lunes, 22 de septiembre de 2008

La condesa descalza (1954)

Uno de los últimos films de Humphrey Bogart, y una nueva oportunidad de verle en esa clase de personaje que nadie como él interpretó mejor, el perdedor lúcido, el tipo duro que se confiesa a su vaso de whisky, el hombrecillo sin dinero ni influencia cuyo único poder es el poner los puntos sobre las íes.

La historia del personaje de Bogart, el alcohólico y acabado director Harry Dawes, comienza en el entierro de la condesa Torlato-Favrini, una rutilante estrella de Hollywood que ha encontrado la muerte en la flor de su juventud. Dawes comienza entonces a rememorar cómo acompañando al gélido empresario Kirk Edwards, que busca un nuevo rostro para su primera película como productor, y a Oscar, el sudoroso ayudante de Edwards, descubren a la deslumbrante bailarina Maria Vargas, una mujer de carácter a la que logran convencer, sobretodo gracias a Dawes, para que acuda a Roma a rodar una prueba de cámara, que será el comienzo de una extraordinaria carrera. Así, a través de sucesivos flashbacks, narrados por diferentes personajes que han acudido al entierro y que en su día conocieron a Maria, vamos conociendo los detalles de la vida de Maria tras su encuentro con Dawes, y cómo llegó a su triste final.

Dirigida y escrita por Joseph L. Mankiewicz, La condesa descalza es otro particular vistazo al showbusiness (al igual que su aclamada Eva al desnudo), centrándose en esta ocasión en la figura del juguete roto, de la flor marchita, de la estrella que todo lo tiene y que en realidad no tiene nada. Se dice que Mankiewicz basó a su condesa en la figura de Rita Heyworth, y aunque no sea un dato confirmado, bien pudiera haber sido así. El personaje de Maria Vargas guarda ciertamente relación con algunos aspectos de la propia vida de la Heyworth.
Repleta con unos estupendos diálogos, que van desde el melodrama a la más sarnosa ironía, Mankiewicz relata la historia del ascenso y caída de Maria Vargas como gran estrella del cine. Mujer que adora a su padre y odia a su madrastra, verá en Dawes a un segundo padre, alguien en quien puede confiar y que se encariña con ella, yendo más allá de evidente su sex appeal. Tal vez sea ésa la razón por la que decide acompañarle a los Estados Unidos, buscando el sueño de las nuevas princesas de cuento, las actrices de Hollywood, sueño que muchas niñas habrían tenido al ver en la pantalla por primera vez a los grandes nombres dirigidos por los grandes directores.
Por supuesto, Maria será una gran estrella, la más grande de todas, la nueva sensación. Comprará casas, vestidos joyas. Pero su desgracia sobrevendrá cuando vea que los hombres no pueden ver más allá de la estrella, más allá del cuerpo. La excepción es Dawes, pero la relación que los une es muy distinta. Maria tratará de buscar la felicidad entre aburridos millonarios, en fiestas de productores, en partidas de póker con duques y nobles venidos a menos. Pero en realidad añora a los bailarines gitanos y a los mozos de cuadra, el mundo que dejó atrás.
Pero aunque aparantemente fuerte e independiente, Dawes sabe que dentro de ella se esconde una niña que sigue buscando a su príncipe azul, al hombre de ensueño de los cuentos. Evidentemente Dawes sabe que ese hombre no existe, pero Maria cree haberlo encontrado tras conocer conde Torlato-Favrini. Pero realidad y cuentos nunca se han llevado bien.

La condesa descalza no sólo es una historia sobre una estrella de alma rota, es también un arma arrojadiza de Mankiewicz, quien no duda en lanzar algún dardo a Howard Hughes a través de Kirk Edwards, además de dibujar un decadente retrato de la alta sociedad europea, la jet set de la Riviera Francesa. Es un irónico retrato de la vida, de esos que también sabía trazar Mankiewicz, y que iba a dominar cada vez más el resto de su carrera, salvando ese mastodóntico oasis que fue Cleopatra.

Aparte del mencionado Bogart, tan magnífico como siempre, en La condesa descalza resplandece una Ava Gardner en pleno apogeo y que no sólo dio en esta película una de sus mejores interpretaciones sino que además se mostró sensual como nunca. El erótico baile de flamenco (una de las escenas preferidas de Ava, inmersa en plena fiebre de España) y la aparición en traje de baño ante las babosas miradas masculinas en un yate son dos de las escenas más impactantes que nos haya dado la belleza de esta mujer.
De hecho fue de España de donde había venido Ava para rodar este film en Italia. Allí tuvo que enfrentarse a las acusadoras miradas de Bogart, amigo de Frank Sinatra, y que no había visto con buenos ojos la escapada de la actriz a España donde hizo lo que quiso y se revolcó con toreros y demás exóticos personajes de la península. En sus escenas juntos Bogart le puso las cosas difíciles a la actriz, improvisando o equivocándose a propósito en los diálogos, pero como más tarde reconocio Ava aquello la ayudó a mejorar su interpretación.
Y si alguien destaca por su interpretación es Edmond O'Brien, el sudoroso Oscar, que obtuvo su tocaya estatuilla por su estupenda labor haciendo de hombre para todo y yesman de Edwards. Dicen que el actor estaba convencido que le dieron el premio por la escena en que habla por teléfono con Dawes sobre Maria. O'Brien está tan genial al teléfono que seguramente no le falte razón.

Las grandes frases de Mankiewicz, el magnífico derrotado Bogart, la divina Ava... demasiadas buenas razones como para no descalzarse en el sillón y ver esta estupenda película.

7 comentarios:

Il Cavaliere dijo...

Fantástica entrada.La he visto cien veces, me encanta esta película por todo lo que has dicho y por supuesto por la presencia de la Diosa Ava.

Saludos.

alicia dijo...

Me encanta. Es unaq perversa versión del cuento de Cenicienta, con una maravillosa Ava que tan sólo por esta película ya mereció convertirse en mito, un Bogart mas cansado y escéptico que nunca, y unos espléndidos diálogos. Mankiewicz en estado puro

GINEBRA dijo...

Realmente es una buenísima película clásica. Me apasiona tumbarme en el sofá y ponerme a ver una buena peli, es una de las mejores cosas que una puede hacer. Un beso de lunes para vos.

sammy tylerose dijo...

Otra que está pendiente perdida en una bobina de dvd's...q desastre!

paulamule dijo...

Buenísima película donde, como tú bien dices, brilla de manera especial la para mí mujer más guapa que haya visto jamás, el animal más bello del mundo, Ava Gardner. Salud.

Jim Garry dijo...

Joder, Ava Gadner reinando, Bogart soltando unas frases de traca. La verdad es que Mankiewiz era un puto genio esta y Eva al desnudo son de esas pelis que te apetece ver una y otra vez. Siento prelidección tb por Edmond O'Brien, siempre me gustó ese tipo...

Saludos.

mart dijo...

Me encanta la peli. Hay una frase que dice ella que m gustaria saber textualmente, algien la sabe? dice algo como q e estado toda la vida esperandote, x eso creo q no m e enamorado de nadie antes