domingo, 27 de julio de 2008

Cristal Oscuro (1982)

Así empezó la lucha, y surgieron dos nuevas razas. Los crueles Skekses y los bondadosos Místicos. Los Skekses de cuerpos duros y retorcidos y voluntad dura y retorcida. Una raza en extinción con un emperador moribundo.

Como las razas de los Skekses y los Místicos, películas como Cristal Oscuro son vestigios de un pasado condenado a extinguirse. Los muñecos, marionetas y la artesanía tradicional ya sólo fascinan a los más pequeños, y los personajes sustentados de hilos han quedado relegados a la televisión y a películas de Los teleñecos. La CGI domina hoy el mundo del cine. No hace demasiado tiempo Jim Henson todavía podía rivalizar con la revolucionaría tecnología de la saga de Star Wars. Sin embargo hace un tiempo que la Jim Henson Company tiene entre manos un valiente proyecto, como valiente era el joven Jen, para resucitar el mundo de Cristal Oscuro, mezclando marionetas y tecnología punta. Si The Power of the Dark Crystal será un canto del cisne o una renovada esperanza, el tiempo lo dirá. De momento la mano derecha de Henson, Frank Oz, no parece estar muy convencido. Y yo no veo futuro en películas como Meet The Feebles.

Cristal Oscuro surgió del deseo de Jim Henson de ir más allá de Los Teleñecos y crear un mundo nuevo, lleno de extrañas plantas y criaturas. Henson contactó con el ilustrador británico Brian Froud, cuyo trabajo de hadas, duendes y otros seres fantásticos admiraba, y le habló sobre los personajes principales. Froud realizó algunos esbozos y viajó a Nueva York para trabajar en los diseños finales. Allí conoció a la bella diseñadora de marionetas Wendy Widener, y ambos acabaron casándose. ¡Un comienzo inmejorable para la película!

Cristal Oscuro iba a ser la primera película de acción real que no mostrara a ningún humano en la pantalla. El trabajo sería duro, y la preproducción necesitó de la colaboración de distintos artesanos y especialistas que se dividieron en grupos, ocupándose de uno o dos personajes determinados, dando pie a una curiosa competición entre los grupos para ver quien elaboraba la mejor marioneta, lo que sin duda benefició al film. Había todo tipo de criaturas y marionetas: las pequeñas controladas por hilos, las más complejas con movimientos eléctricos o mecánicos, o las más grandes, en las que un humano se metía dentro de la criatura. Por ejemplo los terribles Garthim albergabab en su interior a actores que debían soportar 32 kilos de peso, con lo que en las pausas eran colgados para descanar, como le sucedió a Jack Haley en El mago de Oz.
Para el reparto de aquellos que debían meterse dentro de los trajes se buscó a actores que usaran su cuerpo como medio de expresión: mimos, payasos y performers de todo tipo. Uno de esos actores trabajaba con zancos que llevó un día al ensayo. Brian Froud los vio y fue así como surgieron los Zancudos.

Probablemente hoy en día sea difícil para el público más joven apreciar la magia que desprende Cristal Oscuro y su mística historia, pero para un chiquillo impresionable como yo ver a los Skekses en pantalla grande fue todo un acontecimento. No todas las películas le causan a uno una impresión duradera, pero ésta desde luego lo hizo. Y vuelta a ver veinte años después resultó gratificante comprobar que la calidad y la magia seguían allí, y que las bondades de Cristal Oscuro no eran producto sólo de un recuerdo nostálgico. La película de Henson es una obra sólida, toda una referencia del cine fantástico y un ejemplo de cómo rodar una historia con marionetas conservando la verosimilitud de la historia. No sé si el arte milenario de las marionetas ya no tiene cabida en este mundo, pero esté desfasado o no Cristal Oscuro es un mundo lejano que uno no puede dejar de visitar, aunque ahí fuera existan obras de compañías como Pixar y demás que mediante ordenadores pueden llegar a crear verdaderas maravillas. Pero el cine es más que tecnología, y no se le llama séptimo arte en vano. Y al igual que nadie dejó de ir a los museos pictóricos tras la aparición de la fotografía, Cristal Oscuro merece también ser vista por cualquiera que ame ese centenario arte/invento llamado cine.

En resumen, Cristal Oscuro es una obra de artesanía, va más allá de una película para niños (porque como tal es bastante oscura); es el cénit de las marionetas en la gran pantalla, la obra cumbre de Jim Henson y Frank Oz. Y que nadie lo dude; cuando Jim Henson nos dejó la Tierra perdió parte de su magia. Pero por suerte algunos de sus hechizos quedaron plasmados en celuloide. No me sean Skekses y véanla.

4 comentarios:

RAÚL dijo...

a mi me maravilló en su día, desde luego. supongo que ahora tendrá un sabor añejo, casi entrañable. me apetece mucho un nuevo visionado, oye.

Ramón Ramos dijo...

La vi ya de adulto, en un ciclo de cine en la universidad, y realmente es una película a tener en cuenta, una película prácticamente única.
Saludos,

Anónimo dijo...

Me encantó de pequeño. Me la compré original hace cuestión de 2 años para poder verla de nuevo. Una maravilla.

Kal Zakath dijo...

Esta es una de las pocas cintas que tenía en mi BETA (antes del cambio a VHS obligatorio...) y me la tragaba una vez detrás de otra (como Mazinger Z, vamos...), es genial, al estilo de "Dentro del Laberinto".

Aunque la tecnología evolucione hacia CGIs espectaculares, sigo siendo fan de películas con muñecos y stop-motion, no en vano la mejor trilogía de la historia para mí sigue siendo EVIL DEAD, sin un solo efecto creado por ordenador!