domingo, 15 de junio de 2008

La semilla del diablo (1968)

Hace unos pocos días se cumplían cuarenta años del estreno de La semilla del diablo, un clásico del terror y uno de los films más conocidos de Roman Polanski. De modo que tomad vuestros amuletos de raíz de tanis y disponeos a entrar en el mundo de una bella joven, temerosa de Dios, que entrará en contacto con un caballero muy, muy mayor. ¿Soy yo, o comienza a oler a azufre?

Un bonito edificio residencial del siglo XIX, una feliz pareja que busca un sitio donde criar a una familia, vecinos atentos, felices proyectos de futuro... podríamos estar hablando de una comedia ligera o de algun ñoño proyecto de Michael Landon o Bill Cosby, pero quien firmó para el cine la historia de Rosemary Woodhouse fue Roman Polanski, por lo que nos podemos olvidar de las buenas vibraciones y la típica imagen de joven familia feliz. De la mente del escritor y dramaturgo Ira Levin y de la visión única del director Polanski surgiría en 1968 un film clásico que estaba destinado a revolucionar el género, con permiso del Psicosis de Sir Alfred.

En 1967, cuando el libro aún no había llegado a las tiendas, el chico de moda en Hollywood en aquella época, el director y productor William Castle, le echó el ojo a un borrador del libro escrito por Levin, llamado Rosemary's Baby. El por entonces casi infalible capo de la Paramount Robert Evans echó un vistazo a aquella historia e inmediatamente vio que era pura dinamita, con lo que se hizo con los derechos cinematográficos sin esperar a la publicación de la novela.
Evans tenía en mente al hombre perfecto para dirigir la cinta: un treintañero director polaco que estaba dando bastante que hablar en la vieja Europa con un cine innovador y había mostrado un absoluto dominio del terror psicológico en un film británico llamado Repulsión. Para que el joven Polanski aceptara rodar su película Evans decidió poner algo de cebo en el anzuelo: el esquí. Sabedor de que el director era un apasionado de ese deporte, le envió dos borradores: la adaptación de Rosemary's Baby y el de un pequeño drama con las carreras de esquí de fondo. Evans jugó bien sus cartas, e imagino que de algún modo dejó caer que la historia sobre la joven Rosemary era perfecta para Polanski. El director finalmente se decidió por la historia de Ira Levin, y sacó un billete para la tierra de las oportunidades.

Para interpretar a Rosemary Woodhouse Polanski tenía en mente a la bella actriz rubia Tuesday Weld, recordada por muchos como la novia de Steve McQueen en El rey del juego. Con el libro abriéndose camino aún en las listas, Evans consideró que su nombre no atraería al público; de todas formas, la actriz no se mostró interesada. Se pensó en también en Jane Fonda, pero la futura señora de Ted Turner prefirió irse con su entonces marido Roger Vadim para rodar en francia el gran clásico pop Barbarella. Otros nombres como el de Julie Christie o Elizabeth Hartman tampoco cuajaron. Fue propuesta de Evans el contratar a la joven actriz de 23 años Mia Farrow, cuya carrera en el cine era casi inexistente, pero cuyo rostro era bastante popular gracias a la televisión a y su muy comentado matrimonio con La Voz, Frank Sinatra. Fue así como Polanski y Evans encontraron a su Rosemary, aunque su participación en la película fue uno de los motivos para la ruptura definitiva de uno de los más extraños matrimonios que haya visto Hollywood.

Tanto Polanski como Evans coincidieron en otorgar el papel de la pareja de Rosemary, Guy Woodhouse, a Robert Redford, pero no se pudieron hacer con sus servicios. Polanski pensó en John Cassavettes para el papel, y fue el prestigioso director y actor quien finalmente interpretaría al ambicioso actor Guy. Completaban el reparto la talentosa veterana Ruth Gordon, quien haría las delicias de muchos de nosotros en dos de las más intrascendentes películas de Clint Eastwood, que aquí es la simpática vecina de Rosemary, Minnie Castevet, y Maurice Evans, que interpreta al amigo y antiguo casero de los Woodhouse, y cuyo rostro quedaría oculto tras un espeso maquillaje en su papel más célebre, el del doctor Zaius de El planeta de los simios. Ralph Bellamy es el inquietante doctor Sapirstein. Un indeterminado número de veteranos d ela industria fueron reclutados para interpretar a los inquilinos del edificio Bramford.

En ciertas películas podemos encontrar una especie de personaje externo, sea una voz, una simple idea, una canción o pieza musical, una atmósfera, o, como es el caso de La semilla del diablo, un edificio. Aunque los interiores fueran rodados en los estudios, para los exteriores se usó el imponente edificio Dakota, una joya arquitectónica del Nueva York del XIX que desde el estreno de esta película y tras el asesinato de John Lennon a la entrada del lugar adquirió tintes muy oscuros.

