domingo, 22 de junio de 2008

El golpe (1973)

Si ayer hablábamos de química en la gran pantalla, una de las parejas cinematográficas por excelencia es la formada por Robert Redford y Paul Newman, quienes nos maravillaron tan sólo en un par de películas: Dos hombres y un destino y El golpe. Es una lástima que no nos regalaran más proyectos juntos, pero esas dos películas bastaron para grabar su imagen juntos en el Olimpo icónico de Hollywood.

Si un compañero, un amigo, alguien que fue como un padre para nosotros, fuera asesinado, ¿qué venganza llevaríamos a cabo? Probablemente el asesino mataría a quien lo hizo, y el hombre honraro lo dejaría en manos de la policía. Alguien que se gana la vida como timador recurriría a un gran golpe para darle al culpable donde más duele, sobretodo si ese culpable es un egomaníaco y todopoderoso gángster con negocios repartidos en varias áreas. Ése es el caso de Johnny Hooker, un joven que ha aprendido su oficio del veterano timador Luther Coleman, quienes tran engañar sin saberlo a un correo de la mafia atraerán sobre ellos la ira del gángster Doyle Lonnegan. Cuando unos matones de Lonnegan acaben con Luther, Hooker jurará venganza, y para ello pedirá ayuda a un viejo amigo de Luther, el timador de lujo Henry Gondorff.

La gestación de El golpe se encuentra en la investigación para una escena con un carterista de cierta película en la que el guionista David S. Ward estaba trabajando. Fascinado por lo que descubrió, siguió investigando sobre la historia, métodos y personajes de los timadores del pasado, descubriendo así el libro de David W. Maurer The Big Con: The Story of the Confidence Man. Fue así como Ward conoció la historia de los hermanos Gondorf, en cuyas peripecias basó parcialmente el film. Con el guión bajo el brazo se presentó a Tony Bill, productor de la película para la cual Ward había comenzado su investigación, y le dio a leer un resumen. A Tony le gustó la historia y junto a otros dos productores le dieron luz verde a la historia de timadores de Ward.
Para dirigir la cinta se presentó voluntario George Roy Hill, a cuyas manos llegó el guión de casualidad, y atraido por la historia ofreció sus servicios a los productores, quienes no dudaron en entregarle el proyecto. Puesto que Ward había escrito el papel de Hooker para Robert Redford, los productores le ofrecieron la posibilidad de interpretar al joven estafador, pero el actor declinó la oferta. Se pensó entonces en Jack Nicholson, pero tampoco fructificó la oferta. Mientras, Hill había conseguido de Paul Newman una respuesta afirmativa para interpretar al veterano Henry Gondorff. Contactado de nuevo Redford para que reconsiderara su postura, y teniendo a Newman y Hill a bordo, el rubio actor decidió aceptar el papel, aunque sin demasiadas expectativas. Redford fue uno de los mayores sorprendidos tras el enorme éxito del film.

Si consideramos que el Oscar a la mejor película que se llevó El golpe en 1973 separó las estatuillas de la misma categoría que se llevaron El padrino y El padrino II, es evidente de que estamos hablando de una gran época en lo que a las producciones de Hollywood se refiere. Y es que la película de George Roy Hill es una maravilla absoluta de principio a fin, una pieza de relojería en la que nada falla, al igual que en las estafas de más éxito.
No sólo es un film con una calidad indudable, sino que tiene además un encanto especial, una atmósfera de una época perdida que nos llega en forma de imágenes, sonido y música, todos cuidados al detalle. Principalmente fue todo un acierto el que para la banda sonora, aparte de las creaciones de Marvin Hamlisch se adaptaran distintas piezas de ragtime en piano del compositor de comienzos de siglo Scott Joplin, entre la que destaca la archifamosa "The Entertainer", que sirvió como tema principal para El golpe. Tenemos también una cuidada ambientación y profusos decorados, y unos excelentes trajes de la época confeccionados por la mítica diseñadora de vestuario Edith Head. Magníficos son también los carteles y dibujos imitando a los de los años 30 que figuran en los créditos y que dividen las cuatro partes de las que consta el film. Como prueba de la atención que se prestó a la ambientación del film se recuperó el logo de la Universal de la época para el inicio de la película.

