best seller de Tom Clancy, el film dio a conocer al mundo al personaje de Jack Ryan, interpretado por Alec Baldwin, cuyas aventuras estaban destinadas a convertirse en un producto rentable en taquilla, aunque para entonces el testigo lo había recogido el siempre avispado Harrison Ford.

Tras los necesarios retoques en el guión la US Navy (entre los que se cuentan muchos de los fans de Tom Clancy) prestó todo su apoyo a la película, logrando que la espectacularidad de muchas escenas del mismo ganaran en calidad y apoyo técnico. A los barcos, helicópteros, aviones y submarinos suministrados por la Marina hay que sumar las maquetas se usaron para la mayoría de escenas de los submarinos bajo el agua.

La trama, compuesta por Clancy partiendo de dos incidentes reales, narra la alarma que se desata en la Unión Soviética cuando uno de sus mejores capitanes de submarino, Marko Ramius, decide desertar con todos sus oficiales y partir en el último modelo de submarino soviético hacia los Estados Unidos, ofreciéndoles toda la tecnología revolucionaria de la nave que la hace prácticamente indetectable para un sónar. Comenzará así una agitada persecución del Octubre Rojo, en la que los soviéticos tratarán de destruirlo y los norteamericanos hacerse con él intacto.

La caza del Octubre Rojo es un correcto film de acción, sin más aliciente que el de pasar una hora y media entretenida con persecuciones y combates submarinos y tejemanejes políticos de distinta índole. Las interpretaciones son por lo general correctas sin más, como la de Baldwin o Sam Neill. Es en realidad el carisma de Sean Connery en su papel de Ramius quien carga con todo el peso del film, demostrando una vez más que la madurez tanto física como interpretativa le sienta muy bien. Sin su presencia el film hubiera perdido muchos enteros.
Si no se crean demasiadas expectativas es posible que disfruten con La caza del Octubre Rojo, el film que nos descubrió la "maniobra Loco Iván".

miércoles, 8 de octubre de 2008

Cuando Stiv Bators ungió a Iggy Pop

A lo largo de estos cincuenta y pico años de rock and roll se han producido millares de anécdotas, historias y momentos míticos de los cuales sólo unos pocos han llegado a ser plasmados por las cámaras. Desde luego uno habría deseado estar allí, junto a Willie Dixon cuando mandó escaleras abajo a un insolente Chuck Berry, o estar al otro lado del cristal mientras los Troggs se despedazaban unos a otros en el estudio de grabación. O al menos poder habido contemplar una filmación de un dolorido Hendrix tras pasar por el molde de Cynthia Plaster Caster, o del primer encuentro entre Jagger y Richards. Hubo un encuentro, sin embargo, que quedó plasmado ante las cámaras de televisión. El de Stiv Bators e Iggy Pop.

La ciudad era Cincinnati. La fecha, un sábado 13 de junio de 1970. El Cincinnati Pop Festival contaba con uno de los típicos carteles atómicos de la época: Grand Funk Railroad, Mountain, Traffic, Alice Cooper y los salvajes greñudos Stooges, con la Iguana al frente.
El descontrol de los Stooges en aquella época, y principalmente el de Iggy, era legendario. Ese día no fue demasiado diferente de otros. Ante la atónita mirada de un público hipnotizado y los comentarios de un alucinado locutor de televisión, Iggy se alzó como un nuevo Mesías del rock y acabó andando sobre las masas, mientras las cámaras de televisión lo grababan todo. De entre la multitud surgieron las manos de un fan de la Iguana que le entregaron a Iggy un bote de mantequilla de cacahuete, con la que el cantante se dispuso a embadurnarse el pecho. El loco admirador no era otro que Stiv Bators, quien salió de allí en una nube, dispuesto a liderar su propia banda de rock and roll. Un momento mítico que por suerte todavía pueden disfrutar nuestros ojos.

martes, 7 de octubre de 2008

Montaña rusa del amor

Un clásico del funk, y uno de los mayores éxitos de los Ohio Players, "Love Rollercoaster" nos vino a muchos a través de la divertida versión de los Red Hot Chili Peppers para la película de Beavis & Butthead. Pero la canción original no es solamente superior, sino que arrastró tras de sí toda una serie de locas historias y leyendas urbanas de toda clase.

