martes, 1 de julio de 2008

Contra el imperio de la droga (1971)


Espero que Gene Hackman reconsidere su decisión algún día y vuelva a hacer cine, porque no andamos sobrados de actores de su talla como para perderle por sus vocaciones literarias. Mientras tanto disponemos de tiempo para ir revisando su trayectoria, empezando por ejemplo por la película que encauzó su carrera hacia la cima, Contra el imperio de la droga, siendo su título original The French Connection. Con estas extrañas traducciones uno nunca sabe qué pensar. ¿Temerían que los españolitos de la época pensaran que iban a ver una película porno o algo así?

Extraña carrera la del director William Friedkin. Comenzó dirigiendo algunos trabajos en televisión para debutar en el cine con una película al servicio de la pareja de moda Sonny y Cher, a las que siguieron algunas comedias y una adaptación de una obra del prestigioso Harold Pinter, hasta que sorprendió a todo el negocio a principios de los 70 con French Connection y la archifamosa El exorcista, diluyéndose más tarde su carrera en un aparente vacío, del que destacan tan sólo algunos títulos como A la caza, un film más efectista que efectivo y cuyo principal aliciente es su protagonista Al Pacino. Y películas posteriores como la horrible Jade qué decir, seguramente sólo los admiradores acérrimos de Linda Fiorentino puedan tragarse semejante bodrio. Yo lo intenté, pero recurrí al fast forward. Desde luego este hombre no es Howard Hawks, pero sí tenía una gran habilidad, o al menos la tuvo en ocasiones: la de adelantarse o saber aprovechar la corriente para tomar desprevinido al público. Jade es la prueba de que no siempre le salió bien el negocio, pero con los otros tres films dio en el clavo.

Si en 1972 Friedkin supo aprovechar el legado de Polanski y su Rosemary's Baby, en 1971 el director ya se había dado a conocer con Contra el imperio de la droga, un film que significó la germinación de un nuevo estilo de cine en Hollywood que ya se había venido intuyendo desde los 60 con películas como Midnight Cowboy, y que tenía como principal referente la estética de las corrientes neorrealistas europeas, especialmente la del cine francés y su revisión del film noir. Habiéndose declarado públicamente deudor de la película de Costa Gavras Z, el cineasta de Chicago trabajó junto con Ernest Tydiman en la adaptación cinematográfica de un libro de no-ficción, The French Connection: A True Account of Cops, Narcotics, and International Conspiracy, que trataba un caso real de la policía en su lucha contra los clanes mafiosos que traían droga desde Marsella.
Con los telediarios repletos de imágenes de violencia, el cine norteamericano en crisis y la guerra de Vietnam diviendo al país, las películas policíacas que trataban simplemente de buenos contra malos habían quedado desfasadas. En los periódicos se hablaba de escándalos en política, de policías corruptos, de la crecida del crimen en las calles... ¿quién podría creerse al policía limpio y honrado? Había llegado el momento idóneo para que la sociedad norteamericana aceptara a los policías violentos, el sexo, los puñetazos con sangre, la basura de las calles en primer plano, la droga... y William Friedkin supo aprovechar la oportunidad.

Contra el imperio de la droga contenía todas las pautas que marcarían el estilo del cine de acción y sobretodo del policíaco en los 70: el uso de escenarios reales, el toque "sucio" de las calles, el realismo, una violencia sin ambages y claras referencias al sexo y las drogas. Además los personajes se tornan más ambigüos, y ni los policías son tan buenos ni los criminales tan malos. Mientras Clint Eastwood se ganaba el título de fascista número uno por su personaje de Harry Callahan, Gene Hackman recibía el aplauso por su temperamental y brutal policía Popeye Doyle. ¿Estaban tan alejados Harry y Popeye? Probablemente no, pero el teniente Callahan hacía gala de una apología justiciera de la que carecía Popeye, aunque los dos no dudaran en recurrir a la violencia saltándose las reglas.

