sábado, 17 de mayo de 2008

El enigma se llama Juggernaut (1974)

Una llamada anónima asegura que en un transatlántico británico llamado "Britannic" hay varios explosivos preparados para detonar en un plazo de dieciséis horas. Cualquier intento por desactivarlas puede hacer volar todo el barco. La voz anónima, que se hace llamar Juggernaut, pide un cuantioso rescate a cambio de las instrucciones para desactivar los ingeniosos aparatos diabólicos. Aunque en un principio el dueño de la compañía está dispuesto a pagar, la policía le persuade para que deje actuar a sus artificieros, mientras se realizan las oportunas pesquisas para dar con la identidad de ese tal Juggernaut. Comienza así una carrera contrarreloj para intentar salvar a los mil doscientos pasajeros del barco.

¿Donde está Richard Lester? ¿Ya no hace más películas? ¿Está enfermo? No sé que habrá sido de él, pero el mundo necesita a más directores de su talla. Maldición, un tipo que rodó las mejores películas de los Beatles, una maravillosa saga de mosqueteros y títulos como Superman o Robin y Marian debería estar rodando películas y no mano sobre mano mientras la mediocridad domina la pantalla. En fin, al menos nos dejó una filmografía bastante interesante y además muy entretenida. De su generación por encima sólo tiene a colosos como Kubrick y poco más; realmente Lester era todo un artesano del cine. ¿Nadie más le echa de menos?

El enigma se llama Juggernaut (eran tiempos aquellos en que un título nunca podría dejarse en un simple Juggernaut) es una soberbia pieza de relojería (nunca mejor dicho) británica dirigida por un norteamericano. Combinaba elementos del cine catastrofista tan de moda en la época y de thrillers como Pelham 1,2,3 (¡estupenda película, pardiez!), y no olvidemos que los 70 fue seguramente la época dorada de dicho género.
Tenemos por ejemplo los arquetípicos personajes del cine de terremotos y accidentes (la pareja en crisis, niños, el político importante) envueltos en una trama de misterio e investigación policíaca, amén de la tensión creciente que domina todo lo relacionado con el destino de barco y las bombas. La historia se centra menos en las relaciones de los personajes que en cintas como El coloso en llamas (lo que en este caso es un acierto), dirigiendo su objetivo a lo que importa, la trama entorno a las bombas y Juggernaut.

Lester, con su saber hacer habitual, logra mantener en los primeros compases del film una distribución consistente entorno a la trama policial y la presentación de los personajes, mientras poco a poco va dando importancia a los artificieros y sus más y sus menos con las bombas. Durante la parte central del film los personajes de corte catastrófico del barco sirven como cebo para el tenso espectador mientras Juggernaut logra engañar a Scotland Yard y a los expertos desactivadores de bombas. Sin apenas ver o saber nada del villano es a través de sus acciones y los comentarios de sus rivales como el espectador logra construirse la imagen de un inteligente terrorista que no le pondrá las cosas fáciles a las autoridades. Conforme se acerca la parte final de la película la trama policíaca retoma su fuerza mientras las bombas van desvelando sus terroríficos secretos.

El enigma se llama Juggernaut cuenta con un reparto de lujo, logrando una gran combinación de primeras figuras británicas con estupendos y familiares secundarios. Entre las estrellas la película cuenta con el portentoso Richard Harris interpretando al jefe de artificieros Anthony Fallon. Su ayudante es el aristocrático actor David Hemmings, mientras que el frío capitán del barco es todo un Omar Sharif. Añadan al cóctel al bolsoniano Ian Holm como el dueño de la naviera y al caballero Anthony Hopkins desesperándose porque no logra hallar al maluto. El sin par Freddie Jones tiene en la película un papel corto pero intenso. Hay otros rostros familiares en el film, así que como ven ya sólo faltaba Sir Laurence Oliver paseando por el barco y Michael Caine cortando cables para tener a lo más granado de la interpretación británica en una sola película, aunque esto último obviamente no ocurrió, ¡pero sólo imaginarlo ya es la bomba! Perdonen el chiste, no lo pude evitar.
Lo mejor de El enigma se llama Juggernaut es la dirección de Lester, el personaje de Harris y la interesante trama de final infartante. Otro ejemplo más de que la acción y el entretenimiento no están reñidas con un buen guión y buenos actores. El día que enseñen este simple principio en las escuelas de marketing Hollywood volverá a brillar.

2 comentarios:

Psicodeliazombie dijo...

Interesante pelicula... tratare de buscarla por ahi...!!!

Fantomas dijo...

Se ve realmente interesante esta película....ahora mismo trato de conseguirla.

Buena reseña
Saludos.