martes, 22 de julio de 2008

Mad Max, salvajes de la autopista (1979)

1971. Un joven doctor australiano que ha visto muchas clases de heridas, incluídas las provocadas por los accidentes de tráfico, presenta junto a su hermano pequeño un corto de un minuto en un festival de verano. La pieza gana el primer premio. El doctor cinéfilo responde al nombre de George Miller. En ese mismo festival otro joven australiano que ya ha dirigido varios cortos y que rueda documentales y anuncios de televisión, se interesa por Miller y su corto. Responde al nombre de Byron Kennedy. La química es buena y ambos se unen para seguir dirigiendo cortos.
En los años siguientes ruedan varios cortos, experimentando y buscando nuevas posibilidades para su arte. Uno de sus primeros trabajos, Violence In The Cinema Part 1 consigue varios premios y logra distribución nacional pese a su condición de obra independiente. Por entonces Byron y Miller comienzan a imaginar una historia de coches y ultraviolencia. Miller unirá fuerzas con un tal James McCausland comenzando a escribir un guión.

Uno de los rasgos distintivos de la historia y que sentaría precedente para una larga lista de imitaciones de la futura película fue el situar la narración en un apocalíptico futuro cercano donde impera la ley del más fuerte. Miller tomó la idea de la película de 1975 A Boy And His Dog. Poco a poco el guión fue tomando forma: la Main Force Patrol, los motoristas salvajes, la Australia devastada, los coches, las armas... y por encima de todos ellos Max Rockatansky, un personaje para la historia.

A la hora de preparar Mad Max quedó claro que la experiencia y los contactos de Byron Kennedy le convertían en el productor perfecto para la película, con lo que Miller asumió las tareas de director, aunque evidentemente ambos trabajaron codo con codo y discutieron los detalles de la película. Conseguir el dinero para rodarla fue el aspecto más difícil de todos. Se consiguieron algunos coches policiales (Fords Falcon XB y XA) de subastas que luego fueron repintados contínuamente parece que pareciera que eran más de los que realmente tenían. Se compró una moto para el personaje de el Ganso (una Kawasaki KZ-1000) y se contactó con especialistas y con clubes de moteros de la zona para que aportaran sus motos y su experiencia de conductores. Conforme avanzaba el rodaje se fueron reduciendo las escenas de acción al tiempo que el presupuesto iba siendo recortado constantemente. Cerca del 20% de las escenas de coches concebidas no fueron rodadas. Al final la escasez de vehículos y medios era tal que el propio George Miller dispuso su furgoneta para que fuera destrozada en una de las imágenes más impactantes del film, durante la persecución del Jinete Nocturno. De los policías tan sólo el traje de Max era de cuero auténtico, el resto eran imitaciones de vinilo.
Obviamente el coche que fue tratado con más mimo fue el mítico Interceptor V8 de Max, que sobrevivió para ser usado en la posterior secuela. Un modificado Ford Falcon XB Coupé, modelo V8 351, exclusivo de Australia, fue el usado para que fuera el coche del loco Max.

Pero antes de todo ese lío de marcas y vehículos estaba la pregunta principal: ¿quién iba a ser Max Rockantansky? Comenzaron las audiciones y un joven norteamericano emigrado a Australia, con muy poco experiencia, llamado Mel Gibson, decidió acompañar a un amigo a una de las audiciones. Habiendo participado en una pelea de bar poco antes, el amoratado aspecto de Gibson llamó la atención de los directores de la audición, y le emplazaron para una lectura del guión algunas semanas después. Cuando acudió a la cita ya no había moratones y en un principio no le reconocieron, pero el destino ya había jugado a su favor. Mel Gibson sería Max Rockatansky, y ese Max le haría una gran estrella.

¿Y de qué nos hablaba Mad Max, salvajes de la autopista? A estas alturas seguro que más o menos todos conocéis la historia. En una Australia donde la escasez de petróleo ha llevado a la nación a un caos total (este dato no se especificaba en la película sino en su secuela) un mal dotado cuerpo policial, la Main Force Police (creo que algunos la apodaban la MotherFucker Police) trata de mantener el orden en los pocos reductos que quedan de civilización, patrullando unas carreteras atestadas de motoristas nómadas, delincuentes suicidas y, en definitiva, toda una caterva de locos al volante que ponen a prueba diariamente la habilidad de los guardianes de la ley.
La película se inicia con la vibrante persecución del Jinete Nocturno, un seguidor de la banda de moteros de El Cortauñas, quien ha escapado de la custodia policial y junto a su chica ha robado un Interceptor V8, una perfecta máquina de velocidad que es usada por la policía para casos especiales. Una a una las distintas patrullas van fracasando en la caza del loco conductor (atención a la versión original, donde juraría que el Jinete cita a AC/DC), hasta que entra en acción Max Rockatansky, el mejor agente de la MFP, y al parecer tan loco como los propios delincuentes que persigue. Una vez más Max sale triunfante y borra al Jinete Nocturno del mapa, lo cual no agradará a El Cortauñas, quien buscará venganza. Los acontecimientos posteriores llevarán, por decirlo así, a la "creación" definitiva de Max el Loco, esto es, Mad Max.

