viernes, 5 de diciembre de 2008

Caperucita Roja


Creo que algunos de nosotros aun hemos tenido en nuestra infancia contacto con los cuentos clásicos para niños, ya fueran relatados por nuestros padres o abuelos, leídos o vistos en la típica versión Disney. La versión propiamente infantil de dichos cuentos son creaciones o adaptaciones de los famosos hermanos Grimm. La mayor parte de estas últimas tienen, en su origen, un formato y una moraleja muy distintas a las versiones actuales de los cuentos para niños.

Como casi todos los cuentos más clásicos y conocidos, la historia de Caperucita Roja fue en su día un cuento popular europeo de tradición oral y de origen medieval. Fue el francés Charles Perrault quien en el siglo XVII decidió poner por escrito varias de esas tradiciones orales en el libro Historias y Cuentos de Antaño, también conocido como Cuentos de Mamá Oca por el dibujo que figuraba en la portada. Perrault era un hombre de prestigio, un académico y bibliotecario de la Academia de las Letras francesa, y llegó a servir al valido del rey XV Colbert. Perrault había escrito publicado varios trabajos científicos y literarios, pero fue a los 62 años cuando se decidió a recopilar todos aquellos cuentos orales. Los publicó en su día bajo un seudónimo, para no dañar su imagen académica. Sin embargo hoy se le conoce por sus cuentos y no por sus obras serias.

Aunque probablemente la versión de Perrault ya fuera una versión suavizada de la tradición medieval, el escritor francés mantuvo la moraleja original. El cuento de Caperucita Roja era uno más entre todos los que recopiló en aquella obra, y apenas ocupaba una página. En su primera mitad la historia era tal como la conocemos. La pequeña Caperucita va a ver a su abuela, y en el camino se encuentra con el lobo, quien engaña a la joven y se le adelanta para comerse a la venerable anciana y esperar a Caperucita en la cama. Cuando llegue Caperucita tendrá lugar el famoso interrogatorio sobre el tamaño de ojos, nariz y demás, y será entonces cuando el lobo se avalance sobre la pequeña.
Se tiene por seguro que las figuras del lobo y de Caperucita no siempre fueron como las describe Perrault. En la tradición oral el lobo podía ser también una suerte de licántropo o un ogro, figura y palabra que Perrault si llegó a incluir en su recopilación. Se ha apuntado que la etimología tras la palabra "ogro" apunta a la palabra Ogur o Hugrio, que se refieren a los hunos, aunque también se apunta al vocablo latino orcus. También se tiene por verdadero que fue el francés quien introdujo el color rojo de la pequeña capa de la niña.

Lo cierto es que es en el final donde el cuento de Perrault difiere del actual. El cuento acaba con el lobo engullendo a abuelita y Caperucita, sin intervención de leñador. La moraleja dejaba a las claras la índole sexual del cuento de Caperucita Roja. Dicha moraleja decía, más o menos, lo siguiente: Este cuento está dedicado a las jóvenes y bellas doncellas, corteses y bien educadas, sobre lo peligroso que es hablar con ciertos lobos complacientes y suaves que siguen a las doncellas a las casas y las callejuelas. ¡Ay! quién no sabe que estos melosos lobos son de entre todos los lobos los más peligrosos. El mensaje, pues, no dejaba lugar a dudas sobre la naturaleza del cuento. Por no mencionar el pequeño detalle de que Caperucita se desnudaba y se metía en la cama con el lobo.

El cuento, tal como lo conocemos hoy, fue obra de los hermanos Grimm, quienes cambiaron muchos cuentos tradicionales haciéndolos políticamente correctos. Ellos fueron quienes introdujeron al personaje del cazador, suavizando las connotaciones sexuales y cambiando el espantoso final de la abuela y Caperucita, sustituyéndolo por dos finales más felices, ya fuera metiendo al lobo en una caldera o siendo matado por el cazador, sacanado a la abuelita y a Caperucita del estómago y rellenándolo de piedras a modo de apunte mitológico.

No ha sido hasta la segunda mitad del siglo XX que el cuento de Caperucita Roja, a través de sus múltiples adaptaciones en cine, libros, comic y animación, ha recuperado en ocasiones su espíritu original. Uno de los ejemplos más notables es la estupenda película de Neil Jordan En compañía de lobos.

