martes, 2 de septiembre de 2008

Algo pasa con Bob (1991)


Pasitos de bebé, pasitos de bebé, pasitos de bebé... pasitos de bebé, la solución perfecta para agorafóbicos y otros maníacos y demás gente que, como diría Peter Sellers, just went a little funny in the head. Porque, ustedes dirán, ¿nunca han conocido a un personaje odioso pero que sin embargo parece encadilar a familiares y amigos? Esa clase de tipo que le hace preguntarse a uno si no será el cabecilla de una invasión alienígena que ha sembrado de vainas las casas de nuestros seres queridos. Sí, uno tiene por qué volverse loco en esas situaciones. Pero hay gente algo puntillosa, y el psiquiatra Leo Marvin es una de ellas.

Es curioso, uno puede adorar una película y sin embargo descubrir que la humanidad parece haberla olvidado. Películas a las que se puede calificar, como mucho, de cultito. ¿Por qué la gente no habla en todas las cafeterías de Made In USA?¿Por qué los niños no tienen posters de El increíble hombre menguante en las paredes de sus cubículos? (pronto los tendrán si nadie lo remedia). ¿Es posible que el alcohol nos haga olvidar la entrañable El invisible Harvey?
Algo pasa con Bob es una pequeña delicia del director, actor, guionista, marionetista y no sé cuantas cosas más Frank Oz, una comedia sin pretensiones para espectadores sin pretensiones. No es revolucionaria, ni rompe con el clásico estilo de las comedias ligeras norteamericanas, pero sí tiene un toque que las distingue de la mayoría. No tiene un mal guión, pero otro reparto bien pudiera haber arruinado el film. Bien, si no estamos hablando de una obra magna, ¿qué tiene de especial?
Pues, primero, es especial para mí. La vi en una época concreta y en un momento determinado, y disfruté enormemente con ella. Y con cada vez en que raramente era repuesta la he disfrutado igual. No, Algo pasa con Bob no tiene un guión explosivo, pero tiene a dos actores que se encargan de llevar el barco a buen puerto. Primero, el siempre carismático Bill Murray, en los días en que se dedicaba a papeles estúpidos e intrascendentes, y, sobretodo, un Richard Dreyfus tan salido de madre que se lleva todas las escenas en las que sale. Con su histérico personaje del psiquiatra Marvin este hombre se debería haber llevado todos los Oscar del universo. Inenarrable. No sé si habrá visto entrevistas del bueno de Dreyfus, pero tras su apariencia seria se esconde un cachondo. Como sufrida esposa tenemos a Julie Hagerty, papel que le va como un guante. Cualquiera que ame Aterriza como puedas seguro que recuerda a la simpática actriz.
Algo pasa con Bob no ofrece un humor especialmente inteligente ni nada parecido, y ni falta que hace; es una delicia ver como Bill Murray vuelve loco a Richard Dreyfus. Y ese final feliz, no exento de cierta mala leche... ¡sí, Richard Dreyfus es nuestro hombre!

5 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Qué bueno que hables de este film porque me parece muy divertido y desgraciadamente poca gente lo recuerda. Saludos!

sylvia dijo...

Pues ni idea...! Pero me alegra toparme por aquí con la mención a El increíble hombre menguante y El invisible Harvey (¿estará en DVD??)...

Ramón Ramos dijo...

Me reí un montón con esta película. Tanto Dreyfuss como Murray están sensacionales. La frase "Pasitos de bebé..." es todo un referente.
Saludos,

GINEBRA dijo...

Me ha gustado el personal análisis de esta peli que te diré "no he visto", pero que me anoto y veré, por supuesto.
El cine es una de las formas de expresión artística que más me gustan, junto con la música y bueno, alguna más. Besos.

Daniel dijo...

Excelente pelicula, y buen comentario, me gustó mucho,la he visto en catalán y castellano, la he estado buscando pero es muy difícil encontrarla, conseguí una versión original, pero el ingles no es mi fuerte. La recomiendo a quien quiera pasar un buen rato. Saludos!