Aunque el reparto final de la película era fuera de serie, lo cierto es que su elección fue una tarea ardua, y parece que todo le saliera al revés a Friedkin, aunque a la postre todo le saliera a pedir de boca. El director habría deseado a un gran nombre como Paul Newman haciendo de Doyle, pero el caché del actor estaba fuera de su alcance. Otros nombres no se mostraron interesados, y Hackman fue incluido en el reparto con la oposición inicial del director, aunque por suerte supo rectificar a tiempo. Para interpretar al compañero de Popeye, Buddy, se eligió a otro desconocido, Roy Scheider. La elección de nuestro Fernando Rey ya forma parte de las grandes leyendas de Hollywood, y la relataré aquí por enésima vez. Friedkin quería a un actor español cuyo trabajo le había impresionado mucho, y que había trabajado con Luis Buñuel. Como no sabía su nombre, los agentes acabaron contactando con Fernando Rey, quien también había estado a las órdenes del genial director español. Pero a quien Friedkin buscaba era a Paco Rabal, con lo que en cierta manera Fernando acabó en la película por un error. De todas formas el bueno de Paco no sabía inglés ni debía chapurrear demasiado francés, con lo que Fernando Rey se quedó para interpretar al narcotafricante francés Charnier. Aunque el veterano actor español le provocara carcajadas a Harvey Keitel en el rodaje de la infame El caballeró del dragón, justo es decir que aquí Fernando tuvo uno de los papeles de su vida.
Gene Hackman demostró en la película que estaba destinado a ser un grande, y que los papeles de tipo duro le iban muy bien, llevándolos más allá del simple matón justiciero. Por su parte Fernando Rey encajó como un guante en el papel del astuto y elegante narcotafricante francés. Una de las más famosas escenas de la película es el famoso duelo entre Popeye y Charnier en el metro de Nueva York en lo que constituye probablemente la mejor persecución a pie de la historia del cine. El momento del paraguas, y esa sarcástica sonrisa final de Fernando Rey son ya un icono del cine. Aunque su papel fuera más pequeño, Scheider ya apuntaba maneras como actor.

Con un difícil rodaje en las calles de Nueva York y el apoyo de la policía, y a medio camino entre los permisos y las grabaciones ilegales, William Friedkin se destapó con una sólida película de acción que abrió las puertas del negocio para las principales figuras del film, aunque al final tan sólo Hackman y Scheider lograran perseverar en sus carreras (el caso de Fernando Rey es distinto, obviamente). Y aunque no sean conceptos que suelan relacionar entre sí, personalmente veo mucho de la estética de la Blaxploitation en esta película, sobretodo en las peleas y escenas del bar, y no sólo por la gran cantidad de afroamericanos que salen en ellas. Si alguien tiene que realizar un doctorado para alguna escuela de cine, ahi tiene una propuesta.
Junto a las interpretaciones, y por encima de las contudentes escenas de acción, y esa famosa escena en el metro, destaca la brutal (por magnífica, veloz, y un gran etcétera) persecución en coche de Popeye, a la que suele situar incluso por encima de la de Bullitt. Siendo quisquillosos, aquí tenemos una persecución no de coches sino de coche y metro, pero bueno, aun así creo que la de la película de Steve McQueen sigue estando en el número uno, aunque la frenética carrera de Contra el imperio de la droga se gana su segundo puesto fácilmente. En cualquier caso, ambas son magníficas, y además la de Friedkin cuenta con alguna colisión real que indudablemente le otorga más fuerza a la persecución. Sólo por la susodicha carrera el film ya merece verse.

El thriller norteamericano o género de acción que muchas veces se solapaba con el policíaco gozó de un gran momento en los 70, dejándonos varios films inolvidables y un gran puñado de buenas y entretenidas películas. Contra el imperio de la droga, como surgida de la nada, fue nominada para 8 Oscar de los cuales se llevó 5, con lo que no resulta extraño que los estudios (el viejo axioma de "subirse al carro") apostaran decididamente por películas de persecuciones en metro, peleas, tiroteos, coches derribando cubos de basura y demás. De como alguien es capaz de dirigir algo como esta película y Jade, eso ya se me escapa, rozando casi lo paranormal. No sé si el montador Jerry Greenberg sabrá algo. Lo que sí sé es que no debieran perderse esta película. Sobretodo si en su día les traumatizó Jade. ¡Más mala que Angela Channing, se lo aseguro!

Leer critica Contra el imperio de la droga en Muchocine.net

2 comentarios:

Akeru dijo...

Muy muy buena, excelente recomendación.

Besos!!!

filomeno2006 dijo...

Llamaron a Francisco Rabal para encarnar a Charnier, pero rechazó el papel dado su desconocimiento del inglés. La solución llegó gracias a Dan Apola, que formaba parte del equipo de producción y llevó a Friedkin a ver en un cine de Nueva York el film "Tristana" donde trabajaba Fernando Rey, y convenció a Friedkin.........(Página 70 y 71 del libro "Fernando Rey", de José Luis Castro de Paz).........