lunes, 21 de julio de 2008

Los niños del Brasil (1978)


Los niños del Brasil cerraba quince años en los que el director Franklin J. Schaffner prácticamente rodó varios clásicos entremezclados con películas muy interesantes; entre los primeros se cuentan Patton y El planeta de los simios, y entre los segundos podemos citar títulos como El señor de la guerra o The Best Man. Los niños del Brasil era una adaptación de una novela de historia ficción de Ira Levin, autor también del Rosemary's Baby que dio lugar a La semilla del diablo, y fue de las primeras en tratar la revolucionaria tecnología de la clonación.

A mediados de los 70 el Josef Mengele era el número uno en la lista de nazis evadidos buscados por las autoridades internacionales. Como se ha demostrado después, Mengele se encontraba entonces en Brasil, y tuvo tiempo para leer la novela y ver el film. Por suerte para la humanidad el sádico científico alemán no parecía estar planeando ningún resurgimiento del Reich, y dejó este mundo poco después, eso sí, sin haber respondido a la justicia.

En la película tenemos a un joven judío llamado Barry Kohler que sigue la pista a varios ex-nazis en Paraguay, y que contacta con el famoso cazador de nazis (una especie de Simon Wiesenthal de ficción) Ezra Lieberman, quien en principio no presta atención a la historia de Kohler. Poco después Kohler descubre que un grupo de nazis está llevando a cabo un ambicioso plan dirigido por Josef Mengele. Antes de ser asesinado Kohler logrará pasar algo de información a Lieberman, quien por fin se pondrá a investigar el asunto. Contactará varias familias en las que el padre ha fallecido en algún accidente o ha sido asesinado. Cuando contemple que distintos niños en distintas familias son totalmente iguales caerá en la cuenta de las verdaderas intenciones de Mengele.

Los niños del Brasil no tiene, a diferencia del resto de películas de Schaffner de aquella la época, esa fuerza visual que el director imprimía en sus trabajos. En esta cinta cobran protagonismo la historia y los personajes, quedando la firma de Schaffner en un segundo plano. Aunque tenemos alguna escena poderosa al viejo estilo del cineasta, como la primera aparición de Mengele, el peso del film recae en la interesante historia de Ira Levin y en un gran reparto de veteranos que brillaron en algunos de sus últimos y más recordados papeles.
Dejando de lado la anecdótica presencia de un jovencísimo Steven Guttenberg y de (curiosamente) el futuro Hitler de El hundimiento, Bruno Ganz, quienes se llevan la gloria son los citados veteranos, comenzando por un magnífico Laurence Olivier como el afable cazador de nazis Lieberman. ¿Cómo pueden ser realmente la misma persona el Lieberman de Los niños del Brasil y el terrible Ángel Blanco de Marathon Man? Nunca dos personajes tan opuestos fueran una prueba tan fehaciente de la maestría de un actor en su trabajo.
El segundo nombre a destacar es el de Gregory Peck en uno de sus papeles más oscuros, el de Josef Mengele, papel que siempre uso de ejemplo para rebatir a aquellos que afirman que Peck nunca fue un buen villano. Lo fue, quizás no tan magnífico como Henry Fonda, pero su Ahab o este Mengele no se quedan demasiado atrás del sucio Frank de Hasta que llegó su hora.
James Mason, por último, interpreta al superior de Mengele, y aunque su papel es más breve y menos agradecido en pantalla, no por ello le resta méritos a Mason, quien sabe estar en su sitio como buen veterano de la interpretación.

Si a todo esto le sumamos la calidad de la banda sonora del compositor habitual de Schaffner, Jerry Goldsmith, lo que nos queda es uno de esos thrillers 70s que merece la pena ser visto, ya sea por su fascinante historia o por la calidad de sus intérpretes. Y aunque mucho más comedida que, por ejemplo, El planeta de los simios, no cabe duda de que Los niños del Brasil fue un colofón perfecto para el período de esplendor del director Franklin J. Schaffner.

Se habla ya de un remake de esta película para este año o el 2009. Lástima que gente como Olivier o Peck no puedan ser clonados. Si señor, qué lástima.

1 comentario:

raskolnikoff dijo...

desde luego quien haya visto ésta y "Moby Dick" y diga que Peck no puede hacer de malo tiene un grave problema en la cabeza ...

Por cierto, vaya himno a la vagancia el "Takin' care of business". No lo conocía, genial. Voy a ver si puedo bajarme algo de ellos en el Ares.