lunes, 23 de junio de 2008

Empieza el espectáculo (1979)

Perfeccionismo. Talento. Infidelidades. Una larga y ambiciosa posproducción de un biopic sobre cierto humorista rompedor y visionario. Audiciones. Ágiles bailarines, sólidos cuerpos, bailarinas sinuosas, jóvenes repletos de sueños y ambiciones. Egocentrismo. Vivaldi. El montaje de un gran musical. Barbitúricos. Hipocresía. Dinero y espectáculo. Arte. Hedonismo. Muchos, muchos cigarrillos. All that jazz. En pocas palabras: Bob Fosse.

Dicen que la idea para Empieza el espectáculo le vino a Fosse tras sufrir un infarto, inmerso en el montaje del famoso musical Chicago. Esa traumática experiencia pareció servirles a Fosse y al guionista y productor Robert Alan Aurthur para construir un film semi-autobiográfico sobre el reputado coreógrafo y director, mezclando realidad y fantasía. Empieza el espectáculo es una película sobre una película, un musical sobre un musical, una alucinación a ritmo de piano, una reflexión sobre el showbiz norteamericano y sobre la propia vida de Fosse. La película constituye un raro caso en la que un director rodó una esquela para su propia muerte. También es un nuevo ejemplo de lo que parece ser un hecho: que, al menos artísticamente, Fosse nunca fallaba.

No sé si Fosse hizo algún pacto con el diablo y sacrificó su capacidad para ser fiel y para cuidar de su vida personal a favor de un talento extraordinario que le permitió destacar en cualquier proyecto que decidiera emprender. Le bastaron a Fosse cinco películas, tres de ellas musicales, para demostrar que era una extraordinario director, tan enérgico y revolucionario como lo era en las coreografías que montaba en Broadway. No sé dónde aprendió a hacer cine o si era talento natural, pero cada vez que veo sus películas me vuelvo asombrar de lo gran director que podía llegar a ser. Junto al excelente montador Alan Hein logró un gran domino del ritmo cinematográfico, obteniendo montajes maravillosos e innovadores, que con cada película llevo más lejos, desde Noches en la ciudad pasado por Cabaret y Lenny hasta llegar a la cima de su carrera con la ambiciosa Empieza el espectáculo. Justo en esta última película Fosse nos ofrece una imagen de sí mismo en la sala de montaje, montando y volviendo a montar su biografía de Lenny Bruce, superando fechas límite y presupuestos, buscando una perfección que nunca parece encontrar. Como parece sucederle a todos los grandes genios, el director siempre parece considerar su obra incompleta, mientras el resto de la humanidad simplemente nos maravillamos con su trabajo.

El mundo del espectáculo es difícil, y la mayoría de las veces, injusto. Cuando veo al carismático Roy Scheider meterse en la piel del alter ego de Fosse, Joe Gideon, me pregunto como pudo su carrera declinar de tal modo, reciclándose en series de televisión y papeles secundarios muy similares entre sí, tras haber demostrado que era un actor muy versátil. Tras su reciente fallecimiento fueron sobretodo dos personajes los que se recordaron de su carrera: el del jefe Brody de Tiburón y el del talentoso, mujeriego, adrenalítico y exigente Gideon. Scheider nos ofreció la personalidad de un exitoso coreógrafo cuyo encanto es tan irresistible como destructor, y cuyo talento y ego es tan enorme como el número de sus conquistas e infidelidades. Gideon es un hombre dominado por sus excesos y su trabajo, y vive al borde del límite, desatendiendo las necesidades de su ex-mujer Audrey, de su hija Michelle y de su novia Katie, y desoyendo sus consejos para que pise el freno y cuide su cuerpo y su mente antes que sus coreografías. Pocos actores habrían brillado tanto en un papel tan complejo como Scheider, la nominación para el Oscar no fue bastante recompensa para un trabajo tan memorable. Pero ese año Kramer contra Kramer se llevó mucho más de lo que seguramente habría merecido, y Roy tuvo que ver como Dustin Hoffman recogía la dorada estatuilla, que indudablemente habría merecido cinco años antes por su trabajo en Lenny. De todas formas ningún Oscar se puede equiparar a la recompensa del recuerdo, y el papel de Scheider en Empieza el espectáculo ya ha pasado a los anales del cine.
Junto a Scheider la película contaba con muchos actores y actrices que procedían de Broadway, y que habían trabajado en obras de Fosse u otros musicales. Ann Reinking, la Katie de la película, se interpretaba en gran parte a sí misma, lo que no le evitó tener que pasar por varios castings para hacerse con el papel. Aparece también brevemente John Lithgow como un coreógrafo rival de Gideon. La bella Jessica Lange aparece en las oníricas confesiones de Gideon como una angelical figura que recibe la confesión del coreógrafo en sus momentos más críticos.

Visualmente Empieza el espectáculo es impecable, y apoyándose en el ya comentado montaje Fosse juega con la linealidad de la historia, alternando múltiples planos y flashbacks de uno o dos segundos de duración, llevándonos de un lado a otro en rápidas sucesiones de imágenes que acompañan el espídico estilo de vida de Gideon. Conjuntamente con la narración de la historia propiamente dicha y las espectaculares coreografías de Fosse, los abarrotados planos de Gideon en la ducha, de pastillas, colirio y la música de Vivaldi constituyen algunos de los mejores momentos de la película. Empieza el espectáculo cuenta además con uno de los más brillantes inicios de la historia del cine, acompañado de la clásica canción de George Benson "On Broadway". Sólo por esos créditos iniciales la película ya se merece un visionado.
Señoras y señores, pasen y vean. No se arrepentirán.

Leer critica Empieza el espectáculo en Muchocine.net

4 comentarios:

alicia dijo...

Si señor, Fosse era un coreógrafo genial, que con Cabaret y All that jazz cambió por completo el musical, haciendo que se volviera adulto. Espléndido Roy Scheider, convertido en un calco de Fosse, magnífico homenaje a Fellini, soberbios números musicales y un absolutamente fascinante número final, todo un tour de force, el Bye bye life, deslumbrante

M.I. dijo...

Ayyyyyyyyyyy, qué envidia que me da este blog... con tantos y tan buenos artículos de cine clásico!!!. Me acabo de leer los últimos y.... madre mía, se van directos a mi colección de "artículos de cine clásico que yo nunca sabré escribir", jajajajaa.
¡¡¡Me encanta aterrizar por aquí!!!

Noemí Pastor dijo...

Algún día contaré la historia de cuando era niña y decidía qué peli ver en el cine con todas mis amigas. Cuando no les gustaba, se enfadaban conmigo. Ésta no les gustó. Peor para ellas.

Möbius el Crononauta dijo...

Alicia: Desde luego ese final debe ser lo más parecido al número de Moises y el Mar Rojo que se haya hecho jamás.

MI: ¡El cine clásico está ahi, esperando! ¡No me dirás que no encaja en tu blog!

Noemí: Cine y amigos, algo difícil de compatibilizar, sobretodo a ciertas edades. Cuente, cuente, que yo la escucho.