viernes, 3 de octubre de 2008

Veredicto final (1982)


El punto de inflexión. El momento en que la vida de una persona puede cambiar para bien o para mal. La hora en que un espíritu aplastado por las circunstancias encuentra un átomo de luz en su interior para alzarse y recuperar la dignidad. Una de esas raras ocasiones en que el mito bíblico se hace realidad, y el pequeño David tumba al gigantesco Goliat. Tras el título de film anodino de sobremesa se encuentra todo esto gracias a la unión de tres tipos realmente buenos en lo suyo: Sidney Lumet, David Mamet y el grande entre grandes Paul Newman.

Cierto es que Lumet debe ser uno de los directores más irregulares de la historia, capaz de lo mejor y de lo peor, pero no todos los realizadores tienen en su haber títulos como Doce hombres sin piedad, La colina, Tarde de perros, Network un mundo implacable, o esta Veredicto final, de la que algunos dicen que fue su último gran film. Yo reconozco que no he visto ningún film de Lumet posterior a éste, pero cuando en los 90 se destapó con un thriller protagonizado por Don Johnson y Rebecca de Mornay me pregunté si el pobre Lumet no habría perdido el norte.

Frank Garvin fue en un pasado un abogado de futuro prometedor, y lo que es más raro aun, era un picapleitos honrado, idealista, que se topó un buen día con la realidad en forma de un escándalo en la firma de abogados a la que pertenecía. Su amenaza de denunciar la compra de un jurado le valió no sólo el cargar con el muerto, sino casi la expulsión del colegio de abogados. Su carrera se fue al traste, y años después Garvin es un alcohólico que pasa sus horas jugando a la máquina del millón y dejando su tarjeta en funerales. Su viejo amigo y mentor, Mickey, cansado de su autocompasión y susproblemas con la bebida, le otorga una última oportunidad, un último caso.
En principio el asunto parece una forma fácil de empezar de nuevo. La cliente es una mujer a la que una intervención durante un parto en un prestigioso hospital católico ha dejado en estado vegetal irreversible. La hermana de la chica y su marido tan sólo desean dejar la ciudad que tanta desgracia les ha traído, y poner a la paciente al cuidado de una clínica especial donde pasar el resto de sus días. El obispado desea, por su parte, tapar el asunto ofreciendo una jugosa suma. Ambas partes parecen desear un acuerdo rápido, sin juicios de por medio.

Garvin consigue el testimonio de un prestigioso médico, ve a la paciente, y todo parece ir sobre ruedas hasta que el abogado regresa al hospital para tomar unas fotos del lamentable estado de la mujer con las que hacer presión para conseguir una buena suma. Es entonces cuando algo dentro de él llama a la puerta de su conciencia. Parece recordar las palabras de una enfermera que se niega a declarar, cuando afirmaba que los abogados sólo querían dinero. Se pregunta entonces si esa mujer postrada y entubada no merece algo más. Por muy buenos que fueran los médicos, ¿es justo que salgan indemnes? ¿no merece el mundo conocer su negligencia? ¿no merece la clienta algo más que una aparentemente jugosa suma? El obispado cuenta con la mejor firma de abogados de la ciudad, todo un gigante de la ley. Garvin tan sólo cuenta con un despacho mohoso, su propio coraje, y tal vez la ayuda de Mickey. Pero decidirá jugarse el todo por el todo.

Como siempre, resulta un placer ver todos los pequeños matices que nos regala Newman a lo largo de la cinta, y disfrutar con su sonrisa, sus ojos que ocultan algo dramático, y la fragilidad de su personaje, que se derrumba ante la presión a la que la somete un ligue que consigue hacer en un bar, Laura. James Mason añade su porte y saber hacer al personaje del hiperexperimentado y maquiavélico abogado de la Iglesia, logrando absorver los embites de la estrella del Actors Studio, aunque como protagonista sea Paul Newman el que se lleve el primer premio del film. Charlotte Rampling está correcta en el papel de Laura, y los que como yo sean fans de The Twilight Zone dsifrutarán con el papel inusualmente extenso con el que cuenta Jack Warden. Milo O'Shea, poseedor de unas de las cejas más particulares de la historia del cine, interpreta al estirado juez que le pondrá las cosas difíciles al pobre Garvin.

