lunes, 30 de junio de 2008

La locura del rey Jorge (1994)

Probablemente nunca fue más peligroso para un rey el sufrir una grave enfermedad que en Gran Bretaña, cuna del parlamentarismo y de las acotaciones al poder absoluto de sus monarcas. En La locura del rey Jorge, que toma como punto de partida un hecho real, se analiza la figura del rey, el sistema monárquico y su lucha por la supervivencia frente a una institución parlamentaria hostil.

Finales del siglo XVIII. Gran Bretaña ha emergido de una de sus mayores crisis tras haber perdido las colonias norteamericanas. Desde entonces el comportamiento del rey Jorge III parece ser más errático, empeorando a medida que pasa el tiempo, transformándose de un solemne mandatario a un impredecible bufón. Una vez se certifique que el rey sufre de una extraña locura, los peones a su alrededor comenzarán a conspirar, ocultos en sus torres, para derribar al viejo monarca.

La locura del rey Jorge no es sólo un notable ejercicio de revisión histórica, es también una interesante visión sobre la figura monárquica, y más concretamente la de la monarquía parlamentaria. Aparte de las buenas dosis de humor que se derivan de las peculiares manías del rey (no olvidemos que la película es una adaptación de una obra teatral) la película muestra la fragilidad y soledad de una figura del estado aparentemente anacrónica en un mundo que cambia a gran velocidad. Por un lado tenemos al ambicioso príncipe heredero, quien, con la excusa de mirar por la salud de su padre tratará de apartarle del trono. Por el otro, junto a la propia conspiración de la corte se unirá el intento por parte de algunos parlamentarios de conducir a Gran Bretaña hacia un República siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos. Quedará, pues, el rey solo, apoyado tan sólo por unos cuantos parlamentaristas que no tienen acceso a Su Majestad, liderados por el fiel Pitt, con lo que el monarca contará tan sólo con la ayuda y el verdadero afecto de su esposa.
Dentro de esa perspectiva de la monarquía podemos ver también algunos atisbos de la vida en la Corte, con su rígido protocolo que será roto por el loco rey, y que obliga a todos a cuantos están a su alrededor a mantener una constante actitud de respeto, cuidadon de cada movimiento, y dejando de lado consideraciones prácticas, como se pone de manifiesto en la divertida escena en que los cortesanos, incluyendo a una mujer embarazada, deben permanecer de pie durante un largo tiempo mientras los reyes disfrutan de un concierto de campanillas, o los ministros que deben retirarse de la presencia del rey sin darle nunca la espalda, lo que implica andar hacia atrás por un largo corredor.
Una tercera y cómica perspectiva que ofrece la película es el retrato que nos ofrece de los médicos y galenos de la época, anclados en la tradición y que profesan una ciencia en pañales que parece rayar a veces en la superstición.

Tres son los intérpretes que destacan entre la abundante lista de actores y actrices británicos que aparecen en el film, con nombres como Rupert Everett o John Wood. Para empezar una de las grandes contemporáneas británicas que pocas veces suele fallar, Helen Mirren, metida a reina antes de su aclamada The Queen; impecable. Los otros dos actores nos ofrecen un interesante duelo interpretativo, además del que mantienen sus personajes, en lo que es probablemente uno de los mejores momentos de la película. Uno de ellos es Ian Holm, magnífico como el antiguo hombre de Iglesia metido a loquero de rudos pero efectivos métodos y que no sólo osará mirar a los ojos al rey, sino que le castigará atándole a una silla cada vez que el monarca pierde los papeles. Por último, Nigel Hawthorne, un actor de teatro y televisión que sorprendió al mundo con su magnífico retrato del rey loco, a quien ya interpretara en la versión teatral. Tras una larga carrera en Gran Bretaña y Sudáfrica, la fama llamó a su puerta con este retrato histórico que le valió una candidatura al Oscar. Probablemente hubiera merecido más, pero Forrest Gump se cruzó en su camino.

La locura del rey Jorge es un estupendo film histórico, en la mejor tradición británica, que puede servir de reflexión para la figura de los reyes en el mundo moderno, o puede simple y llanamente entretener al espectador; bueno es que se rueden películas que puedan cumplir ambas funciones. No dejen de estar atentos al final de la cinta, con lo que parece ser una clara metáfora de lo que son las monarquías (o la imagen que en general se tiene de ellas) hoy en día. ¡Dios salve al rey!

4 comentarios:

.gpb dijo...

voy a buscar este film
parece muy bueno!!!

Psicodeliazombie dijo...

Nunca lo he visto, espero hacerlo pronto...!!! gracias por el dato....!!!

guillermo elt dijo...

Decirte que aunque no te deje comentarios, que sepas que paso mucho para empaparme de tus magníficos post.

Felicidades!!!

Un abrazo

Möbius el Crononauta dijo...

Espero que sea por falta de tiempo, ¡comentar es gratis! Jeje bueno al menos ya sé que andas por ahi.

¡Saludos!