16 de mayo de 1978, Sheffield, Inglaterra. Da comienzo una de las iras con un doble cartel más desigual de la historia. Supuestamente la gran atracción son Black Sabbath, uno de los grupos definitivos del rock. Pero esos Sabbath poco tienen que ver con la apisonadora de riffs que debutara casi diez años antes. Cansados de sí mismos, llenos de ego, con una guerra abierta entre ellos y sobretodo entre Toni Iommi y Ozzy, la magia hace tiempo que salió por la ventana. Sus teloneros son cuatro chicos de California cuyo álbum de debut fue publicado hace tan sólo un mes. Su frescura, potencia y desparpajo les convertirán en los triunfadores de esa noche, y de todas las restantes fechas del tour. Cada noche Van Halen borrarán del mapa a los prematuramente viejos Sabbath. "Mientras nosotros estábamos sometidos a toda clase de presiones, andando por nuestros camerinos con caras largas y miserables, Van Halen estaban provocando una verdadera tormenta sobre el escenario". Así recordaba el propio Ozzy aquellos aciagos días. La era Van Halen había llegado.
Dos jóvenes hermanos de origen holandés, hijos de un saxofonista, decidieron un día dejar un buen día sus clases de piano. El más joven,
Eddie Van Halen, comenzó a trabajar como repartidor de periódicos para pagarse una batería japonesa. Mientras, su hermano
Alex comenzó a tomar clases de guitarra. Un buen día, al regresar a casa,
Eddie no sólo descubrió a
Alex tocando la batería, sino que además lo hacía mejor que él. El destino, los dioses, o quien fuera, había decidido poner las cosas en su sitio, con lo que
Eddie se pasó a la guitarra y
Alex se encargó de la batería. Nacía el germen de la futura gran banda norteamericana.
Algún tiempo después los hermanos
Van Halen se buscaron a un bajista y comenzaron a tocar en los locales de Pasadena, con
Eddie ejerciendo de solista y cantante, llamando a la nueva banda
Mammoth. En aquellos días el grupo solía pedirle prestado o alquilarle el equipo de voces a otro cantante local,
David Lee Roth. Según
Eddie, decidieron que sería más barato si se hacían con los servicios de
Roth y su equipo, y así fue. A partir de entonces
Eddie se dedicaría a lo que realmente le llenaba, tocar la guitarra, dejando las tareas de frontman al chico rubio de Bloomington, Indiana, alguien que definitivamente había nacido para ello. El cuarto miembro de la formación clásica teloneó a los
Van Halen con su grupo
Snake, impresionando a todo el mundo con su capacidad para liderar al grupo cantando y tocando el bajo. El brutal
Michael Anthony no tardaría en unirse como bajista a los hermanos y a
Roth. El nombre de
Mammoth quedaría finalmente atrás, y alrededor de 1974 nacían oficialmente
Van Halen.
Con la formación consolidada la banda comienza a tocar todo tipo de estilo musicales en todo tipo de sitios. Tocaron en fiestas de instituto, bares infectos, restaurantes, clubes, bodas y bautizos, ejercieron de banda para un programa de televisión local... la banda llegó a tocar en concursos de mises y camisetas mojadas, con el verborreico
David Lee Roth ejerciendo de juez y conductor del evento mientras le acompañaban
Eddie y
Alex. Con un repertorio de más de 300 versiones que cubrían todo el espectro musical contemporáneo, en sus primeros años la banda se hizo un nombre a base de tocar y tocar, mientras se formaban como músicos sin que ningún estilo les coartara. En los tiempos de la explosión punk
Van Halen eran capaces de tocar cualquier cosa, haciendo gala de una capacidad técnica fuera de toda duda. Sin promociones, ni mánagers, ni tan siquiera un disco grabado, en 1977 la banda lograba congregar a más de 3000 personas en un concierto en Pasadena, a cinco dólares la entrada.
David Lee Roth era el mejor frontman que se había visto en años. Sus piruetas, sus rimbombantes letras y fraseos, y sus espectaculares atuendos le llevaban más allá de cualquier posible comparación. Ya entonces llevaba a cabo ideas absurdas como tocar una guitarra con forma de un famoso helado. Y qué decir de
Eddie Van Halen, el hombre que tocaba de espaldas para que nadie pudiera tocar sus incendiarios trucos y su prodigiosa técnica.
