jueves, 5 de junio de 2008

Doctor X (1932)

Entre los "uh uh" del estribillo de "Science Fiction/Double Feature" encontramos la siguiente estrofa: Science Fiction - Double Feature, Dr. X will build a creature. Y es que entre las constantes referencias a clásicos de la Universal como Drácula o El monstruo de Frankenstein se suelen obviar los buenos intentos de otros estudios como la Warner Bros. que lanzaba en 1932 una producción de la First National Pictures, Doctor X. Muchos de los millones de fans que tiene Casablanca segurametne se sorprenderían al saber que en la más que prolífica carrera del director Michael Curtiz se encuentran títulos como esta Doctor X. Y no ése el único nexo de unión con la mítica cinta de 1942, puesto que una secuela (al menos de nombre) de Doctor X se estrenaba en 1939 protagonizada por todo un Humphrey Bogart. Como véis la película se merecía su mención en la mítica intro de The Rocky Horror Picture Show.

Doctor X es una de esas producciones cuasi-experimentales en las que se trabajó con la técnica del Technicolor. Se venía trabajando con dicha técnica desde los años 20, pero no parecía que la idea acabara de cuajar. A principios de los 30 la Technicolor Inc. introduce nuevas mejoras a su producto, lo que lleva a los hermanos Warner a firmar un contrato con la empresa de seis películas que serán rodadas en Technicolor. Tras The Runaround y Manhattan Parade, películas que más bien provocan poco entusiasmo entre la audiencia, los capos deciden intentar un nuevo proyecto en Technicolor, Doctor X, cuyos efectos especiales y maquillaje especial (creado por el mítico Max Factor, por cierto. ¡Hasta los cosméticos tienen una lejana relación con la película!) quedaban favorecidos en el formato de colores. Aun así, para curarse en salud, los mandamases de la Warner Brothers exigieron que se rodara una versión simultánea en blanco y negro, cuyos planso serían prácticamente los mismos que la versión en Technicolor.

La trama se inicia con un dicharachero periodista, Lee Taylor, que vigila con celo una morgue donde entra una extraña figura acompañada por la policía. Se trata del prestigioso doctor Xavier, encargado de realizar la autopsia de la enésima víctima del "Asesino de la Luna", un psicópata que parece actuar bajo los influjos del satélite terráqueo. Dado el probado uso de un escalpelo en las víctimas, instrumento fabricado especialmente para la clínica del citado doctor, la policía hace partícipe al médico de que se sospecha de un miembro de su equipo médico. Para evitar el escándalo, el doctor Xavier pide 48 horas para poder conducir una investigación propia para delucidar si el asesino se encuentra entre sus variopintos ayudantes. Así, mediante distintas pruebas y tests psicológicos el jefe médico tratará de dar con el culpable. Entre los sospechosos se encuentra el doctor Haines, con un turbio pasado como superviviente de un naufragio y cierta predilección por las revistas eróticas; el doctor Wells, un manco al que se cree inocente, aunque condujera investigaciones en África con caníbales; tenemos también al doctor Rowitz, investigador de la Luna y poeta en sus ratos libres. ¿Pudiera ser culpable el inválido doctor Duke, o el mismo doctor Xavier? Por consiguiente en Doctor X tenemos un film que mezcla terror y una primitiva ciencia ficción con una clásica trama del whodunnit de la novela policíaca.

Uno de los aspectos más interesantes de Doctor X es que se trata de una película anterior al Código Hays, con referencias bastante atrevidas en su tiempo, como por ejemplo las gráficas descripciones que se hacen de los asesinatos, aludiendo también a la violación y a una víctima que era prostituta. También resulta curiosa la relación entre la joven pareja protagonista, bastante libre de cortapisas (¿una chica yendo a la playa con un periodista sin permiso paterno? ¿y luciendo piernas? ¡Will Hays se habría revuelto en su tumba si no fuera porque entonces todavía estaba vivo!) y mucho más natural al ojo moderno que algunas historias de "chico conoce chica" posteriores al Production Code.

El hecho de que Michael Curtiz se encuentre tras las cámaras obviamente no equipara a Doctor X con una maravilla como Casablanca, pero se nota el pulso firme del cineasta en unas escenas que van al grano y que nos muestran algunos de los artesanales efectos de la época, tan anticuados y a la vez tan entrañables y en ocasiones aún impactantes. Porque esa transformación que se produce como a través de una pantalla líquida con conmutadores y electricidad por todas partes me habría puesto "la sangre de punta" (que habría dicho Curtiz) allá por el treintaypico. En definitiva Doctor X gustará a cualquier fan del género fantástico clásico de aquella época.

En el reparto destacan el actor de aura turbia Lionel Atwill y la scream queen por excelencia del Hollywood clásico, Fay Wray, como la hija del doctor Xavier. El galán y periodista de turno es Lee Tracy, un buen ejemplo de party man de los años 20 y 30 y prueba de que se puede interpretar con cierto amaneramiento al chico guapo de una película. El buen rollito entre Atwill y Wray les llevó a protagonizar dos películas más juntos: Los crímenes del museo de cera y The Vampire Bat.

1 comentario:

M.I. dijo...

Madre mía, habría dado cualquier cosa por ver enfadado a Curtiz en un rodaje. Dicen que maldecía en cien idiomas y en ninguno, jajajaja. De él nunca olvidaré aquella célebre frase de: "Aún no lo sé, pero usted actúe", que le decía a Ingrid Bergman cuando ésta preguntaba que de quién se tenía que enamorar en Casablanca. Su consejo dio resultado, porque, cada vez que veo la película, pienso que me podría haber enamorado de ambos.

Curtiz, claro ejemplo de que lo importante del Hollywood clásico no era ser artesano o ser autor, era ser profesional, y el húngaro lo era.

Muy bien analizada la peli, Moe.