George Roy Hill ofreció en El golpe lo mejor de su arte, creando maravillas escenas y planos. La mirada de Redford por encima del hombro del gigantesco guardaespaldas de Lonegan, la inolvidable partida de póker en el tren, las vibrantes persecuciones, las diversas secuencias de timos y engaños, culminando en esa fabulosa escena final... aunque sólo hubiera dirigido esta película Hill ya habría merecido la inmortalidad.
Y desde luego la labor del director no quedó en modo alguno empañada por los actores. El plantel de intérpretes era de lujo, encabezado por el siempre excelente Newman y un Redford en plena forma, que llevaron la eléctrica magia que surgía entre ambos algo más lejos de como la dejaran cuatro años atrás. Gran aplauso también para Robert Shaw, inolvidable como el orgulloso y temperamental Lonegan, siendo uno de sus papeles definitivos junto al de Tiburón.
A los personajes principales les apoyaron grandes veteranos como Ray Walston o Robert Earl Jones (padre de la voz del Darth Vader anglosajón, James), y sólidos secundarios como el eterno capitoste Charles Durning interpretando al brutal y algo corto Snyder, o Harold Gould, que interpreta al aristocrático pillo Kid Twist. Y sólo para que conste, un nombre que muchos desconocemos, pero que visualmente es sin duda uno de los mejores esbirros que se hayan visto en pantalla: Charles Dierkop, el hombre con nariz de boxeador surgido del Actor's Studio.

El golpe es una película tan redonda que siempre es difícil destacar un momento sobre otro. Simplemente es una de esas producciones que uno nunca se cansa de ver, y que le transportan a uno durante un par de horas a una era perdida repleta de pillos, políticos y policías corruptos y grandes y elegantes mafiosos. Indudablemente, una película imprescindible.

10 comentarios:

RAÚL dijo...

la tensión que se sufre viendo la peli, deseando que todo el tinglado del timo salga bien, es insuperable. una peli que te mantiene tanto tiempo sin pestañear tiene que ser necesariamente buena, y esta es buena de cojones, ya lo creo.

Fraentic dijo...

tremendisima pelicula.

Aunque la opinión de un FANÁTICO de las pelis de robos no puede ser muy objetiva =P

Aitor Diaz Paredes dijo...

oh sí! estoy de vacaciones! mi Emule va a echar fuego! gracias! viva Jane Russell y sus Russells!

(por cierto, me alegra que Nicholson no participase en la película, por alguna razón no le trago)

Ixowa dijo...

Me encanta esta peli, la vi por primera vez siendo pequeña y ya me gustó pero cuando la volví a ver con un poquito más de edad la entendí mejor :)
No se cuantas veces la habré visto pero no me canso de hacerlo.
Un saludo!

Castigadora dijo...

Solo con la banda sonora se me ponen los pelos de punta. Creo que he visto la película muchas veces, incluso la compré, mi hermano mayor y yo pasamos una noche en vela antes de ir a trabajar solo porque encontramos que la ponían en una cadena a altas horas de la noche!

Un saludo

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Redonda no, redondísima. Gran guión y geniales interpretaciones que logran un altísimo nivel en todo momento. El final del filme es glorioso.

Un abrazo!!

Jim Garry dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que escribes. Es una delicia visionar El golpe y durante dos horas dejarte atrapar por una época recreada de forma espléndida. Qué decir de la trama, entretenidisima y de las interpretaciones de todos. Esa mirada de pillo de Reford, Durning bordando su papel de inepto tocapelotas policia y en mi opinión un Newman insuperable. Si alguien quiere ser actor que se fije en como lo hace aqui el señor Newman. Para quitarse el sombrero.

Saludos.

Jim Garry dijo...

Y se me olvidaba. La escena de la partida de cartas en el tren!!!!! Con Newman equivocandose a proposito una y otra vez en el apellido de Lonnegan...QUE GRANDE!!!!!

Angus dijo...

Perfecta. No puedo decir más. Todo funciona a la perfección, y aunque se haya visto mil veces se disfruta igual (o más) que la primera.

Angus dijo...

Ese Paul Newman (aderezado en ginebra) exasperando a Robert Shaw (previamente desplumado) llamándole Lineman ...cada vez que lo veo me parto.