domingo, 7 de septiembre de 2008

El caballo de hierro (1924)


"Cuando los hechos se convierten en leyenda, hay que imprimir la leyenda". La famosa frase de El hombre que mató a Liberty Valance ha sido utilizada por algunos biógrafos de John Ford como leifmotiv de su carrera. A lo largo de la misma Ford dio a los Estados Unidos imágenes con las que ilustrar las leyendas del país, desde el nacimiento de la nación hasta el apogeo del viejo Oeste. La conquista de la frontera salvaje fue la época en que surgieron las grandes leyendas del país; concluída ésta ya no había espacio para la mitología. Desde los personajes históricos (Lincoln, Billy el Niño, Custer) a los Ringo Kid, York, Gil Martin o Ethan, Ford inmortalizó los hechos y las personas que construyeron los Estados Unidos, y esculpió en nuestra retina los parajes que hollaron aquellos hombres. Aunque no fue el único director en hacerlo, sí fue el mejor en ello. Además el director, hijo de irlandeses, no dejó de lado a aquellas personas que buscando un mejor futuro habían contribuído a levantar la nación. Aunque se centró en sus compatriotas a lo largo de su filmografía podemos encontrar a italianos, chinos, franceses o alemanes. Incluso, a pesar de su ambivalente actitud hacia ellos, llegó a retratar a los indios con dignidad. Ford cogió las historias y les dio un rostro. Y ese rostro ha seguido vivo entre nosotros. Un buen ejemplo de lo que digo es que a nadie parecían importarle las montañas de Monument Valley hasta que el director las filmó en La diligencia.
El caballo de hierro trata sobre el tendido del primer ferrocarril transcontinental de los Estados Unidos. Fue la primera gran película de John Ford, quien para entonces ya había rodado unas cincuenta películas baratas que no solían alcanzar la hora de duración. Hacía tan sólo un film (Sota, caballo y rey) que había dejado de ser Jack, encontrándose por primera vez con un gran presupuesto. También se acercaba por primera vez a la verdadera historia del viejo Oeste. Los estudios de la Fox querían una superproducción que eclipsara al éxito La caravana de Oregón, con lo que no dudaron en mandar a Ford y su equipo a filmar en escenarios naturales de Nevada. A pesar de lo que rezaba en la introducción, los hechos históricos no se reflejaron escrupulosamente. Más bien sirvieron de transfondo a la historia principal. Pero por vez primera Ford estaba "imprimiendo la leyenda".

No, como siempre sucede, la historia no fue tan idílica como pudiera parecer al ver la película. Pero en realidad el verdadero conductor del film era el típico melodrama con chico, chica y un villano. La historia comenzaba con los protagonistas Davy y Miriam como dos pequeños que juegan juntos. El padre de Davy sueña con un ferrocarril que cruce el país de una costa a otra. el padre de Miriam, un promotor, cree que son sueños de un idealista. Sin embargo, un joven abogado (Lincoln) sí cree en él. Davy y su padre salen a explorar, buscando un paso para el futuro tren, cuando un renegado blanco con dos dedos en una mano y su banda de indios acaban con el padre de Davy. Tras una elipsis vemos a una adulta Miriam que está prometida con el ingeniero jefe de su padre, lo cual parece disgustar incluso al propio presidente Lincoln, que se dispone a firmar la ley que hará realidad el ferrocarril transcontinental. A partir de entonces asistiremos a las vicisitudes por la que atraviesan los equipos para construir las vías mientras Davy se reencuentra con Miriam, y mientras un empresario de oscuro pasado trata de hacer fracasar el proyecto del padre de Miriam.

En El caballo de hierro Ford comenzaba a dejar ver destellos de su talento y de las pautas de su cine posterior. Logró darle a la ambientación un toque pintoresco aunque realista (que no real). Aglutinó casi todos los tópicos de las películas del Oeste (los ataques de los indios en círculo, las estampidas de ganado, las peleas de los bares, las mujeres de vida alegre llamadas Ruby, el telégrafo, los trabajadores chinos del ferrocarril, y un largo etcétera) y en determinadas escenas mostró su especial aptitud para componer escenas, como la escena final donde se encuentran las dos locomotoras (las auténticas, según reza un cartel) o un ataque indio donde sus sombras quedan reflejadas en un vagón. Por entonces ya se dejaba ver la influencia que Frederic Remington (a través del hermano mayor del director Francis) estaba teniendo sobre el cineasta.

