viernes, 7 de noviembre de 2008

La hora final (1959)

Cuando el submarino Sawfish emerge en las costas de Australia deja atrás un hemisferio muerto, y otro que está sucumbiendo al irremediable mal destructor creado por el hombre. La humanidad confió en la disuasión, sentada sobre un fuego mortal, que no provenía de los dioses, sino del nuevo gran dios llamado ciencia; un fuego que podía estallar en cualquier momento. Una vez se desató el polvo radiactivo por todo el Hemisferio Norte, los vientos comenzaron a llevar la muerte por el resto del planeta.

La hora final es un film de 1959 basada en una novela publicada dos años atrás, On The Beach. El libro narraba la angustiosa historia de los últimos supervivientes de la humanidad, atenazada por un destino fatal. Tras la Tercera Guerra Mundial la humanidad parece acabada. El autor de la novela, Nevil Shute, parecía datar la historia alrededor de 1963. Si las cosas en Cuba hubieran acabado mal, quien sabe si la Tierra no habría acabado del mismo modo que en su novela.

Dirigida por el competente Stanley Kramer, La hora final forma parte de la ola de films apocalípticos que surgieron durante la década de los 50, aunque destacó sobre sus antecesores al incluir un mensaje politizado en la historia y en los diálogos de los personajes, conformando una suerte de fábula pacifista y contraria a las armas atómicas. Este tipo de películas tendrían su momento álgido en la siguiente década, sobretodo tras la crisis de los misiles en Cuba. A partir de entonces la amenaza de la destrucción mundial se consideró algo mucho más real y menos perteneciente a la ciencia ficción.

Dentro de la trama general el film gira alrededor de cuatro personajes principales cuyas historias se entrelazan. El primero es el capitán del submarino norteamericano, Dwight Towers (Gregory Peck), quien ha perdido a su mujer y sus hijos, y que liderará una expedición marítima para probar una teoría científica y buscar una esperanzadora señal proveniente de San Diego. En Australia trabará amistad con Moira (Ava Gardner), una alcohólica que no ha tenido suerte en sus relaciones, y quien encontrará en Dwight a su gran amor. Por otro lado está el teniente australiano Peter Holmes (Anthony Perkins), que actuará de enlace en el USS Sawfish, y que se verá en un dilema moral respecto a su familia, conformada por su infantil mujer y su pequeño bebé. Por último, Julian Osborne (Fred Astaire) representará el amargo mea culpa del mundo científico.

La primera part ede la película muestra como se ha adaptado la población de Australia a un mundo con escasez de combustible, tratando de seguir adelante con la incertidumbre de saber cuánto tardará la radiación en llegar a Oceanía. Al mismo tiempo comienza a desarrollarse la relación entre Moira y Dwight.Tras el arranque del film el ritmo se vuelve demasiado tedioso a mi parecer, aunque es importante para el avance de la historia plantear la situación, y hacer que el espectador se vaya identificando con los personajes y sus cuitas. Kramer, teniendo en su película a dos estrellas como Peck y Gardner, decidió potenciar la historia romántica que surge entre ambos, aunque creo que hubiera sido mejor potenciar la angustia de los supervivientes de las antípodas.
Con todo la historia no deja de ser muy interesante, y todos los actores están muy en su línea. Peck interpreta a ese tipo de personaje tan característico suyo, mientras que la divina Ava demuestra una exquisita madurez, tanto física como interpretativa. El gran Fred Astaire comenzó con este film a dejar de lado los musicales para centrarse en papeles dramáticos, y por último Anthony Perkins, actor algo frío para mi gusto, no lo hace mal, aunque de todas formas estaba a punto de ser engullido por su personaje de Norman Bates.

La horal final es un film donde destacan más la historia y los grandes nombres de los intérpretes que la calidad global del mismo, pero al tratar un tema siempre vigente (al menos mientras haya armas nucleares y accidentes en centrales y tal) podrá interesar no sólo al acérrimo fan de la ciencia ficción sino al espectador medio. Y además ver a todas esas estrellas larger than life en la pantalla siempre es un placer.
Como anécdota señalar que la cantautora Bonnie Dobson basó su estándar de pop rock "Morning Dew" en esta película.

4 comentarios:

Adrian Vogel dijo...

La versión de Grateful Dead –que mencionabas ayer- de “Morning Dew” no sabia que existiese. La de Jeff Beck (“Truth”) si. También conocía las de Lulu y Allman Brothers Band. Y ni idea que el compositor se hubiese inspirado en una película.

sammy tylerose dijo...

Desconocía por completo la existencia de esta peli. Pinta muy bien, al menos el argumento es molón.
Respecto al caos nuclear, a mi lo que me da miedo es que el arsenal ruso acabe explotando la acción del óxido!

Lee dijo...

Esta pelicula tuvo bastantes malas criticas en su momento, algo que nunca entendere. La atmosfera del film es fantastica, muy bie lograda, y los actores ya no digamos, son dos de mis favoritos, tanto Peck como la sublime Ava, la actriz mas infravalorada de todos los tiempos.

Un saludo!!!!

DDLM's. dijo...
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