sábado, 28 de junio de 2008

Richard Chamberlain, rey de las miniseries

Recuerdo que cuando era niño para mí había dos Richard Chamberlain: el barbado aventurero y hombre de acción, y el afeitado y aburrido cura de El pájaro espino, serie que gustaba a mi madre y que a mi me parecía un tostón. ¿Cómo comparar las tortuosas tribulaciones de un hombre y una mujer que hablaban y hablaban con las problemáticas peripecias de un inglés en el Japón medieval, a punto de perder la cabeza a cada paso? Desde luego no podían ser la misma persona. La única teoría posible era que Richard Chamberlain tenía un gemelo malvado que trataba de acabar con su carrera frente a los niños de todo el mundo, aburriéndolos con una historia de amor prohibido.

Según uno va creciendo, va viendo películas y conociendo a actores y actrices, va descubriendo que los hay mejores y peores, más o menos carismáticos, pero por muy bueno que sea un intérprete siempre habrá un grupo selecto al que consideremos como de la familia. Habrá mejores actores que Richard Chamberlain, pero yo he crecido con él, y para mí es como si fuera mi tío. Si hay un actor que relaciono con mi niñez y mi adolescencia ése es el bueno de Richard.

Supongo que no es sorprendente que un actor de porte tan elegante naciera en Beverly Hills, en marzo de 1934. Comenzó a interesarse por la interpretación en la universidad, y tras pasar algunos años trabajando en la televisión se dio a conocer masivamente en 1965 con la serie Dr. Kildare, que le convirtió en una estrella en toda Norteamérica. Sin embargo una vez finalizada la serie decidió abandonar Hollywood para dedicarse al teatro, logrando hacerse un hueco en la difícil escena británica. Cuando regresó a Hollywood a principios de los 70 ya se había convertido en el aristócrata Chamberlain, el perfecto héroe elegante.
Fueron sus trabajos de aquella época los que me tuvieron pegado a la pequeña pantalla en mis primeros años de teleadicto. Comenzando por la maravillosa trilogía de Richard Lester sobre Los tres mosqueteros, y el gran número de series de televisión que le valieron el título de "Rey de las Miniseries", entre las que se contaban El hombre de la máscara de hierro, El Conde de Montecristo, Shogun, o la emocionante película televisiva que relataba las desventuras de Robert E. Peary y Frederick Cook en el Polo. Y si chocante fue verle de sufrido sacerdote en El pájaro espino, más chocante fue aún descubrirle como el personaje antipático de El coloso en llamas. En la segunda mitad de los 80 Chamberlain intentó dar la réplica a Harrison Ford en las dos delirantes películas del aventurero Richard Quattermain, y curiosamente fue el primer Jason Bourne en Conspiración terrorista: El caso Bourne. Compaginando teatro con musicales y apariciones en televisión, Richard Chamberlain sigue en activo, y siempre es bueno saber que la familia está bien.

1 comentario:

Ricard dijo...

Y sin olvidar que ha sido uno de los actores que han salido del armario a mayor edad, cuando ya no podia hacer de galan y ya daba igual la imagen que proyectase...

yo me quedo con "shogun"... fue una miniserie maravillosamente delirante...

un saludo
r.