sábado, 22 de noviembre de 2008

Regreso al planeta de los simios (1970)

Tras el enorme éxito de El planeta de los simios, el artífice de la gesta, el productor Arthur P. Jacobs, se lanzó inmediatamente a preparar una secuela que abarrotara de nuevo los cines con seguidores de los monos. A duras penas logró convencer a Charlton Heston para que retomara su papel de Taylor. El actor aceptó con dos condiciones: rodar sus escenas en un máximo de dos semanas y que su personaje fuera asesinado. Con Heston a bordo, le siguieron otros actores que ya aparecieran en el primer film. Kim Hunter, Maurice Evans y Linda Harrison repetirían sus papeles. No lo haría Roddy McDowall, envuelto en otro compromiso. Ya que las exigencias de Heston no permitían hacer de Taylor el centro de la trama, se reclutó al actor James Franciscus para dar vida a Brent, personaje que llevaría el peso de la película. Otros actores que acabaron apareciendo en el film fueron James Gregory y el gran Victor Buono.

En principio la excusa para la secuela era sencilla. La premisa de partida era la llegada de un segundo astronauta al planeta simio. Brent había sido enviado desde la Tierra para buscar a la misión desaparecida de Taylor. Antes de su llegada observamos el final del primer film, cuando Taylor se despide del doctor Zaius, de Zira y de Cornelio y parte a caballo con su hermosa novia Nova en busca de sitios mejores donde vivir, prometiéndoselas muy felices. Como sabemos, descubrirá que el planeta simio es un lugar más familiar de lo que creía, y tras adentrarse en la Zona Prohibida ve frenado su avance por unas misteriosas llamas y extraños corrimientos de tierra. Taylor decide dejar a Nova en el caballo y explorar unas misteriosas grietas. Nada más se sabe de él.
En la siguiente escena contemplamos la llegada de Brent. Tras sufrir un aparatoso accidente (lo cual nos lleva a pensar si en la Tierra no eran capaces de diseñar astronaves que no acabaran chocando con lagos o pedruscos) y perder a su comandante, Brent se topa con Nova, y viendo colgando de su cuello las chapas de identificación de Taylor, le pide que le lleve hasta él. Nova le lleva al poblado simio, pues Taylor le había ordenado que si algo le pasaba buscara a Zira. Cuando Brent y Nova llegan al simiesco lugar, un acalorado debate está teniendo lugar en el parlamento simio.

Es entonces cuando nos presentan al general Ursus, un bruto militar que exige una expedición militar a la Zona Prohibida. Ante la preocupación de los chimpancés y la inquietud de los orangutanes, el jaleo que arman los gorilas ante las palabras de su jefe parece ser bastante motivo como para aprobar la moción. Zira y su compañero Cornelio regresan desolados a casa, donde se topan con Brent y Zira. Tras ayudarles e intercambiar unas palabras y unas peras, Brent y Nova parten en busca de Taylor.
En su búsqueda Brent y Nova tendrán algún encontronazo que otro con los monos, y finalmente darán con sus huesos en unas cuevas subterráneas que fueron en su día el Metro de Nueva York. Mientras Brent y Nova deambulan bajo tierra, uno se pregunta cómo es posible que en un plano estén pasando por la Biblioteca y en el siguiente por la Bolsa del Stock Exchange, cuando no están precisamente pared con pared. ¡Turismo rápido de la mano de James Franciscus!

Mientras las tropas de Ursus, acompañado de Zaius, se dirigen hacia la Zona Prohibida, con una cómica escena de por medio donde unos jipiosos chimpancés se manifiestan por la paz en plan No a Vietnam, Brent y Nova se topan con unos extraños seres vestidos a lo Devo que tienen poderes psíquicos y viven en las cuevas adorando una gigantesca bomba atómica. A partir de entonces todo se comienza a enredar, y simios, mentalistas y humanos se mezclan en un ir y venir de golpes y balas, con Taylor apareciendo en los últimos momentos para poder maldecir a la humanidad y de paso llevarse a algún mono por delante.

Regreso al planeta de los simios no está, desde luego, a la altura de antecesora. Gracias al recorte presupuestario y a la trama escrita en ácido de los guionistas, la secuela quedó en una entretenida película cuyo principal atractivo era reencontrarse de nuevo con esos queridos personajes como Zaius, Zira, Taylor y Nova, y disfrutar de paso con las cafradas del general Ursus. No es especialmente maravillosa, pero tiene su encanto. Es una segunda parte muy mona, vamos.

11 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Tú lo has dicho perfectamente, claramente inferior a la primera pero tienen su encanto eso es indudable. Hace años que no la veo y sería un buen momento para visionarla nuevamente.
Saludos

paulamule dijo...

Justo has dicho lo que iba yo a poner. Una película muy muy mona. Salud.

Adrian Vogel dijo...

Le voy a mandar este post a Javier

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: las Navidades son un buen momento.

Paulamule: pues eso.

Adrian: mmm ¿he dicho algo bueno o algo malo? Jaja mandelo a quien quiera, of course

sammy tylerose dijo...

La cercanía de la Biblioteca y la Bolsa se debe a uno de esos corrimientos de tierra, más claro el agua! En su día me tragué toda la saga, sería el tele 5 de la buena época quien las écho en pocos días. Si no recuerdo mal, entre todas las pelis forman una historia circular o "pez que se muerde la cola" que me dió bastante mal rollo!

Belén dijo...

Pero mira que me engancharon las pelis cuando las vi un sábado pro la tarde cuando era peque...

Besicos

Adrian Vogel dijo...

Siempre bueno, pero no iban los tiros por ahí (era por lo de su vida como gorila)

manurhill dijo...

La primera es una de mis pelis favoritas de todos los tiempos, las otras cuatro son empleando palabras tuyas poniéndolo en plural "tramas escritas en ácido" y sin embargo me encantan las idas de olla sobre todo en la cuarta con la rebelión de los simios y en la quinta con ese mensaje pacifista. Por cierto la serie de Tv cancelada en su día con sólo trece episodios tenía su morbo por la presencia del general Ursus.


Saludos

Möbius el Crononauta dijo...

Sammy: al final todo se debe al corrimiento, la vida es así.

Debió ser en T5... tuvo sus buenas sobremesas, en tiempos lejanos.

Adrian: aaahm.

Manurhill: creo recordar algo de la serie, pero todo está envuelto en la bruma. Algún día tengo que hacerme con ella.

Noemí Pastor dijo...

Yo me vi ésta y todas sus cutresecuelas en el cine, de chiquirrina. Recojamos firmas para reposiciones televisinas navideñas. Ánimo, pues.

Möbius el Crononauta dijo...

Noemí: pues nada, si montas la plataforma, ¡ya tienes mi firma!