miércoles, 23 de julio de 2008

Quo Vadis (1951)

¡Cómo cambian los tiempos! El peludo pecho de Robert Taylor tuvo que ser depilado para el rodaje de Quo Vadis por ser considerado demasiado sexy para una película religiosa. Hoy seguramente también sería depilado, pero todo lo contrario. O se le aplicaría una máscara digital, el incendio de Roma sería tan vívido como pobre sería el guión. En estos tiempos iconoclastas las películas religiosas ya no están de moda; tan sólo algún fanático como Mel Gibson se pone a rodar la Crucifixión en arameo, pero las grandes producciones bíblicas han quedado relegadas a cutres producciones televisivas. Hoy en día si Charlton Heston-Moisés separara las aguas, las encontraría llenas de Transformers.

El escritor polaco Henryk Sienkiewicz fue uno de los primeros literatos en recibir el Premio Nobel, y a ello contribuyó en gran medida su ambiciosa obra Quo Vadis (como se decía en el subtítulo, una narración de los tiempos de Nerón), una novela histórica en la que se narraba el amor entre un patricio romano y una joven cristiana mientras el emperador con ínfulas de artista hacía de las suyas. La popularidad de la novela (como Ben-Hur y tantas otras) fue muy grande, y por supuesto no tardó en llegar al cine, rodándose al menos dos versiones en la era del cine mudo.
En 1949 se reavivó el recuerdo de la novela y la MGM decidió que era hora de hacer un remake de la historia en color y con sonido. Se trabajó la historia y se hicieron pruebas de cámara para los personajes principales, Ligia y Marco Vinicio, que en un principio serían Liz Taylor y Gregory Peck. Sin embargo la producción cambió de manos, se reescribió el guión y Taylor y Peck quedaron fuera del proyecto. El productor Sam Zimbalist se encargó del proyecto, y en la sombra manejaba los hilos Louis B. Mayer, una reliquia del pasado cuya posición en la MGM se encontraba cada vez más pendiente de un hilo. Tanto era así que el otrora todopoderoso capo de la Metro fue despedido antes del estreno del film. Una era llegaba a su fin.

Durante un tiempo John Huston pareció que fuera a dirigir Quo Vadis, pero sus desavenencias el productor respecto al guión le acabaron apartando de proyecto. Su sustitio sería Mervyn Leroy, un director especializado en dramas que tenía en su haber clásicos como Little Caesar, El puente de Waterloo o Mujercitas. La primera experiencia de Leroy en una superproducción había tenido lugar muchos años atrás, como un joven extra en la versión muda de Los diez mandamientos de Cecil B. Demille.


Liz Taylor como Ligia

Por entonces no hacía mucho que se habían acabado los ciclópeos estudios de Cinecittà en Roma, un viejo sueño de Mussolini. ¿Qué mejor lugar para rodar Quo Vadis que la propia Roma, la Ciudad Eterna, que además de tener localizaciones naturales tenía ahora unos estudios gigantescos y una mano de obra barata? Quo Vadis se convertía en la punta de lanza para futuras superproducciones norteamericanas en suelo europeo, especialmente Italia y España, que ayudó a hacer crecer las industrias locales y formó a multitud de técnicos y cineastas, entre ellos un joven Sergio Leone que tuvo su primer trabajo como ayudante de dirección en la película de Leroy. Como recordaba el futuro director de westerns, los rodajes norteamericanos eran "como un ejército en maniobras".
Aunque no todo fue perfecto en la idílica Roma. Aparte del distinto ritmo de trabajo de norteamericanos e italianos, la tecnología de los estudios de Cinecittà dejaba que desear, con lo que hubieron que traerse cinco grandes generadores desde Inglaterra e incluso se recurrió a otro generador de un acorazado italiano fuera de servicio, el "Vittorio Veneto".

En el reparto final figuraban el duro Robert Taylor (nunca olvidaré su memorable frase "si por mi fuera enviaría a todos esos comunistas de vuelta a Rusia" en los juicios del Comité de Actividades Antiamericanas) interpretando al pretor más chulo de la historia de Roma, Marco Vinicio, y Deborah Kerr, una belleza de pelo de fuego llegada desde Gran Bretaña pocos años antes, que sería la heroína de la historia, Ligia. Entre otros nombres como el de la felina Patricia Laffan (Popea) y el elegante Leo Genn (Petronio), quién verdaderamente brilló sobre todos los demás fue el mejor Nerón posible, el inefable Peter Ustinov. Su nombre ya se había barajado para la producción con Liz Taylor, y se le seguía teniendo en cuenta para la de Zimbalist, aunque le llegaron noticias desde los estudios de que se estaba considerando que tal vez sería demasiado joven para el papel. Como recordaría años más tarde Ustinov, el actor envió una carta a los estudios donde les informaba de que el verdadero Nerón había fallecido a los 31. Llegó entonces la famosa y escueta nota de respuesta: Historical research has proved you correct. Ustinov consiguió el papel.


Hail To Caesar!

Y es que a pesar de la pericia de Leroy al rodar una historia tan ciclópea, el excelente trabajo del guión (aunque los habrá que discutirán sobre si el libro esto o lo otro), la música de un maestro en este tipo de producciones, Miklós Rózsa, las chulerías de Taylor, el sufrimiento y belleza de la Kerr, etc, para muchos de nosotros la gran baza del film es Ustinov y su caprichoso y voluble Nerón, cuyas locas ideas son reconducidas sabiamente por Petronio, y cuyas salidas de tono, en definitiva, son sin duda lo mejor del film. Frases impagables como "no has visto Popea el golpe maestro de Crotón" o sus alucinantes odas al fuego usando expresiones como "omnímoda fuerza" (sí, algunos hemos crecido con ese particular aunque entrañable doblaje en castellano) bien merecen ver sus casi tres horas de minutaje. Quo Vadis no deja de ser otra (o de las que más diría yo) película de mensaje procristiano (de esas que no narran la vida de Jesús pero en realidad giran en torno a él, con la inevitable secuencia del Mesías rodada desde atrás, sin mostrar su rostro) hecha por judíos; y ya se sabe, en aquellos tiempos la mejor manera de no llamar la atención sobre el judaísmo de uno era ser más cristiano que los demás, al menos en cuanto al rodaje de películas se refiere.

Consideraciones religiosas aparte, Quo Vadis es una película con sus justas dosis de escenas de amor, un gran sentido del espectáculo, escenas de acción y de catástrofes y sí, con Peter Ustinov, more Nero than Nero. ¿o acaso osarían perderse el debut cinematográfico de Bud Spencer?

Leer critica Quo Vadis en Muchocine.net

2 comentarios:

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Gran entrada compañero!
Me he quedado con ganas de poner el DVD en marcha y ver la película.
Siempre lamentaré el doblaje que se hacía en España, por mucho que digan que es muy bueno, y bla bla bla.

Un saludo

Il Cavaliere dijo...

Felicidades!, gran entrada.

saludos.