La trama judicial cuenta con el particular estilo de David Mamet. Aparte del inicial levantamiento de cejas al ver un guión suyo que no esté lleno de fucks, la cinta cuenta con varios giros argumentales, vueltas de tuerca y sorpresas que le van atrapando a uno en la historia. Con cada golpe que le lanzan a Garvin uno no deja de preguntarse cómo va a salir adelante con el caso. Ojiplático se puede quedar uno en estupendo retruécano del guión, filmado excelentemente por Lumet, mientras el viejo Mason, sobre en mano, habla con un interlocutor fuera de plano. Uno de los momentos que más me gustaron de la película. La resolución de los asuntos legales me pareció demasiado típica y fácil, pero los tres primeros cuartos del film son excelentes. Como ya he comentado alguna vez, soy un verdadero fan del género judicial, me trato hasta las pelis de juicio de sobremesa, pero ésta es realmente una buena película, un título más entre los que elegir para homenajear a Paul Newman, gone but not forgotten.

9 comentarios:

Liz dijo...

de las mejores interpretaciones de Paul Newman, es él quien lleva el peso de la película y está soberbio, espléndido.
Sobre la peli... destacable fotografía, excelentes diálogos y un final redondo. Dos horas bien invertidas para encontrarte con un alegato a la dignidad.

Buen fin de semana!

P.d. gracias por tu visita.

Belén dijo...

Coño! elotro dia lo vi, no se si fue el miercoles o el martes jajajajaj!

Besicos

Jefe Dreyfus dijo...

no la conocía.. le preguntaré a elprimerhombre que el es más de esto a ver que tal..

GINEBRA dijo...

Buena cinta. Sidney Lumet es un buen director, en mi opinión, tiene algunas pelis regulares, pero otras francamente buenas. A Newman volvía a verle hace dos noches en una de sus últimas interpretaciones , en "Camino a la Perdición" con Tom Hanks, buenísima película.
Saludos y buen finde.

paulamule dijo...

Gran film y con un reparto de lujo. Al contrario que a ti, este género no es mi preferido pero hay que reconocer que hay ejemplos buenísimos como este sin ir más lejos. Y sí, Paul Newman brilla de manera especial. Salud.

Lillu dijo...

Tengo muy buen recuerdo de esta película, aunque la vi hace tanto tiempo que tendría que revisarla para entrar en detalles :)

En los ochenta Lumet se centró quizás demasiado en las tramas judiciales y políticas, aunque era sin duda experto en esos temas. Yo recuerdo ver posteriores a esta "Un lugar en ninguna parte", por la que fue nominado el desaparecido River Phoenix y que era una peli interesante, y "La noche cae sobre Manhattan", del noventa y pico ya, pero francamente aburrida para mi gusto ésta última. También vi la de "El abogado del diablo" con De Mornay y Don Johnson... sin comentarios :D

saluditos!

Adrian Vogel dijo...

Concuerdo totalmente contigo en tu apreciación sobre Lumet y esta película en concreto. Porque cuando Mr. Lumet hace una buena, es de los mejores. Se le nota escuela y oficio a raudales.

Jim Garry dijo...

Para mi tb es una de las mejores interpretaciones de Newman. Y eso es mucho decir. Y la peli es muy buena. El guión de Mamet es de los mejores que ha escrito.

Por cierto Lumet hizo en los noventa una peli que en mi opinión merece la pena. La noche cae sobre Manhattan. En cierta forma esa peli recuperaba lo mejor de Lumet que tiene una carrera muy buena.

Saludos.

Castigadora dijo...

Siempre quise verla y aun no he podido. No la encuentro, a ver si me hago con ella, porque siempre me gustó el tema, y viendo lo que escribes y lo que comentas más ganas tengo!

Un saludo