jueves, 2 de octubre de 2008

Tres hombres malos (1926)

Un western adulto, un homenaje a los bandoleros de gran corazón, y una de las películas más cómicas del gran John Ford, Tres hombres malos quizás sea el western mudo más completo del director, al menos de entre los que se han conservado.

Ambientada en una de las land runs de la época de expansión norteamericana, la historia comienza con una ley que establece la fecha para la carrera para conseguir tierras en los territorios adquiridos a los Sioux. Tras algunos planos de barcos navegando en donde se explica que América no para de recibir inmigrantes, pasamos a las montañas de Dakota, donde un colono llamado Lucas del asentamiento Custer encuentra oro. Cuando se lo cuenta a su amigo éste le informa de que su descubrimiento le servirá de poco, pues el yacimiento se encuentra en territorio sioux. Sin embargo algunos codiciosos no dejarán de fijarse en los movimientos del buen Lucas.
Mientras tanto miles de colonos se preparan para la gran carrera dirigiéndose hacia Custer. En una de las miles de carretas que se dirigen hacia el punto de salida viaja junto a su padre la bella joven Lee, no falta de carácter. Cuando se rompe una de las ruedas del carro acude en su ayuda el apuesto y atrevido Dan O'Malley, un inmigrante irlandés que maneja la pistola tan bien como la armónica. Aunque en un principio Lee no acoge bien los acercamientos de Dan, finalmente la química hace su trabajo hasta que el padre de Lee les interrumpe. Sus caminos, por el momento, habrán de separarse.
El momento clave de la película sobrevendrá cuando unos cuatreros asalten la carreta de Lee. y asesinen a su padre. Tres ladrones divisan el ataque, y motivados por el botín acuden en ayuda de la muchacha. Los cuatreros acaban huyendo, pero al ver a la muchacha el líder de los tres ladrones, Bull, se apiada de ella, y no sólo le restituye los caballos sino que accede a protegerla. Será así como Bull y sus compinches borrachines se conviertan en una suerte de ángeles de la guarda para la chica.

En 1925 John Ford ya había rodado medio centenar de películas entre cortos, seriales y largometrajes de bajo presupuesto, y con El caballo de hierro había dado un salto cuantitativo en sus producciones cinematográficas, rodando en escenarios naturales, contando con decenas de extras y mucho dinero para decorados y demás utillería. A esa primera gran historia sobre el nacimiento de los Estados Unidos, que sirvió como fondo para el típico melodrama de la época, siguieron trabajos de lo más variopinto, demostrando que se manejaba bien en diversos géneros, y que se movía como pez en el agua tanto en la serie A como en la serie B. Ford prácticamente nunca había parado de trabajar desde que llegara a Hollywood, con lo que su reputación crecía de día en día. Dicen que por aquella época a veces le tiraban un guión a la puerta de su casa, como si fuera un periódico, que se ponía a rodar esa misma tarde.
Ese año fue cuando comenzó a rodar en las tierras de Wyoming Tres hombres malos, un nuevo western de alto presupuesto basada en una novelita titulada Over The Border. De nuevo el director trata con la épica de los pioneros, la colonización de Norteamérica y, de puntillas, el conflicto entre colonos e indios. Si en El caballo de hierro la unión de la línea de tren transcontinental era retratada con categoría de leyenda, en Tres hombres malos la colonización de Dakota es algo más sombría. Tras el eufemismo de "adquiridas" se esconde la expulsión de los Sioux de sus tierras, siendo junto con la quizás demasiado amable reticencia de Lucas y su amigo a indagar en la nueva reserva de los Lakota la única referencia del film a la problemática india.

Aunque también en El caballo de hierro se mostrara la corrupción de algunos personajes envueltos en la construcción de la línea transcontinental, el villano de opereta que se asociaba a esa falta de honradez extraía las corruptelas de la historia para llevarlas al plano cinematográfico. La caracterización del también corrupto Layne Hunter, sheriff de Custer al mando de una banda de pistoleros, es también deudora del vodevil, con espeso maquillaje negro alrededor de los ojos y demás. Pero sus actos son algo más elaborados, más malvadamente profundos. El tono del personaje de Layne es, al igual que el resto del film, más moderno; se muestra, en resumen, menos lastrado por las características anticuadas del melodrama de la época muda.