El origen del misterio está en un oscuro grito que se escuchaba por el fondo de la grabación original. Como se puede apreciar en el directo, la banda llenaba el tema de grititos y ruidos. Pero la gente que en su día compró la copia de Honey se sintió intrigada por ese grito casi antinatural. Se supone que fue un improvisado sonido del teclista Billy Beck, pero por los guetos negros y por los barrios blancos comenzaron a circular todo tipo de historias. Se decía, por ejemplo, que el grito provenía de fuera del estudio (¡de fuera del estudio! como demonios iba a grabarse dentro de un estudio algo así), donde había habido un asesinato, o alguien había matado a un conejo (?) y el chillido del animal había quedado inmortalizado en la grabación. Se habló también de psicofonías. Las historias más locas hablaban de una prostituta entrando en el estudio y Billy Beck acuchillándola sin mediar palabra, con lo que el grito sería el de la pobre meretriz. Una variación de esta historia era sin duda la teoría más loca de todas. Se decía que Ester Cordet, la modelo que aparecía desnuda en la portada del álbum Honey, había quedado deformada por el líquido usado para simular la miel, o que miel auténtica había reaccionado con el plástico del pote usado, abrasando el rostro de la chica (!). Por lo tanto Ester acudió al estudio para cobrarse venganza, y en el forcejeo la deformada modelo acabó siendo acuchillada, quedando registrado su grito de agonía en la canción. Debía ser excitante ser un chaval en la época y oír todas esas locas historias mientras uno escuchaba atentamente "Love Rollercoaster".

Gracias a la Wiki sabemos que el grito en cuestión está entre el minuto 1:25 y el 1:28. Así que ya sabéis, buscad la grabación original, escuchad el tétrico sonido, y en el Día de los Inocentes se lo ponéis a algún familiar y le contáis la historia que más os guste. ¡Y a ver si pican!

El humor de Bob Hope

Vaya puntilla final, ni en los mejores días de Manolete. Bob Hope, un tipo con las ideas claras.

lunes, 6 de octubre de 2008

El conde de Montecristo


No sé que libro me llevaría a una isla desierta, pero si tuviera que llevarme uno a prisión probablemente sería El conde de Montecristo, un libro "educacional", que diría el Red de Cadena perpetua. La novela del prolífico Alejandro Dumas es considerada por muchos, con justicia, como la novela de aventuras definitiva. Es desde luego una de las historias que más ha influido tanto en escritores como directores de cine y otros artistas, y uno de los libros más vendidos de la historia. La particular historia de Edmond Dantés fue un rotundo éxito desde su misma publicación, como demuestra el hecho de que le surgiera una continuación apócrifa, El hijo de Montecristo.

Al igual que me ocurrió con Los tres mosqueteros, las primeras aproximaciones que tuve a la historia de Dantés fueron cinematográficas, ya fueran películas o seriales. Hay muchos que dicen que las adaptaciones para la pantalla no hacen justicia al libro, lo cual evidentemente es cierto. La obra es muy compleja para condensarla en hora y media o dos horas, y tan sólo las series de televisión retratan mejor la trama. Aun así cuando leí la novela me sorprendió su final. Acostumbrado a los finales felices de películas y series (incluso, que yo recuerde, entre las europeas se cambia la conclusión), no me esperaba que la historia acaba como lo hace, aunque por otro lado es más lógica.
En la gran pantalla, sobretodo, el conde de Montecristo no es un personaje demasiado lúgubre, o al menos no tanto como en la novela. Una de las adaptaciones más recientes, bastante entretenida para los que no sean demasiado puristas o gusten del trabajo de Gerard Depardieu, sí presentaba a un Dantés roído por el rencor y la venganza, porque en realidad Montecristo no es tan heroico como pueda parecer. Alejandro Dumas no sólo escribió una grandísima novela de aventuras, sino que compuso un soberbio retrato del oscuro sentimiento de venganza, aunque trate de pasar por justicia. Y es que la historia de Edmond Dantés es una mezcla de varios sentimientos y acciones humanos, que le hacen bueno y perverso a un tiempo. La traición, el amor, el desamor, el honor, la lealtad, la sutil línea que puede separar la justicia de la venganza... todo eso y más se encuentra condensado en la novela. En definitiva la historia de Dantés es la del joven e inocente marino, bueno y amigo de todos, prometido con la catalana Mercedes, que madurará de la peor manera posible, conociendo de un golpe (en realidad le lleva algo de tiempo en el terrible castillo de If, y la ayuda del sabio abate Faria, el comprender la realidad de su situación) lo miserable y rastrero que puede llegar a ser el género humano.

