lunes, 4 de agosto de 2008

Lazo sagrado (1939)

Si el eslogan publicitario para Ninotchka fue "la Garbo ríe", el de Lazo sagrado fue "la Lombard llora". Y es que en aquel fabuloso 1939 tanto Greta Garbo como Carole Lombard dieron un vuelvo a sus carreras (que lamentablemente no durarían mucho más), y en el caso de la Lombard ésta se introdujo en terrenos más dramáticos. Aunque sin ser un drama al 100%, Lazo sagrado se introducía en su segunda parte en el más puro melodrama.

Y es que una de las muchas cosas que me maravilla del cine clásico era la facilidad que tenían en muchas ocasiones para cambiar de un tono a otro en una película sin que pareciera forzado. Un ejemplo perfecto es esta Lazo Sagrado, de la que se podría decir sin temor a errar que es 50% comedia y 50% drama (literalmente además). Lo que en otra película y con otros actores podría resultar poco creíble, en esta película sucede de la forma más natural.

Y eso que David O. Selznick, uno de los productores más egomaníacos y controladores de la historia del cine, que por supuesto había contratado al director John Cromwell, un especialista en melodramas, se horrorizó ante el tono cada vez más siniestro que estaba tomando la película, que se basaba en una historia de Rose Franken y que había sido adaptada por Jo Swerling, uno de los muchos escritores que participaron en Lo que el viento se llevó, la ciclópea producción de Selznick. Un segundo guionista, Frank Ryan, fue llamado para que elaborara las escenas de comedia que contrarrestaran tanto dramatismo.

Lazo sagrado era una producción de David O. Selznick, con todo lo que eso conlleva: créditos por encima del director y la permanente de duda de cuánto hay de Cromwell en el film y cuánto del propio O. Selznick. Se trataba de la típica producción de consumo para el público de la época, que entremezclaba comedia romántica y áspero melodrama. El megaproyecto de Lo que el viento se llevó estaba a la vuelta de la esquina, y parte del equipo de esta película repetiría con Selznick en ese gran clásico, como el director artístico Lyle Wheeler o el diseñador de interiores Edward G. Boyle. La fotografía de Leon Shamroy es uno de los puntos más destacables del film, especialmente en las escenas del hospital.

Vayamos un poco a la historia. Johnny Mason es un joven y ambicioso abogado que espera ser nombrado socio de su firma. En un viaje a Boston conoce a Jane, una guapa rubia con la que se casa en seguida. A su regreso se va a vivir junto a su esposa y su asombrada madre a un pequeño piso. Johnny es el típico ciudadano medio que parece vivir entre la espada y la pared, agobiado por problemas en el trabajo y en su vida familiar, cuando la pareja tenga un hijo, una boca más que alimentar. Jane es ese tipo de esposa que vive atrapada entre su suegra y la pared. Sin embargo todo parece ir bien hasta que con los gastos del hijo las deudas comienzan a acumularse, mientras Johnny ve como un odioso compañero es ascendido a socio en su lugar. El drama alcanza su culmen en Nochevieja, cuando su hijo cae gravetemente enfermo y cuya vida depende de una nueva medicina que no se puede hallar en la ciudad, estando disponible tan sólo a más de tres mil kilómetros, en Salt Lake City, azotada por la ventisca.

En el apartado interpretativo poco se puede decir: Johnny es James Stewart y Jane es Carole Lombard. Dos colosos de la interpretación haciendo lo que mejor saben hacer. Dos actores en un gran momento de forma. Nada que objetar, pues. Lamentablemente la carrera de Carole no duraría mucho más: un trágico accidente aéreo se la llevaría en 1942, dejando atrás a un desconsolado Clark Gable y un público huérfano de su talento.

La historia del avión y la medicina fue añadida por Selznick tras comprobar que faltaba un gran clímax final a la bella historia de amor de Johnny y Jane. Para crear esa trama se basó en un hecho acaecido años atrás a su hermano Myron (entre otras cosas, agente de la Lombard), quien tras caer gravemente enfermo fue salvado por una medicina traída desde otra ciudad.

Lazo sagrado es una bonita película de una época mágica ya desaparecida; no es Lo que el viento se llevó, pero estamos hablando de James Stewart y Carole Lombard, lo que la convierte en un film de visión obligada.

3 comentarios:

EURICE dijo...

Lástima que falleciera en accidente de avión en 1941, muchos la recuerdan como la adorada esposa de Clarck Gable.Yo siempre la recordaré por que "To be or not to be" de Ernest Lubitsch, magistral ella y el director una de mis peliculas favoritas...desgraciadamente no llego a ver estrenar.

Jesús David dijo...

me faltan un monton de peliculas clásicas por ver, si está james stewart, como tu dices, habrá que verla.

gracias por la recomendación. un saludo!

BUDOKAN dijo...

Hola, antes que nada tengo que felicitarte por el rescate que has hecho de la saga Mad Max y en este caso de un director olvidado com Cromwell. Saludos!