jueves, 15 de mayo de 2008

El puente (1959)

La vida sigue transcurriendo en un pequeño pueblo alemán durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, con la Alemania nazi retrocediendo cada día y luchando por salvaguardar su propio territorio. En dicho pueblo hay una escuela con clases medio vacías (presumiblemente la mayor parte de jóvenes y hombres hábiles marcharon al frente) donde los adolescentes aprenden matemáticas, inglés, juegan a fútbol en el patio, y, en definitiva, hacen todo lo que les gusta hacer a los adolescentes, siempre que el estado de guerra lo permita.
Es la edad de los primeros amores, las primeras decepciones, las peleas, los juegos... cada día los alumnos juegan a ser generales sobre un gran mapa que informa de los últimos movimientos de tropas, mientra su profesor trata de enseñarles inglés, preguntándose si también esos últimos chicos serán llamados al frente. ellos, en su inconsciencia, están deseando marchar al frente. Poco saben de los horrores de una guerra.

El puente es una película germana de 1959, basada en una novela antibelicista que toma como punto de partida unos hechos reales acaecidos en 1945. Dirigida por Bernhard Wicki, fue aclamada en el año de su estreno como uno de los mejores films de la temporada y consiguió candidaturas para diversos premios, entre ellos el Oscar a la mejor película foránea. El éxito cosechado con El puente le valió a Wicki la posibilidad de participar como director en El día más largo.

Filmada en blanco y negro y de forma algo precaria, El puente se constituye como una piedra angular del cine europeo de la época y como un gran trabajo dentro del género antibélico. En una Alemania que todavía tenía frescos los recuerdos de la guerra y dividida por los Aliados se comenzaba a mirar la vista atrás y analizar las causas que habían llevado al horror de la Segunda Guerra Mundial. Pero la película de Wicki apela más a los sentimientos, atacando el sinsentido de de la guerra y el sacrificio de jóvenes que tienen toda una vida por delante. Así pues la historia de El puente es intemporal, como lo es la de otras novelas y películas como la también germana Sin novedad en el frente. Aunque la trama tenga lugar en 1945 los hechos que relata podrían pertenecer a cualquier período bélico de la historia.

Cada joven en la película podría ser un arquetipo de una situación más o menos común en la época. Tenemos por ejemplo al orgulloso hijo del líder nazi local que envía a su mujer fuera de la ciudad con el pretexto de alejarla del inminente peligro, aunque su vástago sabe que así lo ha hecho para poder estar con su amante. Nos hallamos ante el hijo de un político corrupto que trata de alejarse de la ignominia de su padre luchando por su patria.
Está también el caso del hijo de un oficial caído en combate, que ayuda a su madre a llevar la hacienda y que sueña con emular las hazañas de su idolatrado padre.
En otro caso uno de los jóvenes ha perdido a su madre, y vive con su padre y una especie de criada, de la que está secretamente enamorado. La llegada del reclutamiento coincidirá con el descubrimiento de la relación que mantiene su padre con la joven, lo que le llevará a canalizar su frustración a través de un fervor patriótico.
O el hijo de una pobre lavandera a quien su madre intenta convencer para que abandona el pueblo y se vaya con un familiar, sin éxito. También está el caso contrario: un chaval de la ciudad que está alojado con un primo o pariente, y que tratará de cuidar de su inexperto consanguíneo, al tiempo que no considera de forma tan positiva como sus compañeros la llamada a filas.

Tras apenas una mañana de instrucción se da la alarma: se acercan tropas norteamericanas. El oficial al mando, sabedor de que ya cualquier sacrificio es inútil, pone a los reclutas al mando de un experimentado sargento para que interpreten una especie de pantomima, sin que los chavales lo sepan: vigilaran un puente sin importancia estratégica alguna que tiene que ser volado en pocas horas. El sargento les ordena que preparen la defensa y les deja unos momentos para ir a por café. Sin embargo una confusión estúpida hará que el sargento nunca vuelva. Los jóvenes reclutas quedarán allí para defender un puente inútil.

El puente es una película cruda, sin efectismo alguno. Se muestran tanques de madera que apenas pueden moverse y no hay grandes medios en general, pero poco importa, pues de lo que aquí se trata es de narrar una historia de la sinrazón, del sacrificio injusto de vidas humanas, del sacrificio de ideales y planes de futuro, del efecto del patriotismo exacerbado en las débiles mentes adolescentes. El drama personal se muestra en primer plano, en una sucesión de planos cortos que otorgan a las escenas de un estilo cuasi-documental, mientras en planos más largos el espectador puede recrearse en las consecuencias de la batalla. La película es en definitiva un ejemplo de cine europeo (o casi debiera decir centroeuropeo) clásico, alejado de la tendencia al espectáculo y las grandes historias de Hollywood, más intimista, y, por momentos, más realista, o, al menos, más sobrio. Y cabe recordar que en la guerra la muerte no suele ser lenta y gloriosa, sino rápida y llena de crudeza.
Un canto a la alegría de la juventud, un retrato del paso brusco de la inocencia al mundo adulto, una proclama contra las guerras, un esbozo del patriotismo fanático... todo eso y más podrán encontrar en El puente.

3 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Me gusta la frase que usas para definir un poco el espíritu del film hacia el final del post. Un canto a la juventud! Saludos!

M.I. dijo...

"El Puente", la primera película en la que Alemania empieza a entonar el "mea culpa". Imprescindible, piedra angular como tú la llamas. Grandísima película y grandísima reseña cinematográfica. Muchas gracias por ella ;)

Psicodeliazombie dijo...

Hayyyyyyyyy.... Tanto cine que desconosco a veces me desespera, en otras ocaciones me llena de alegria ya que nunca terminare de descubrir cintas interesantes... gracias por esta recomendacion, se ve de lujo...!!!