Los sentimientos que llevan a Dantés a convertirse en Montecristo son universales, y su historia, en su esencia más pura, es una historia que cruza fronteras y culturas, lo que explica parte del gran éxito de la novela. Muchos de nosotros nos habremos sentido en alguna ocasión traicionados por amigos o parejas, lo que nos hace comprender cómo se siente Dantés al averiguar quién se encuentra tras su detención y juicio injusto, y al descubrir, tras su mítica evasión, lo que ha sido de su prometida, de sus amigos, y de su padre. Es entonces cuando, como lectores, podemos reflexionar sobre la elección que surge para el personaje, y para nosotros si nuestra pareja nos engaña con nuestro amigo o algo así: perdonar y olvidar, o fabricarnos nuestra propia justicia, que en palabras de otros observadores más objetivos bien pudiera llamarse venganza.
El conde de Montecristo, otro clásico imprescindible que debemos tener en nuestra biblioteca.

domingo, 5 de octubre de 2008

Demasiado alcohol


Si la noche comienza con un par de pizzas, un par de botellas de vino y un par de documentales de El mundo en un vaso, todo indica a que uno podrá acabar viendo doble tras tantas parejas. Si la noche sigue en un pub, con buena música, y pequeñas catas de Canadian Club, Jameson y Jack Daniels, y alguna cerveza... pues el despertar trae lo que trae. Es decir, una excusa perfecta para poner un video del gran Rory Gallagher. "Too Much Alcohol", señoras y señores.



viernes, 3 de octubre de 2008

Veredicto final (1982)


El punto de inflexión. El momento en que la vida de una persona puede cambiar para bien o para mal. La hora en que un espíritu aplastado por las circunstancias encuentra un átomo de luz en su interior para alzarse y recuperar la dignidad. Una de esas raras ocasiones en que el mito bíblico se hace realidad, y el pequeño David tumba al gigantesco Goliat. Tras el título de film anodino de sobremesa se encuentra todo esto gracias a la unión de tres tipos realmente buenos en lo suyo: Sidney Lumet, David Mamet y el grande entre grandes Paul Newman.

Cierto es que Lumet debe ser uno de los directores más irregulares de la historia, capaz de lo mejor y de lo peor, pero no todos los realizadores tienen en su haber títulos como Doce hombres sin piedad, La colina, Tarde de perros, Network un mundo implacable, o esta Veredicto final, de la que algunos dicen que fue su último gran film. Yo reconozco que no he visto ningún film de Lumet posterior a éste, pero cuando en los 90 se destapó con un thriller protagonizado por Don Johnson y Rebecca de Mornay me pregunté si el pobre Lumet no habría perdido el norte.

Frank Garvin fue en un pasado un abogado de futuro prometedor, y lo que es más raro aun, era un picapleitos honrado, idealista, que se topó un buen día con la realidad en forma de un escándalo en la firma de abogados a la que pertenecía. Su amenaza de denunciar la compra de un jurado le valió no sólo el cargar con el muerto, sino casi la expulsión del colegio de abogados. Su carrera se fue al traste, y años después Garvin es un alcohólico que pasa sus horas jugando a la máquina del millón y dejando su tarjeta en funerales. Su viejo amigo y mentor, Mickey, cansado de su autocompasión y susproblemas con la bebida, le otorga una última oportunidad, un último caso.
En principio el asunto parece una forma fácil de empezar de nuevo. La cliente es una mujer a la que una intervención durante un parto en un prestigioso hospital católico ha dejado en estado vegetal irreversible. La hermana de la chica y su marido tan sólo desean dejar la ciudad que tanta desgracia les ha traído, y poner a la paciente al cuidado de una clínica especial donde pasar el resto de sus días. El obispado desea, por su parte, tapar el asunto ofreciendo una jugosa suma. Ambas partes parecen desear un acuerdo rápido, sin juicios de por medio.