Mad Max, salvajes de la autopista pasa por ser la película australiana que abrió el mercado del cine australiano al mundo. Sea o no verdad, lo que si constituyó en su día fue un pelotazo en la taquilla de las Antípodas, convirtiéndose en la película que más recaudó aquel año. Fue uno de esos raros casos en que una película independiente alcanzaba el éxito total. De Australia la cinta viajó (censurada) a Gran Bretaña, y a los Estados Unidos doblada, pues la distribuidora pensó que el acento australiano sería un impedimento para el éxito de la cinta. Sea como fuere, Mad Max se convirtió en el acontecimiento cinematográfico de aquellos 1979-80. Al igual que Star Wars con las sagas galácticas y Alien, el octavo pasajero con los thrillers de monstruos, Mad Max, salvajes de la autopista marcó un precedente para las películas de corte apocalíptico. Desde luego el concepto ya estaba allí, proviniente de la literatura de ciencia ficción, pero fueron Mad Max y especialmente su secuela, Mad Max 2, el guerrero de la autopista, las que redefinieron el género, provocando una miríada de imitaciones más o menos conseguidas durante el resto de la década de los 80.

Lo cierto es que George Miller no sólo logró crear una historia atípica y contagiosa, sino que se destapó como un gran director de escenas de acción, resultando inolvidables sus acelerados planos de carretera, sus espectaculares choques de vehículos, su marca de fábrica de brevísimos planos (en concreto uno que se repite dos veces) de ojos saliéndose de las órbitas, su fascinante construcción de una Australia sin ley... en resumen Miller había creado una vertiginosa obra repleta de personajes descastados y atípicos y grandes persecuciones de coches, siendo la de el Jinete Nocturno la mejor de toda la cinta; difícil comenzar una película de un modo mejor. Por suerte para la humanidad el enorme éxito que cosechó la película trajo dos secuelas más que continuaron la saga de forma más que digna. Por lo general todo el mundo reconoce que las dos primeras son las mejores, con disensiones sobre cual es mejor (algo parecido a lo que sucede con la saga de Alien), siendo la tercera una más modesta obra que sin embargo fue un bonito broche final a la saga. Durante años se ha especuló con una cuarta parte que nunca llegó. Últimamente se ha hablado de precuelas o de un remake, pero lo que sí está confirmado es que Mel Gibson no parece interesado en enfudarse de nuevo en su traje de Max, a diferencia de lo que ha hecho Harrison Ford con su Indiana. De todas formas poco importa que no se ruede ningún otra película de Max Rockatansky; la trilogía original ya es bastante para ser revisionada una y otra vez.


Leer critica Mad Max, salvajes de la autopista en Muchocine.net

4 comentarios:

Moncho Veloso dijo...

¿En serio que solo Mel Gibson lucía cuero cien por cien auténtico? Ays...

Normal que no quiera volver a ser Mad Max: ¡era un yogurín! Míralo ahora...

Peliculón.

Jau!

RAÚL dijo...

no sabía que tuvieran que ingeniárselas para dotar el parque motorizado!! en la peli da la sensación de que disponían de coches y motos para aburrir. la verdad es que este aspecto lo cubrieron cojonudamente, a pesar de las limitaciones presupuestarias. para mi es una magnífica película, desde luego. una magnífica trilogía. que no vuelva gibson en un max IV por dios!! (vamos, digo yo). mejor que se quede detrás de la cámara y nos regale joyas como apocalypto (vamos, digo yo, again)

Aitor Diaz Paredes dijo...

De estas pelis (vi 2) solo recuerdo que Gibson tenía como 3... 4... 5? líneas de diálogo. Siempre me pareció una saga un poco sobrevalorada, Dune siempre la he visto más interesante.

Si queréis una buena aparación de Mel, el 1º capítulo de la 4º temporada de Padre de Familia, sin duda... muahahaha...

Fantomas dijo...

Curiosamente sólo he visto la segunda y la tercera parte de la saga. La dos me gustó bastante, mientras que la tercera es más bien flojita.

Excelente reseña la que has hecho.
Saludos.