El por entonces omnipresente George O'Brien es el héroe irlandés Dan O' Malley, y la heroína de la historia Lee, en todos los aspectos superior a la Miriam de El caballo de hierro, es convincentemente interpretada por una tal Olive Borden. Pero el verdadero peso de la historia, aunque gire alrededor de Lee, es llevado por los tres bandidos que dan pie al título. Bull, Mike y Spade son los auténticos protagonistas del film, quienes incluso parecen apuntar mucho más a los futuros personajes de Ford que el resto de protagonistas. De hecho su aspecto sucio y con barba de tres días ya parece una versión muda de los típicos pistoleros del cine de Sergio Leone. El cariño con el que el director retrata a los tres ladrones es bastante patente, y el que el líder del trío se apode Bull, al igual que apodaron a Ford en sus años de jugador de fútbol en el instituto, seguramente no sea casualidad.

La primera parte del film se puede describir como una comedia tachonada por algunos momentos dramáticos. La principal fuente de comedia es el trío criminal, sobretodo, y como siempre suele ocurrir en las historias de Ford, por causa de los dos entrañables borrachines que acompañan a Bull. Su búsqueda de un hombre soltero para Lee, en la que no dudan en mirar los dientes a un pobre tipo con pinta de bostoniano, es antológica.
Antológica es también la manera en que el director rueda la carrera de carromatos (en los que no falta la comedia, pudiendo verse a un tipo tambaleándose en una de esas bicicletas antiguas o a un carromato de mulas siendo adelantado por todo el mundo), espectacular y de la que probablemente todas las películas que posteriormente han tratado el tema son deudoras. Una anécdota que podría haber sido falta tuvo lugar mientras se rodaba un espectacular plano en dicha secuencia.
El plano (o sucesión de ellos) mostraba a un bebé que había sido dejado atrás por una descuidada madre. Vemos como la estampida de caballos y carromatos se va acercando mientras el bebé llora. Cuando parece que la criatura va a ser aplastada surgen de la nada los brazos de un vaquero que salvan al pequeño. En dicha escena Ford no usó transparencia alguna, y el hijo de uno de los especialistas fue puesto allí con el riesgo de que algo saliera mal. Durante muchos años Ford fue conocido por arriesgarse demasiado en sus escenas de acción, lo que al menos en una ocasión llevó a un falta desenlace.

Aparte de las bromas de borrachines el Ford que todos conocemos surge especialmente en la parte final del film, en la que Lee y Dan son perseguidos por Layne Hunter y sus hombres. Es entonces cuando la épica del sacrificio, el deber y el heroísmo fordianos se dejan ver en las valientes actitudes de los tres "hombres malos", quienes dejan fluir su compañerismo entre ellos, separándose uno a uno en distintas escenas para tratar de contener la persecución de Hunter. Aunque sea Bull el que tenga cuentas pendientes con Hunter por un asunto familiar, sus compañeros no le dejan solo, y se autoinmolan para proteger las vidas de la joven pareja. Los tres bandidos redimen sus pecados mediante el sacrifico supremo, permitiendo que la vida continúe para Dan y Lee, quienes inmortalizarán a Bull, Spade y Mike bautizando con sus nombres a su futuro hijo. La bonita escena de las fantasmagóricas figuras del trío montado a caballo con el sol a sus espaldas es una de esas emocionantes imágenes que nos ha dejado Ford a lo largo de su enorme trayectoria.

A pesar de todas sus cualidades Tres hombres malos fue acogida fríamente en un primer pase para el público, con lo que la Fox metió la tijera en la película, lo que enfureció a Ford, desilusionándole de tal manera con el producto acabado (que igualmente acabó fracasando en taquilla) que no volvería a rodar otro western hasta 13 años después. Pero para entonces el director ya estaba maduro para epatar al mundo.

Leer critica Tres hombres malos en Muchocine.net

5 comentarios:

Noemí Pastor dijo...

Moebius, te cuento un secreto, no se lo digas a nadie: el western no me gusta mucho. ¿Me lo hago mirar?

perem1 dijo...

John Ford!!!! en una entrada anterior ya te comente que aunque esta considerado uno de los grandes, no he conseguido nunca entrar en el universo Ford..... pero sera cuestión de seguir insistiendo.

Un saludo, y si, ya se que por mi "herejia" me tocará algún tipo de penitencia......

Möbius el Crononauta dijo...

Vaya par de casos... hay westerns y westerns, y algunos de los mejores son de Ford. Sois unos niños traviesos los dos

Noemí Pastor dijo...

Así y todo, me rindo ante "Dos cabalgan juntos". ¡Qué delicia!

Möbius el Crononauta dijo...

Pues James Stewart tiene, tanto con Ford como con otros directores, westerns igual de buenos e incluso mejores. ¡Ahí tienes un hilo que puedes seguir!