Garvin consigue el testimonio de un prestigioso médico, ve a la paciente, y todo parece ir sobre ruedas hasta que el abogado regresa al hospital para tomar unas fotos del lamentable estado de la mujer con las que hacer presión para conseguir una buena suma. Es entonces cuando algo dentro de él llama a la puerta de su conciencia. Parece recordar las palabras de una enfermera que se niega a declarar, cuando afirmaba que los abogados sólo querían dinero. Se pregunta entonces si esa mujer postrada y entubada no merece algo más. Por muy buenos que fueran los médicos, ¿es justo que salgan indemnes? ¿no merece el mundo conocer su negligencia? ¿no merece la clienta algo más que una aparentemente jugosa suma? El obispado cuenta con la mejor firma de abogados de la ciudad, todo un gigante de la ley. Garvin tan sólo cuenta con un despacho mohoso, su propio coraje, y tal vez la ayuda de Mickey. Pero decidirá jugarse el todo por el todo.

Como siempre, resulta un placer ver todos los pequeños matices que nos regala Newman a lo largo de la cinta, y disfrutar con su sonrisa, sus ojos que ocultan algo dramático, y la fragilidad de su personaje, que se derrumba ante la presión a la que la somete un ligue que consigue hacer en un bar, Laura. James Mason añade su porte y saber hacer al personaje del hiperexperimentado y maquiavélico abogado de la Iglesia, logrando absorver los embites de la estrella del Actors Studio, aunque como protagonista sea Paul Newman el que se lleve el primer premio del film. Charlotte Rampling está correcta en el papel de Laura, y los que como yo sean fans de The Twilight Zone dsifrutarán con el papel inusualmente extenso con el que cuenta Jack Warden. Milo O'Shea, poseedor de unas de las cejas más particulares de la historia del cine, interpreta al estirado juez que le pondrá las cosas difíciles al pobre Garvin.

La trama judicial cuenta con el particular estilo de David Mamet. Aparte del inicial levantamiento de cejas al ver un guión suyo que no esté lleno de fucks, la cinta cuenta con varios giros argumentales, vueltas de tuerca y sorpresas que le van atrapando a uno en la historia. Con cada golpe que le lanzan a Garvin uno no deja de preguntarse cómo va a salir adelante con el caso. Ojiplático se puede quedar uno en estupendo retruécano del guión, filmado excelentemente por Lumet, mientras el viejo Mason, sobre en mano, habla con un interlocutor fuera de plano. Uno de los momentos que más me gustaron de la película. La resolución de los asuntos legales me pareció demasiado típica y fácil, pero los tres primeros cuartos del film son excelentes. Como ya he comentado alguna vez, soy un verdadero fan del género judicial, me trato hasta las pelis de juicio de sobremesa, pero ésta es realmente una buena película, un título más entre los que elegir para homenajear a Paul Newman, gone but not forgotten.

Mos Generator

Tres músicos de la Costa Oeste, veteranos de muchas lides (como por ejemplo el batería, ex-miembro de unos olvidados de la Era Alternativa, MindFunk) forman en el 2000 Mos Generator, en el espíritu de los Seventies Rock Preservationists, como ellos mismos se autoproclaman, publicando un primer trabajo, Mos Generator, con sonido de guitarras denso, que recuerda al típico sonido stoner, aunque la producción se resiente de esos típicos trabajos rápidos y baratos. Tras un directo aparece su segundo disco, del 2005, The Great Planet Earth, un paso adelante para la banda al que sigue una recopilación de versiones, temas antiguos y tomas diversas, The Vault Sessions. En 2007 llega su trabajo definitivo hasta la fecha, Songs For The Future Gods, un trabajo realmente completo donde las guitarras han perdido densidad pero han ganado en melodía, y donde la voz del cantante ha adquirido más personalidad. Rescatan algunos temas de su primer disco, que ganan con una producción mucho más consistente, dejando claro con el CD que el trío bebe de las fuentes de los Sabbath, Led Zep, Blue Cheer, etcétera, e incluso alguna pincelada de NWOBHM, facturando un hard rock del nuevo milenio que poco tiene que ver con los clones de Kyuss que pululan por el mundo.
Aunque el espíritu sea el mismo que los de las bandas del desierto, los de Silverdale no pueden negar que tienen Seattle a dos pasos; un tema como "Into The Long Sleep" nos recuerda inmediatamente a los AIC, aunque por lo general Songs For The Future Gods parece un primo lejano de la discografía de Monster Magnet. Os podéis hacer una idea de cómo suena el grupo visitando su página.