A pesar del esfuerzo de los hermanos Grimm, parece que la carga sexual del personaje nunca llegara a desaparecer del subconsciente colectivo de nuestra cultura. Aquellos que usaran al personaje para películas para adultos tal vez estuvieran remitiéndose sin saberlo al pasado más oscuro del cuento. En realidad, el cuento ha sido objeto de múltiples estudios que han dado con otras tantas lecturas de la historia.
De modo que si algún lectora se ha disfrazado en carnavales o Halloween de Caperucita, y ha visto como los lobos la miraban con ojos bien distintos a los de los hermanos Grimm, tal vez tanto en la disfrazada como en los lobos haya infludo esa especie de psique colectiva que se remonta a siglos atrás.

11 comentarios:

Adrian Vogel dijo...

Siempre pensano lo mismo: sexo. No será más propio pensar en el lobo como amenaza real en una Europa rural. De ahí las batidas para acabar con él, que casí lo llevan a la extinción.

GINEBRA dijo...

No deja usted de extasiarme, lo mismo felicita a la explosiva asiática su cuarenta cumpleaños que me hace un post de Perrault que temina en Neil Jordan,jejejeeje. Bravo, bravísimo... Besos de finde

ISOBEL dijo...

me ha gustado, pero te juro que las primeras líneas las ley con el sonido de cuento de scritoria o de anima vili, escuchalo, besitos

Belén dijo...

Si es que ya decía yo...

besicos!

Taratela dijo...

Tienes toda la razón. La historia parte de una narración de tradición oral, pero si existían antecedentes de historias sobre una niñita con una capa roja en Europa central mucho antes de que Perraul la recopilara. Los elementos que remiten a la sexualidad, también son inevitables por mucho que los Grimm lo intentaran, el lobo y la caperuza roja nos remiten a símbolos muy arraigados en nuestra evolución cultural, que representan el lado salvaje y la sexualidad respectivamente. Es una historia dirigida a las adolescentes y el despertar de su sexualidad, la cual en el siglo XVI cargado de moralidad se presento como un peligro, por supuesto, como no. Pero lo de que la visión adulta vea un historia perversa que los niños solo perciben inconscientemente es normal, según Bettelheim en su "Psicoanalisis de los cuentos de hadas", (el cual te recomiendo si te gusta el tema) explica como estas fábulas comunican a varios niveles, actuando casi como amuletos de los cuales el niño va sacando lo que necesita conocer en cada momento, en relación al desarrollo de su personalidad.
Todo esto, hace de los cuentos de hadas un medio perfecto para educar y socializar, cambiando y señalando cuales son los roles correctos respecto al genero, masculino-femenino, entre otras cosas...
(es que casualmente el trabajo para mi tesina, tiene que ver con esto y con parte de este trabajo gráfico)
(Perdón por enrollarme, pero me sirve para ir organizando una buena narración, tengo la presentación en enero. :S Y me ha inspirado tu post ^_^ )

Besos y un buen puente!!

Taratela dijo...

Por cierto veré la peli, que no la he visto, :D

Taratela dijo...

ah, aquí esta el linck al trabajo gráfico, por si lo quieres ojear, y ya esta, (que pesada):
http://taratela.blogspot.com/2008/04/chequen-mi-slide-show.html
Deuu

Taratela dijo...

http://taratela.blogspot.com/search/label/Artístico-Cuentos (también, jajaja se nota que me ha emocionado el tema?...)

Möbius el Crononauta dijo...

Adrian: eso explica la figura del lobo como maluto del cuento. Pero no la moraleja. Qué se le va a hacer, pero el cuento era verdecillo.

Ginebra: lo cortés no quita lo valiente jeje. ¡Belleza y cultura no van reñidas! Y algo de intrascedencia tampoco viene mal

Isobel: ¿anima vili? mmm ni idea...

Belén: si es que todo acaba en lo mismo.

Taratela: efectivamente, ¡veo que te ha entusiasmado! jeje lo cual está muy bien.
He oído hablar del libro de Bettelheim, un día de estos tengo que echarle un vistazo.
¡Gracias por los enlaces!

Adrian Vogel dijo...

Pues nada, que eran freudianos antes de Freud y dominaban la psiquiatría antes de ser conocida… Ni que fuesen del siglo V AC (uno de los momentos cumbres de la humanidad).

Möbius el Crononauta dijo...

¡La sabiduría popular es muy sabia!