domingo, 19 de octubre de 2008

Los amos de la noche (1978)

Conocida popularmente por su título original, The Warriors, esta película se convirtió poco a poco desde su estreno en un clásico de culto, especialmente entre los adolescentes. Yo no la había visto, y la verdad es que estaba harto de cada vez que surgiera el tema la gente me mirara como si fuera un niño probeta criado en un laboratorio junto a monos y ratones o algo así. De modo que hace poco finalmente decidí ver la película fuera como fuese, y poder sentirme parte de la sociedad de nuevo. Y, como suele suceder en estas ocasiones, tras haberla visto no puedo quitarme la sensación de haber llegado demasiado tarde.

Ambientada en Nueva York, la película comienza con un mensaje que se va difundiendo entre todas las bandas juveniles de la ciudad, y que pactan una tregua para acudir a una reunión convocada por un tal Cyrus, al parecer el jefe de la mayor banda de la Gran Manzana. Ante las gangs congregadas Cyrus suelta su profético discurso, apelando a la unión de todos para hacerse con el control de la ciudad. Sin embargo un jefe algo tarado de cierta banda dispara contra el pobre Cyrus, aprovechando de paso para culpar a los Warriors, una banda de Coney Island, del asesinato. Mientars la policía comienza una redada en el lugar, el lugarteniente de Cyrus pone precio a la cabeza de los Warriors, que comenzarán un largo y peligroso viaje de regreso a sus calles.

Pues bien, personalmente, es gratificante reecontrarse con algunas estaciones de metro de Nueva York, y la historia resulta entretenida. No llega a aburrir, pero tampoco es que me entusiasme. Evidentemente fue concebida como una película para adolescentes, y si tuviera 15 años seguramente ahora estaría subiéndome por las paredes tratando de idear la forma de montar mi propia pandilla callejera. Pero después de ver a una banda armada con bates y vestida con uniformes de béisbol y la cara pintada, y un supuestamente violento grupo de tipos vestidos con petos y montados sobre patines, creo que la próxima vez o la veo acompañado de alguien que verdaderamente ame el film, o será mejor contemplar de nuevo las dosis de ultraviolencia de La naranja mecánica.
Pero no seré yo quien alce la mano contra una película que tiene conexiones con Dexter y que acaba con una bonita escena playera musicada por el gran Joe Walsh. Y si alguien ha sabido ver la influencia de Jenofonte en el film, bueno, ¡ya es más que yo!

5 comentarios:

Pablo dijo...

Una estupenda película, la vi hace algunos unos años en un video-club.
Una película de esas que cuando el cine se tomaba más en serio.
Una película ágil y sencilla, pero ¡ojo! muy pero que muy entretenida.
Una pelicula, que yo creo que a pesar del tiempo transcurrido no ha perdido ni un ápice de su encanto. Saludoa amigo Moebius.
http://pablocine.blogia.com

Fantomas dijo...

Película de culto por donde se le mire. No es una película perfecta pero como tu dices, resulta sumamente entretenida.

Muchos Saludos!

sammy tylerose dijo...

Lástima que no la vieses con 12 años, te hubiese volado la cabeza. Yo no pude dormir esa noche. Hace unos meses la volví a ver por tercera vez y me pareció cojonuda. El impacto no es el mismo, pero creo que conserva toda su frescura. Hará unos meses le dediqué un mini articulo en mi blog donde contaba unas cuantas anécdotas realmente curiosas.

elprimerhombre dijo...

Pues para más inri, ayer mismo, mientras repasaba todo el arsenal que tengo en el ordenador (que no sé si alguna vez lo podré acabar), entre las tantas películas me encontré con esta y me puse a ver algunas de sus escenas, dándome cuenta de lo mismo que dices, que será entretenida pero que de pequeño hubiera hecho más gracia. Bueno, algún día la veré. Un saludo!

El Samurai del Cine dijo...

Colega, si estas de acuerdo podemos hacer intercambio de links para promocionar ambos blogs. Te felicito por las criticas. Saludos, El Samurai www.criticandocine.com.ar