Yo no me he podido resistir a subir su versión aplastacabezas de un perdido tema de Rush, "Garden Road". Desde luego es el tema más brutal que les he oído; tal vez no sea muy representativo de su sonido, ¡pero me encanta!

jueves, 2 de octubre de 2008

Tres hombres malos (1926)

Un western adulto, un homenaje a los bandoleros de gran corazón, y una de las películas más cómicas del gran John Ford, Tres hombres malos quizás sea el western mudo más completo del director, al menos de entre los que se han conservado.

Ambientada en una de las land runs de la época de expansión norteamericana, la historia comienza con una ley que establece la fecha para la carrera para conseguir tierras en los territorios adquiridos a los Sioux. Tras algunos planos de barcos navegando en donde se explica que América no para de recibir inmigrantes, pasamos a las montañas de Dakota, donde un colono llamado Lucas del asentamiento Custer encuentra oro. Cuando se lo cuenta a su amigo éste le informa de que su descubrimiento le servirá de poco, pues el yacimiento se encuentra en territorio sioux. Sin embargo algunos codiciosos no dejarán de fijarse en los movimientos del buen Lucas.
Mientras tanto miles de colonos se preparan para la gran carrera dirigiéndose hacia Custer. En una de las miles de carretas que se dirigen hacia el punto de salida viaja junto a su padre la bella joven Lee, no falta de carácter. Cuando se rompe una de las ruedas del carro acude en su ayuda el apuesto y atrevido Dan O'Malley, un inmigrante irlandés que maneja la pistola tan bien como la armónica. Aunque en un principio Lee no acoge bien los acercamientos de Dan, finalmente la química hace su trabajo hasta que el padre de Lee les interrumpe. Sus caminos, por el momento, habrán de separarse.
El momento clave de la película sobrevendrá cuando unos cuatreros asalten la carreta de Lee. y asesinen a su padre. Tres ladrones divisan el ataque, y motivados por el botín acuden en ayuda de la muchacha. Los cuatreros acaban huyendo, pero al ver a la muchacha el líder de los tres ladrones, Bull, se apiada de ella, y no sólo le restituye los caballos sino que accede a protegerla. Será así como Bull y sus compinches borrachines se conviertan en una suerte de ángeles de la guarda para la chica.

En 1925 John Ford ya había rodado medio centenar de películas entre cortos, seriales y largometrajes de bajo presupuesto, y con El caballo de hierro había dado un salto cuantitativo en sus producciones cinematográficas, rodando en escenarios naturales, contando con decenas de extras y mucho dinero para decorados y demás utillería. A esa primera gran historia sobre el nacimiento de los Estados Unidos, que sirvió como fondo para el típico melodrama de la época, siguieron trabajos de lo más variopinto, demostrando que se manejaba bien en diversos géneros, y que se movía como pez en el agua tanto en la serie A como en la serie B. Ford prácticamente nunca había parado de trabajar desde que llegara a Hollywood, con lo que su reputación crecía de día en día. Dicen que por aquella época a veces le tiraban un guión a la puerta de su casa, como si fuera un periódico, que se ponía a rodar esa misma tarde.
Ese año fue cuando comenzó a rodar en las tierras de Wyoming Tres hombres malos, un nuevo western de alto presupuesto basada en una novelita titulada Over The Border. De nuevo el director trata con la épica de los pioneros, la colonización de Norteamérica y, de puntillas, el conflicto entre colonos e indios. Si en El caballo de hierro la unión de la línea de tren transcontinental era retratada con categoría de leyenda, en Tres hombres malos la colonización de Dakota es algo más sombría. Tras el eufemismo de "adquiridas" se esconde la expulsión de los Sioux de sus tierras, siendo junto con la quizás demasiado amable reticencia de Lucas y su amigo a indagar en la nueva reserva de los Lakota la única referencia del film a la problemática india.