Las seis duras semanas de trabajo en Nevada debieron recordar bastante a los tiempos del ferrocarril. Ford y el equipo se trasladaron en un tren especial hasta el lugar del rodaje. Muchos miembros del equipo dormían en él. Al campamento del equipo de rodaje lo llamaron "Camp Ford". En uno de los vagones apodado "Teatro Ford" los actores y músicos actuaban a beneficio de los niños de un Hospital en Hollywood. Desde la cercana localidad de Reno no sólo se traían multitud de extras; los domingos también llegaban de allí alcohol de contrabando y prostitutas. Durante las borracheras las peleas eran frecuentes. Durante el rodaje hubieron de separar en más de una ocasión a Ford y a su primer ayudante de dirección, su hermano Eddie O'Fearna.
El caballo de hierro es una película en la que destacan más sus secundarios que los propios protagonistas. Salvo George O'Brien (Davy), un habitual del director por aquella época, el resto de protagonistas no destacan especialmente por su interpretación o carisma. La actriz principal parece ser simplemente una cara bonita de la época, mientras que los villanos son demasiado arquetípicos. Parece como si Ford hubiera puesto más cariño al retratar a los personajes de segunda fila, los trabajadores.
El caballo de hierro tiene un pequeño homenaje a los inmigrantes como los padres de Ford que trabajaban duramente para ganarse la vida. El director muestra la camaradería entre trabajadores, pero también los roces entre las distintas nacionalidades. Por encima de todos destacan tres personajes irlandeses que representan la quintaesencia del secundario fordiano: el simpático irlandés borrachín y pendenciero que sirve como contrapunto humorístico al drama de la narración principal. Ya en esta cinta Ford hace gala de su gran talento para combinar humor y drama con una facilidad pasmosa. Destaca también el vivaracho personaje del juez Haller, cuya cantina ambulante sirve también como juzgado.

El caballo de hierro parece haber causado una honda impresión en muchos espectadores de la época. Muchos de los que acudieron a ver la película tenían familiares que habían trabajado en la construcción del ferrocarril. Incluso un tío de Ford había trabajado como obrero en la gran empresa. Se dice que muchos hombres hechos y derechos lloraban al ver las preciosistas imágenes de los obreros clavando clavos mientras cantaban bajo el sol. Hoy en día El caballo de hierro no causará tanta impresión. Quién sabe si alguien llegue siquiera a emocionarse con una historia de amor concebida para un público muy particular allá en los 20. Pero quien desee ver el primer paso de Ford en el camino que le llevaría a rodar obras maestras como La diligencia encontrará en El caballo de hierro un film de interés.

8 comentarios:

raskolnikoff dijo...

Gracias por otro gran homenaje a uno de los más grandes irlandeses de siempre.

sammy tylerose dijo...

Excelente post. Leerte es puro entertainment.

Adrian Vogel dijo...

Crecí adorando las del Oeste. Tanto en cine como en tele. Desde Ford hasta Peckimpah. Desde Bonanza hasta El Gran Chaparral.

He intentado transmitir esta pasión a mi hijo, y sobre todo empezando por los clásicos y genios como John Ford. No he podido. Es otro ritmo. Otras emociones (quizás demasiado adultas para un chaval a punto de cumplir 10). No desistiré…

Möbius el Crononauta dijo...

Raskolnikoff: de nada

Sammy: gracias

Adrian: Bueno, sólo puedo desearte suerte en esa noble tarea.

GINEBRA dijo...

No he visto la peli porque las del Oeste no son mi debilidad, creo que excluyendo "Sin Perdón" de Clint Eastwood, pocas me han gustado. Lo que sí me ha gustado es tu manera de contarnos y tu visión de la peli. Besos

argos dijo...

Mucha información y bien documentada para un género poco mimado en la historia del cine. Ésta ni idea pero la peli de Liberty Valance sí, escuché hablar de ella a Carlos Pumares una noche (a gritos, como solo él sabía hacerlo) en su ya desaparecido ‘polvo de estrellas’. Sus gritos me convencieron para verla y sorprendentemente me gustó!

perem1 dijo...

Esta se me escapa!!!! No he visto esta peli.

Película del aclamado y considerado uno de los grandes. Pero confieso "en voz baja" pq me juego que Möbius no me deje volver por aquí que nunca he conseguido entrar en el universo de John Ford....

Un saludo.

Möbius el Crononauta dijo...

GINEBRA: como en todo, los géneros encantan a unos y aburren a otros. Yo me trago cualquier peli de juicios, por ejemplo. El western tiene como cualquier género grandes títulos. Si te gusta 'Sin Perdón' te gustará Leone, y de ahi a los grandes clásicos no es un salto tan grande.
ARGOS: ¡ah, el gran Pumares! Desde que se ganó los garbanzos en los penosos shows nocturnos la gente no le respeta, pero aparte del espectáculo ese hombre es una institución, parece que sepa de todo.
Perem1: debería decirte que reces dos avemarías o algo, pero bueno... no sé con qué películas lo habrás intentado, pero como ya digo, si a uno le gusta Eastwood y Leone está a un paso de Ford.