Eddie estaba predestinado a ser el guitarrista más influyente desde los tiempos de
Hendrix. Si a esa tremenda pareja le añadimos la contundente base rítmica de
Alex y
Michael, teníamos a un diamante en bruto,
the next big thing, algo de lo que
Roth siempre fue consciente. Se sabía estrella, y estaba convencido de poder lograrlo. En la era del punk y la música disco no parecía haber sitio para una banda de hard rock, pero
Van Halen iban a demostrar al mundo que no sólo había sitio, sino que el mundo era suyo.
Antes del gran éxito hubo tiempo para que
Van Halen tocaran en una fiesta infantil. Contratados por el padre del niño, que les había visto tocar en la inauguración de un supermercado, todo parecía ir bien: la banda tocaba su repertorio de canciones infantiles y los críos estaban entretenidos. El gran error del padre fue poner a disposición de la banda varias botellas de alcohol. Más concretamente, el error fue ponerlo al alcance de
Michael Anthony. Tras tres horas de ingerir alcohol sin parar, el bajista cayó colapsado al suelo. Ante unos horrorizados niños las madres trataron de reanimarlo, mientras el resto de la banda lograba mantenerlo en pie durante unos minutos. Pasado el trance,
Anthony volvió a ocupar su puesto. Pero cuando al bajista le entraron ganas de vomitar, y lo hizo sobre uno de los niños de la fiesta, el concierto se acabó, y el grupo fue despedido. Pero
Dave se encargó de cobrar al padre igualmente.
A pesar de incidentes como ése, el nombre de
Van Halen crece sin parar, y el propio
Gene Simmons de
Kiss se interesa por ellos, grabándoles una maqueta, que sin embargo no convenció a ninguna discográfica. La banda también es invitada a tocar en Los Ángeles, en salas tan prestigiosas como el Whiskey A Go-Go o el Starwood, donde les descubrirá
Marshall Berle junto al productor
Ted Templeman y el capo de la Warner con nombre de personaje de
Star Wars,
Mo Ostin. El contrato discográfico no tarde en llegar. La banda pronto acude a un estudio junto a
Templeman para grabar su disco de debut.
Tres semanas de trabajo y el disco está listo. Una incendiaria
versión del "You Really Got Me" de

los
Kinks prepara el terreno para un disco histórico,
Van Halen. Además de la citada versión el álbum contenía clásicos en vida como "Running With The Devil", "Ain't Talkin' 'Bout Love" o "Jamie's Cryin". Un tema de apenas dos minutos, "
Eruption", mostrará el camino a seguir para los guitarristas de la siguiente década. En poco tiempo el disco llega al puesto número 12 en las listas, se venden más de millón y medio de copias, y la gente se pregunta de dónde ha surgido esa banda con un sonido tan innovador y una fuerza escénica imparable. Por lo general la crítica no vio más allá de las salidas de tono de
Diamond Dave y de las correrías de dedos de
Eddie, pero el público se rindió a sus pies. Tan sólo la crítica especializada de revistas como Guitar Player supo valorar el talento de la banda. Lo cierto era que aquél había sido uno de los mejores debuts de la historia.
Rescatando temas compuestos en la época de la maqueta con
Simmons y alguna que otra canción nueva, la banda entra en el estudio para grabar lo que sería el
Van Halen II. Nada parece influir en la banda, y en muy poco tiempo tienen listo el nuevo álbum. El nuevo single, "Dance The Night Away", entra en los cinco primeros puestos y vuelve a poner un disco de
Van Halen en lo alto de las listas, alcanzando de nuevo el platino en los Estados Unidos. Nuevas canciones potentes como "Somebody Get Me A Doctor", "Light Up The Sky", "D.O.A.", una nueva versión, (la inicial "You're No Good") y una nueva exhibición de
Eddie, "Spanish Fly", confirman que la banda no es flor de un día. Su segundo disco no es tan bestial como ese inolvidable primer disco, pero aun así en 1979 la banda tiene pocos rivales. La guitarra de
Eddie que adornaba la parte posterior de la carátula yace hoy junto al gran
Dimebag Darrell en su tumba; el propio
Eddie la dejó allí como homenaje al genial guitarrista.
Van Halen afrontan entonces su primera gira en los Estados Unidos como cabezas de cartel. Y desde luego la banda lo aprovecha.
Michael disponía de todo el bourbon que quisiera,
Alex no sé que demonios haría, y por su parte
Dave y
Eddie entraron en una sana competición de ver quién se llevaba más
groupies cada noche. Desde el escenario
Diamond Dave se fijaba en las chicas más guapas y durante los solos de
Eddie se comunicaba con los roadies mediante
walkie-talkies para que les dieran pases a las presas del cantante de esa noche. Según el propio cantante las ciudades más religiosas y represivas como Salt Lake City o Pittsburgh eran las que tenían las mejores mujeres. La vida les sonreía, y todo era perfecto.