Aunque también en El caballo de hierro se mostrara la corrupción de algunos personajes envueltos en la construcción de la línea transcontinental, el villano de opereta que se asociaba a esa falta de honradez extraía las corruptelas de la historia para llevarlas al plano cinematográfico. La caracterización del también corrupto Layne Hunter, sheriff de Custer al mando de una banda de pistoleros, es también deudora del vodevil, con espeso maquillaje negro alrededor de los ojos y demás. Pero sus actos son algo más elaborados, más malvadamente profundos. El tono del personaje de Layne es, al igual que el resto del film, más moderno; se muestra, en resumen, menos lastrado por las características anticuadas del melodrama de la época muda.

El por entonces omnipresente George O'Brien es el héroe irlandés Dan O' Malley, y la heroína de la historia Lee, en todos los aspectos superior a la Miriam de El caballo de hierro, es convincentemente interpretada por una tal Olive Borden. Pero el verdadero peso de la historia, aunque gire alrededor de Lee, es llevado por los tres bandidos que dan pie al título. Bull, Mike y Spade son los auténticos protagonistas del film, quienes incluso parecen apuntar mucho más a los futuros personajes de Ford que el resto de protagonistas. De hecho su aspecto sucio y con barba de tres días ya parece una versión muda de los típicos pistoleros del cine de Sergio Leone. El cariño con el que el director retrata a los tres ladrones es bastante patente, y el que el líder del trío se apode Bull, al igual que apodaron a Ford en sus años de jugador de fútbol en el instituto, seguramente no sea casualidad.

La primera parte del film se puede describir como una comedia tachonada por algunos momentos dramáticos. La principal fuente de comedia es el trío criminal, sobretodo, y como siempre suele ocurrir en las historias de Ford, por causa de los dos entrañables borrachines que acompañan a Bull. Su búsqueda de un hombre soltero para Lee, en la que no dudan en mirar los dientes a un pobre tipo con pinta de bostoniano, es antológica.
Antológica es también la manera en que el director rueda la carrera de carromatos (en los que no falta la comedia, pudiendo verse a un tipo tambaleándose en una de esas bicicletas antiguas o a un carromato de mulas siendo adelantado por todo el mundo), espectacular y de la que probablemente todas las películas que posteriormente han tratado el tema son deudoras. Una anécdota que podría haber sido falta tuvo lugar mientras se rodaba un espectacular plano en dicha secuencia.
El plano (o sucesión de ellos) mostraba a un bebé que había sido dejado atrás por una descuidada madre. Vemos como la estampida de caballos y carromatos se va acercando mientras el bebé llora. Cuando parece que la criatura va a ser aplastada surgen de la nada los brazos de un vaquero que salvan al pequeño. En dicha escena Ford no usó transparencia alguna, y el hijo de uno de los especialistas fue puesto allí con el riesgo de que algo saliera mal. Durante muchos años Ford fue conocido por arriesgarse demasiado en sus escenas de acción, lo que al menos en una ocasión llevó a un falta desenlace.

Aparte de las bromas de borrachines el Ford que todos conocemos surge especialmente en la parte final del film, en la que Lee y Dan son perseguidos por Layne Hunter y sus hombres. Es entonces cuando la épica del sacrificio, el deber y el heroísmo fordianos se dejan ver en las valientes actitudes de los tres "hombres malos", quienes dejan fluir su compañerismo entre ellos, separándose uno a uno en distintas escenas para tratar de contener la persecución de Hunter. Aunque sea Bull el que tenga cuentas pendientes con Hunter por un asunto familiar, sus compañeros no le dejan solo, y se autoinmolan para proteger las vidas de la joven pareja. Los tres bandidos redimen sus pecados mediante el sacrifico supremo, permitiendo que la vida continúe para Dan y Lee, quienes inmortalizarán a Bull, Spade y Mike bautizando con sus nombres a su futuro hijo. La bonita escena de las fantasmagóricas figuras del trío montado a caballo con el sol a sus espaldas es una de esas emocionantes imágenes que nos ha dejado Ford a lo largo de su enorme trayectoria.