La semilla del diablo es una de esas películas en que narrar brevemente los acontecimientos de poco sirve, pues es una historia diseñada para que uno la vaya conociendo poco a poco. Revelar cualquier dato podría aguarle a alguien la fiesta, y, además, como se desprende el título en castellano, poco más hay que decir. Evidentemente estamos ante una historia de satanismo y magia negra, tan de moda en aquella época.
De hecho La semilla del diablo es un film que fue más allá de lo puramente cinematográfico, y entorno al cual surgieron muchas historias y preguntas, leyendas urbanas y demás rumores extraños. ¿Estaba el edificio Dakota maldito, y su maldición se extendió a Roman Polanski y a inquilinos famosos como John Lennon? ¿Fue el mismísimo Diablo quién envió aquella fatídica noche a los muchachos de Charles Manson para acabar con la vida de Sharon Tate y los infelices invitados a aquella fiesta que se tornó en tragedia? ¿Qué extraña conexión se esconde tras la muerte de Tate y las pintadas en la pared de las palabras Helter Skelter y el asesinato de Lennon? ¿Es cierto que fue Anton LaVey, señor de lo oculto y famoso satanista, quién interpretó al Viejo Nick en la película? Sobre éstas y otras preguntas se ha escrito y divagado mucho. Sean o no ciertas, lo que sí demuestran es el gran impacto que tuvo la película en nuestra reciente psique cultural. La semilla del diablo trajo además toda una serie de films similares que popularizaron de nuevo el género de terror. Fue tras el éxito de la película de Polanski que vinieron títulos como El exorcista o La profecía, alcanzando el género unos niveles de calidad y popularidad como no se vieran desde los tiempos de la Universal (sin desmerecer, claro está, el trabajo que se venía realizando al otro lado del Atlántico en la mítica Hammer).


El tenebroso Dakota

La semilla del diablo es nueva muestra del gran talento de Polanski como director, y de que pocos como él han sabido crear imágenes tan oníricas y turbadoras como él. Su dominio de nuestras mentes se demostró una vez más en muy buena forma, y aunque personalmente la historia con Mia Farrow no me cause tanto desasosiego como la inquietante cinta de Roman El quimérico inquilino, sin duda es un título referencial en la carrera del polaco y en el género del terror cinematográfico.

Leer critica La semilla del diablo en Muchocine.net

9 comentarios:

Inos. dijo...

Atmósfera irrepetible, la de esta película. El mismo Polanski se superaría con esa otra fábula de paranoia urbana llamada "El Inquilino".

Extraño a ese viejo Roman.

Saludos.

Adrian Vogel dijo...

Y el bebé se llamaba Adrian...

Psicodeliazombie dijo...

Como todo el mundo lo dice, la atmosfera creada por Polanski es aplastante y densa... una pelicula de verdadero culto....!!!!

Higronauta dijo...

Eso sí, como un sabio me comentó hace poco, habría que colgar al caballero que tradujo el título al español del palo mayor por conseguir uno de los mayores spoilers de la historia de la cinematografía en tierra patria.

Eso sí, Julie Christie en esta película hubiera (o hubiese) estado increíble...

raskolnikoff dijo...

Es difícil hacer una peli de miedo que dé miedo, aunque parezca contradictorio. La vi sólo en casa hace años y no pasé buena noche que digamos ...

Pablo dijo...

Una obra maestra del cine de terror,y en donde Polansky consigue dar a la historia, una atmósfera claustrfóbica alrededor de todos sus personajes, cosa que le hacen a uno de mantenerle en vilo durante todo el metraje. Sensacional trabajo, amigo Moebius. Saludos!!!. Eso si, lo peor el "gilipollezco" titulo que la colocaron en nuestro pais.
http://pablocine.blogia.com

Noemí Pastor dijo...

¡Bueno, bueno, bueno! Ésta es una de mis favoritas. Algún día podrías escribir de las horribles imitaciones y presuntas secuelas que ha inspirado. Todas divertidísimas, claro. Un abrazo.

Möbius el Crononauta dijo...

Mmm, vaya Noemí, ¿en qué títulos andas pensando? ¡Dame algún ejemplo!

Gracias a todos por dejar vuestra opinión.

Fantomas dijo...

Excelente cinta, de lo mejor realizado por Polanski, el cual es un director que por lo general entrega películas de muy buena calidad. La atmósfera que crea en esta cinta es inquietante como pocas.

Saludos.