En 1980 llega el tercer trabajo de la banda,
Women And Children First. Sólo con escuchar la primera canción, "And The Cradle Will Rock...", uno podía saber que lo habían conseguido de nuevo. Un nuevo clásico abre el disco, ya no hay versiones. La marmólea "Fools", esa locomotora que es "Romeo's Delight", la espídica "Loss Of Control", que recuerda a las extrañas locuras de los
RHCP, la acústica "Could This Be Magic"...decididamente
Van Halen habían logrado superar a su segundo disco, y de nuevo se habían destapado con otro gran puñado de canciones duras y eléctricas, sin concesión alguna. La corona que un día llevaran
Aerosmith había cambiado de manos.
Van Halen eran los nuevos reyes de Norteamérica. El semidesnudo
Diamond Dave, fotografiado por el prestigioso
Helmut Newton, que adornaba el interior del disco, era un perfecto ejemplo de la arrogancia y el poderío del que hacía gala el grupo. Los grandes grupos de los 70 habían desaparecido o andaban totalmente perdidos. En esa transición de décadas hablar de hard rock era hablar de
Van Halen.
Con el equipo de sonido de los
Bee Gees, un montaje escénico apabullante, grandes efectos de luces, paracaidistas lanzándose sobre el escenario, cruces de declaraciones entre la prensa y el grupo, más mujeres, más ego, más alcohol... en esta época todo lo relacionado con
Van Halen se había vuelto más grande. Hasta los saltos de
Dave parecían crecer, lo que le llevó a romperse la nariz en un show de la televisión italiana. Fue en un concierto en Pueblo, Colorado, donde la banda demostró su estatus de estrellas del rock destrozando dos camerinos. La razón: que una de las indicaciones de la banda no había sido atendida. En cada concierto, entre otros caprichos, el grupo siempre pedía un bol de M&M's entre los que no debía de haber ninguno de color marrón. En Pueblo desobedecieron esa regla, lo que provocó una destrucción por parte de la banda valorada en más de cien mil dólares.
Como suele ocurrir en estas ocasiones, el éxito lleva al ego y el ego lleva a las primeras tensiones. Con un
Eddie recientemente casado, para el que el alcoholismo comenzaba a ser un problema, y dispuesto a llevar el sonido de la banda a terrenos más experimentales,
Roth y el productor
Templeman se las vieron y las desearon para sacar adelante la grabación del nuevo disco. El festivo
Diamond Dave no compartía los afanes experimentales de
Eddie, ni le gustaba el sonido más oscuro que le estaba imprimiendo el guitarrista a las canciones. A pesar de tener buenas canciones como "
Mean Streets", "Singer's Swing" o la magnífica "Unchained", las ventas del álbum no fueron todo lo buenas que se esperaban. De todas formas
Fair Warning, cuarto disco de la banda, seguía la línea de los trabajos anteriores de
Van Halen: puro y buen hard rock al estilo americano.
Macho Diamond Dave!
Otra gran gira por Europa (¡
Van Halen en la televisión española!) y Norteamérica sirvió para continuar con los delirios de grandeza.
David Lee Roth diseño unos carísimos diablos inflables que podían orinar Jack Daniels, aunque finalmente el cantante los rellenara bourbon barato para abaratar costes. Tras cada show los pies de
Diamond Dave eran lavados con agua Perrier. En definitiva, aunque para
Eddie la juerga contínua ya no era un aliciente, para
Dave y
Anthony la vida seguía siendo una fiesta contínua.