A pesar de todas sus cualidades Tres hombres malos fue acogida fríamente en un primer pase para el público, con lo que la Fox metió la tijera en la película, lo que enfureció a Ford, desilusionándole de tal manera con el producto acabado (que igualmente acabó fracasando en taquilla) que no volvería a rodar otro western hasta 13 años después. Pero para entonces el director ya estaba maduro para epatar al mundo.

Leer critica Tres hombres malos en Muchocine.net

Prime Mover

El primus movens aristotélico adaptado al sleazy rock, filosofía 80s de cuero y descaro ególatra, actitud festiva, incorrección política y riffs de cloaca... Zodiac Mindwarp, el hombre que enseñó a vestirse a Rob Zombie, haciendo volar cabezas acompañado de sus Love Reaction mediante su gran hit "Prime Mover".

miércoles, 1 de octubre de 2008

Che, el argentino (2008)

Una cuidada ambientación, excelentes parajes, flashforwards en blanco y negro, estupendas interpretaciones... una película que parece un documental, un aséptico acercamiento de Steven Soderbergh a la figura de un revolucionario que se convirtió en mito y acabó deviniendo en producto, un correcto biopic que huye de cualquier controversia al hablar de una figura controvertida que tuvo un papel destacado en acontecimientos controvertidos. Asepsia. Soderbergh y Benicio del Toro no mojan pan en la salsa. Seguramente no sepamos el sabor del plato, pero la presentación es estupenda.

Me gustaría poder tener un par de buenas biografías de Ernesto 'Che' Guevara en casa para poder hablar con más propiedad, pero no es así, así que me guío más por sensaciones y conjeturas que por información de primera mano. Pero me da la impresión de que Che, el argentino, si en algo se ha decantado, es por mostrar más al mito que al hombre. No es que glorifique al Che, ni sea un panegírico, pero tras salir del cine no puede evitar pensar que no todas las obras del revolucionario serían tan justas ni tan limpias. Pero en todo momento la cinta nunca penetra demasiado hondo en la figura real. Y no es algo que Soderbergh haya ocultado; en cualquier entrevista ha afirmado que su intención era ser lo más neutro posible. Esa decisión es por un lado acertada, pues así no se cae en la típica payasada hollywoodiense, pero por el otro deja al espectador minímamente inquieto algo sediento.
Nunca se puede juzgar completamente a un personaje histórico por una película, eso es cierto. Y las biografías, como el género histórico en sí en el cine, deben cumplir dos premisas al menos: rigor histórico, o entretenimiento y calidad cinematográfica. Si carece de ambas se ruedan bochornos como Gran bola de fuego. En cierto modo Che, el argentino tiene ambas, pero no parece una película hecha para despertar muchas pasiones. Entretiene lo justo, y no sé si llevará a mucha gente a querer leer libros escritos por el Che o sobre el Che. Ése quizás sea el gran pero de la cinta. La historia narra cómo un argentino conoce en Méjico a un tal Fidel Castro y a los pocos años se van a Cuba a internarse en la selva y dedicarse a la guerra de guerrillas, abriéndose camino poco a poco hacia la victoria final. Más o menos lo que ya sabíamos. Tal vez sean las diatribas en las Naciones Unidas los detalles históricos más interesantes del film.

¿Conviene ir a verla? Sí, el acabado del film está muy bien, con planos bastante buenos repartidos a lo largo de la película. Benicio está estupendo, como siempre, y realmente se parece al argentino, y el resto de secundarios no desmerecen, destascando sobretodo a ese tal Demián Bichir, quien ha logrado mimetizarse con el manierista gran hombre, Fidel Castro. Pueden ir a ver Che, el argentino sin temores, pero no esperen grandes revelaciones. Si la segunda parte, Guerrilla, será mejor, es algo a lo que tendremos que esperar.