martes, 23 de septiembre de 2008

Bajo el peso de la ley (1986)

Comúnmente conocida por muchos por su título original, Down By Law, el tercer largo de Jim Jarmusch, es una película que asocio, a pesar de haber sido rodado a mediados de los 80, con esos años de los 90 en los cuales reinaba el grunge. Recuerdo haber visto en el mítico programa de madrugada Cineclub un pase, ya empezado y estando medio somnoliento, de la cinta de Jarmusch. No me enteré de mucho, pero ver al extraño tipo del que hablaban de vez en cuando en el Popu ejerciendo de actor fue algo sorprendente. Y bien, tras muchos, muchos años, este fin de semana tuve la oportunidad de volver a ver el film. Me gustó. Pero me pregunto si de no haber estado Tom Waits ni Roberto Benigni mi opinión sería la misma.

Y es que por lo general el cine de Jim Jarmusch no se caracteriza por sus espectaculares planos, ni por un gran sentido del ritmo, ni nada que recuerda a William Wyler por ejemplo; su cine parece apoyarse siempre en guiones donde reinan los diálogos y en actores de carisma. A veces pienso si realmente Ghost Dog, el camino del samurai es realmente de Jarmusch. Sí, desde luego el cine de Jarmusch no está hecho para todos los gustos.

¿Cómo llegó Roberto Benigni a establecer lazos con Jarmusch? Ni idea. Sé que ya habían colaborado en el corto de Coffee and Cigarettes, pero no sé más. Pero desde luego la película habría sido distinta sin él.

Bajo el peso de la ley cuenta la historia de tres tipos con mala suerte. Zack un proxeneta al que han montado una celada con una menor (John Lurie, quien aparte de actuar lidera un grupo de música experimental, el tipo ideal para trabajar con Jarmusch y Waits) se reune en prisión con Jack, un DJ cuya vida personal es un desastre y al que ofrecen un buen dinero por llevar un coche de un sitio a otro, coche cuyo maletero contiene un cadáver (el DJ es el gran Tom Waits). No tarda en unírseles un italiano parlanchín (uséase, un italiano del sur) que ha matado a un tipo con una bola de billar. Ni Zack ni Jack parecen llevarse muy bien, pero la empatía y exasperante verborrea del italiano Roberto parece unir al trío de una forma extraña, como queda comprobado en la extraña danza ritual que surge de la nada mientras juegan a las cartas. Hablando de lo divino y lo humano, el film incidirá en la personalidad de tres tipos diferentes encerrados que seguirá juntos incluso tras fugarse de la prisión. Sus caóticas vidas buscarán al mismo tiempo que ellos un camino para salir del profundo bosque del bajou y conseguir una nueva oportunidad.

Mucho diálogo, poca acción, personajes interesantes... Jim Jarmusch en definitiva. O lo tomas o lo dejas, como el conejo de la madre de Roberto. Oh... maldita ambigüedad.

5 comentarios:

GINEBRA dijo...

Una película bastante fuera de lo común, ciertamente. Me gustó bastante cuando la ví. Benigni me gusta, aunque hay momentos en que me cansa, me empacha.... pero desde luego es muy recomendable. La ambigüedad de hoy (sobre el conejo) es total. Apúntate otro tanto. Un beso.

sammy tylerose dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sammy tylerose dijo...

Supongo que me pierdo algo grande, pero me llevé tal decepción con strangers in paradise (que aburrida coño) que no me atrevo con esa etapa de jarmusch. Por contra ghost dog y broken flowers si que las he disfrutado.

paulamule dijo...

Efectivamente, Jarmusch en estado puro. Y gracias por recordarme "Ghost Dog", casi la tenía olvidada y es una peli que me gustó mucho cuando la vi en el cine. Además Forest Whitaker estaba enorme, en todos los sentidos, cuando todavía casi nadie le conocía. Salud.

raskolnikoff dijo...

buena pinta tiene, vive Dios.