lunes, 3 de noviembre de 2008

El regreso de los mosqueteros (1989)

Con esta película cerraba Richard Lester la trilogía mosquetera de D'Artagnan y sus compinches. Quince años después el director reunía de nuevo a casi todo el reparto (Faye Dunaway y Charlton Heston ya no estaban por razones de la historia), olvidadas ya seguramente las rencillas judiciales, para rodar una última cinta, que estaría basada en esta ocasión en el libro de Alejandro Dumas Veinte años después.

Si las dos películas anteriores ya se habían acercado a la figura de los mosqueteros con un irrespetuoso humor y bastonazos de slapstick, y también, justo es decirlo, una en ocasiones fina ironía que habría hecho las delicias de los asiduos a los corrales de comedia, esta tercera entrega sería más disparatada aún, aprovechando que los mosqueteros tienen más rodaje y más canas. Con todo, Lester (o su guionista, George McDonald Fraser) muestra más talento para la barrabasada y las cabriolas con D'Artagnan y el resto de mosqueteros que con el pobre Superman. De todas formas de cara al espectador la cuestión es simple: quien haya disfrutado con cualquiera de las dos otras entregas disfrutará con ésta, y quien no lo haya hecho pues tampoco alcanzará el cielo con este última parte.

La trama es básicamente la siguiente: veinte años después de que los mosqueteros derrotaran al pérfido cardenal Richelieu y se quitaran de enmedio a la viperina Milady, sus caminos (como pasa con muchos grupos de amigos) han ido divergiendo. D'Artagnan es el único que sigue al servicio del rey, aunque Luis XIII ya ha desaparecido de la circulación. En este caso, sirve a la reina regente y al nuevo valido, el cardenal Mazarino. Aramis es confesor de la reina y abad, y ha colgado la espada, salvo para defenderse de maridos celosos y demás cornudos. Portos, tras casarse con una rica señora y quedar viudo, vive aburrido en su palacio, despreciado por el resto de la nobleza campesina que le rodea, más pobre, y con más sangre noble también. Por último Atos, de quien dice ha dejado bebida y peleas, vive con su hijo, astrónomo aficionado, en una hacienda de campo, dedicado, por supuesto, a la bebida y las peleas.
Mazarino le engarga a D'Artagnan una peligrosa misión, con lo que habrá de buscar y reunirse a sus viejos camaradas. Tan sólo convence a Portos, ya que, en secreto, Aramis y Atos juegan otro papel dentro del complicado politiqueo parisino. De todas formas no tardarán en unir sus espadas tratando de rescatar a Carlos I Estuardo del hacha del verdugo de Oliver Cromwell. En medio de todas las peleas e intrigas palaciegas, los mosqueteros deberán salvar sus pellejos de la venganza del vástago de Milady de Winter (de hijo en la novela pasa a hija), la bella, astuta y temible espadachín Justine.

Aparte de los cinéfilos a los que no disguste el humor de sal gorda (aunque ya digo que de vez en cuando se cuela alguna sutil broma) El regreso de los mosqueteros hará sonreír a los admiradores acérrimos del género de aventuras y a los que gusten de los azares de la historia. Se sonreíran con el retrato que hacen del pequeño, megacaprichoso y orgulloso rey Luis XIV (inmortales los planos de sus campaneos sin que nadie le haga caso), o con el ansia de Mazarino de llenarse los bolsillos, haciendo muestra de su legendaria tacañería al pagar unas míseras monedas de plata a D'Artagnan, o mostrando a Cromwell como un estadista moderno, casi estaliniano, que todo lo sabe y todo lo controla.

Así, golpe tras golpe, finta tras finta, y espadazo aquí y espadazo acullá, los cuatro mosqueteros se abrirán camino, como si se estuvieran en El mago de Oz, buscando obtener cada uno su particular deseo: D'Artagnan el rango de capitán; Aramis, ser obispo; Portos, un título de barón, y Atos... en fin, el bueno de Atos, como buen perdedor con aura de noble que es, tan sólo le pide a Mazarino que no convierta ese apellido italiano en una vergüenza para la nación. Como en el resto de entregas, el pobre Rochefort acabará haciendo el ridículo de nuevo.

Y así, aparte de vivir una emocionante y divertida hora y media, uno se reencuentra de nuevo con ese estupendo reparto: Michael York, Oliver Reed, Richard Chamberlain, Christopher Lee, Geraldine Chaplin... más los añadidos de Kim Cattrall y Phillipe Noiret. También aparece de nuevo el mejor Planchet de la historia, Roy Kinnear, quien desgraciadamente falleció tras sufrir una grave caída de caballo durante el rodaje de la película, la cual está dedicada a su memoria. En su memoria saldré con mi espada a ver si puedo pincharla en algún suculento pollo asado mientras el dueño mira para otro lado.


El gran Roy Kinnear

Resumiendo, El regreso de los mosqueteros, sin ser tan buena como los títulos anteriores, es una digna tercera y última parte.

7 comentarios:

Akeru dijo...

Los tres mosqueteros fue la primera novela no juvenil que cayó en mis manos, rebuscando algo que leer en la biblioteca de mi padre. Había otros títulos, pero hacía poco que había visto por TV la película protagonizada por Gene Kelly y me decidí por éste. No me arrepentí, y es una lectura asidua para mi; de vez en cuando tengo que volver a leerlo, puede que para reencontrarme con aquella niña de 12 o 13 años que fui.

Uno para todos...

Möbius el Crononauta dijo...

Como ya comenté, en mi caso desgraciadamente ya llegué a los mosqueteros siendo adulto, aunque me crié con esa película que citas y sobretodo la trilogía de Lester.
Los libros, formidables máquinas del tiempo.

...y todos para uno!

Adrian Vogel dijo...

Me la perdí (aposta)

Perem dijo...

Creo que las habré visto todas..... Reconozco que me lo he pasado bien con ellas.

Un saludo.

GINEBRA dijo...

Son entretenidas, pero no pasan de ahí, en mi modesta opinión, vamos!!!! Mucho presupuesto, buen reparto, pero guiones facilones y escenas obvias... aunque para un sábado por la tarde, no está mal.
Besitos "anaranjados", jejejejeje. Eres total!!!!!

Castigadora dijo...

Dumas es uno de mis escritores favoritos, y esta historia me encantó desde niña, así que practicamente he visto todas las versiones incluso las realmente malas!

Un gran post (como siempre)

Anónimo dijo...

Inolvidable saga, muy buenas las tres. Excelente análisis de la peli. Tefelicito por recordarla.