En la programación de la banda 1982 constaba como un año de descanso, pero el éxito que obtuvo el single que publicaron con la versión del "
(Oh) Pretty Woman" de
Roy Orbison (cuyo videoclip fue uno de los primeros censurados por la MTV) provocó que la compañía para que publicaran un nuevo disco. Tras doce semanas el quinto disco de la banda,
Diver Down, estaba listo. Esta vez las versiones eran abundantes; repitieron con los
Kinks y su "Where Have All The Good Times Gone", pero le faltaba la fuerza de "You Really Got Me". Otras versiones como "Dancing In The Street", "Happy Trails" o la citada canción de
Orbison tampoco resultaron demasiado brillantes. En
Diver Down destacaban sobretodo las composiciones propias, como "Hang'em High" o "The Full Bug". Instrumentales como "Cathedral" o "Intruder" dejaban bastante que desear, y no eran tan brillantes como en discos anteriores. La crítica les retiró cualquier apoyo que les hubiera dado con el disco anterior, pero el álbum se vendió mucho, obteniendo un éxito que la banda no conseguía desde los tiempos del
Van Halen II. Para ensayar la nueva gira
Van Halen llevaron sus locuras de emperador romano más lejos que nunca y decidieron alquilar como locar de ensayo los Zoetrope Studios de
Francis Ford Coppola, donde montaron su mastodóntico montaje escénico. La banda llegó hasta Sudamérica, fueron estrellas del primer US Festival, donde demostraron estar en plena forma, y tras un extenso año de gira volvieron al segundo US Festival habiéndose un millón de dólares. En los primeros meses de 1983
Van Halen seguían sin tener rival.
Sin embargo, ya por entonces la relación entre
Eddie y
David Lee Roth estaba más tensa que

nunca. Las colaboraciones externas de
Eddie, como en el tema de
Michael Jackson "
Beat It", enfurecían al cantante. Musicalmente los dos músicos también estaban cada vez más enfrentados.
Eddie quería darle más protagonismo a los teclados y el uso del sintetizador, pero
Dave se oponía, creyendo que ensuciarían el sonido del grupo. Finalmente
Eddie se saldría con la suya, y en el siguiente trabajo de la banda,
1984, grabado en los estudios del propio guitarrista, los teclados cobraron más presencia que nunca, especialmente en canciones como "I'll Wait" o el single de mayor éxito de la banda, ese "Jump" que hizo del álbum el más vendido en la historia del grupo, con diez millones de copias sólo en los Estados Unidos. Dos de las canciones más cachondas del grupo, "Panama" y "Hot For Teacher", estaban incluidas en este álbum. A pesar de las reticencias de
David creo que el disco es magnífico, a pesar de ese chocante sonido.
La consiguiente gira del grupo marcó el distanciamiento definitivo entre
Dave y el resto del grupo, especialmente
Eddie. En 1985
David Lee Roth dejaba el grupo. Desde entonces uno y otros han dado su particular versión de los acontecimientos, pero el hecho puro y simple es que el
frontman perfecto para el grupo ya no estaba allí.
Llegaba entonces la decisión de la discordia. Decididos a enfocar cada vez más el sonido de la banda hacia un pop rock más accesible, los hermanos
Van Halen deciden fichar como cantante a
Sammy Hagar, alguien definitivamente muy distinto de
David Lee Roth. Hubo quienes aceptaron en cambio y quienes vieron en
Hagar a un pobre sustituto. Llegó un nuevo álbum,
5150, que tenía buenos temas, aunque el single de éxito "Why Can't This Be Love?" definitivamente no sonaba a los
Van Halen clásicos. Más tarde vendría otro disco con
Hagar, más discrepancias internas, y un lento declive de la banda. En los 90 llegarían los años del despropósito con la banda tratando de salir adelante con
Gary Cherone al frente, editando un disco que no interesó a nadie y saliendo de gira en lo que fueron sus momentos más bajos, siendo aplastados cada noche por sus teloneros, unos
Monster Magnet en plena forma. Seguramente
Eddie comprendió como se debieron sentir
Ozzy y los suyos veinte años atrás.
Y bien, tras años de cruces de declaraciones y acusaciones, de múltiples reuniones fallidas, y uno de los culebrones más largos de la historia del rock y una reunión con
Hagar que no fue a ninguna parte, en agosto del 2007 la noticia más esperada se hacia realidad:
David Lee Roth y los hermanos
Van Halen enterraban el hacha (temporalmente al menos) y volvían a salir de gira juntos. La nota negativa fue que
Michael Anthony se quedaba fuera de la esperada reunión (¿es que nadie sabe hacer las cosas bien en ese grupo?). A pesar de la ausencia del contundente bajista, problemas de salud de
Eddie y demás, la gira se completó, consiguiendo una recaudación de 93 millones de dólares. Imagino que nadie, ni siquiera ellos mismos, saben cual es el futuro de la banda. Debieran de hacer lo correcto y llamar al pobre
Michael, y sacar un nuevo disco si pueden. Pero pase lo que pase, ya deben de haber hecho felices a muchos fans norteamericanos. La gran mayoría de la humanidad que no vive en el Imperio, como yo, de momento nos conformarmos con sus discos y sus videos piratas.