miércoles, 26 de noviembre de 2008

La vida futura (1936)


El gran acontecimiento cinematográfico británico de febrero de 1936 fue el estreno en Londres de Things To Come (titulada aquí La vida futura), una superproducción británica de Alexander Korda basada en el libro de H.G. Wells The Shape Of Things To Come, en la que el estupendo escritor narraba su onerosa visión del futuro de la humanidad, alcanzando la casi total destrucción de su sociedad y cultura hasta llegar a la ansiada utopía. Wells describió acontecimientos basándose en experiencias como las ocurridas durante la Primera Guerra Mundial. Adelantó el imninente comienzo de una guerra con el corredor de Danzig como casus belli, y visionó masas de carros blindados y escuadrillas de aviones que bombardeaban ciudades. En apenas seis meses España comenzaría a vivir la espantosa pesadilla de Wells.

La historia de La vida futura comienza en la Navidad de 1940, en la ficticia ciudad de Everytown, con noticias que auguran el próximo estallido de una conflagración. Sin embargo la gente sigue con su vida, sin darle mayor importancia. Ya ha habido otras crisis antes y la guerra no ha llegado. Pero finalmente llegan los tiros y el ruido de aviones que bombardean la ciudad (por supuesto, Everytown es Londres) por la noche. La guerra se extenderá como la pólvora, afectando a gran parte del globo. Los países empeñarán y agotarán sus recursos en ella, hasta quedar reducidos a un puñado de ruinas. Tan sólo el agotamiento y una extraña peste acabarán con la guerra a mediados de los 60.
Pilotos e ingenieros como un tal John Cabal se irán apartando poco a poco de la barbarie, agrupándose con otros hombres de ciencia en la sombra para analizar la situación y crear un nuevo mañana. Mientras, tras el final de la peste, gran parte de Europa parece haber quedado reducida a una escombrera de vida cuasi Medieval, donde pequeños y patanes jefes de la guerra como Rudolph "el jefe" (una especie de Mussolini con pieles) tratan de subyugar a sus vecinos. No faltará a su lado una pequeña Lady MacBeth. Cuando Cabal regrese a las ruinas de Everytown para tratar de hacer entrar en razón a Rudolph, quedará hecho prisionero. La traición de un piloto del gran jefe hará intervenir a las tecnológicamente superiores fuerzas de la organización "Alas sobre el mundo", una fuerza internacional de científicos que se dedicará a acabar con los jefes de la guerra e instaurar un nuevo orden. Los años pasarán y la humanidad parecerá alcanzar la paz a través de un gobierno mundial y la tecnología. Pero no faltarán descontentos revolucionarios como un tal Theotocopulos que protesten contra el régimen.

Para la producción de La vida futura se contó activamente con la colaboración de H.G. Wells, quien escribió el guión y trato de influir tanto como pudo en el rodaje del film. Wells pidió a los productores algo totalmente contrario a Metropolis, pero el director William Cameron Menzies (quien rodó otro clásico de ciencia ficción en los States, Invasores de Marte) y Korda no dejaron de seguir en cierto modo el estilo de Fritz Lang, sobretodo en las espectaculares escenas de la reconstrucción de Everytown, para la que llegaron a rodar varias tomas según el esquema de un artista surrealista húngaro. Sin embargo tan sólo una toma (la del tipo con escafandra visto a través de una deformación rugosa) quedó en el montaje final, aunque desde luego llama la atención.
Desde luego la industria británica no era tan potente como la americana, pero para La vida futura hicieron un gran esfuerzo técnico, levantando decorados creíbles y rodando escenas con maquetas con buenos resultados. Aviones antiguos se mezclan con otros basados en prototipos de la época, y el diseño de los aparatos futuristas no deja de recordar a algunos aviones modernos.

El film contaba con algunos rostros conocidos como el canadiense Raymond Massey (el sustituto de Boris Karloff en la adaptación fílmica de Arsénico por compasión), el actor dramático Ralph Richardson, y el carismático Cedric Hardwicke, que daba vida al protestón Theotocopulos.

La vida futura es probablemente el mejor ejemplo británico de película de ciencia ficción en el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial, y sorprende tanto por su solidez y calidad de algunas escenas como por la inquietante anticipación de algunos de los sucesos que aterrorizarían al mundo en años posteriores.

4 comentarios:

Adrian Vogel dijo...

No la conocia... ¡Tengo que verla!

sylvia dijo...

Ni idea de que existía!

saroide dijo...

Joé, mira que me mola el género ciencia ficción y no la conocía. ¡Gracias!

Una senderista. dijo...

La ciencia ficción de los cuarenta era muy ingeniosa y no tan descarriada, buen post