sábado, 17 de mayo de 2008

Dennis Hopper, el forajido pintor

72 años contemplan a Dennis Hopper, el carismático actor y director cuyo salvaje estilo de vida estuvo a punto en más de una ocasión de llevarle a la tumba. Tiene tras de sí una larga e interesante carrera cinematográfica, repleta de altibajos, pero bañada de cierto número de papeles que le han convertido en un icono del cine de estos últimos 50 años. Es además un reconocido pintor y fotográfo, y tras haber dejado atrás sus demonios, es además, como su gran amigo Jack Nicholson, un gran coleccionista de arte.

Ya desde pequeño Dennis mostró un gran interés por el arte en todas sus facetas. Si iba al cine quería ser actor, si veía un cuadro quería ser pintor, si iba al circo quería ser un trapecista sobre los caballos. Años después sería todo eso y más, y daría mucho que hablar tanto dentro como fuera de las pantallas. Y es que quizás no sea casualidad que Dennis Hopper viniera a este mundo en esa ciudad de Kansas llamada Dodge City.
Hopper comenzó a estudiar interpretación en San Diego, y como cualquier actor de su generación acudió luego al Actor's Studio de Lee Strasberg donde entabló una gran amistad con Vincent Price, de quien aprendió mucho sobre los óleos y el arte en general.

En 1954 el actor debutaba brevemente en el clásico Johnny Guitar, y tras realizar varios trabajos en la televisión le llegó una gran oportunidad al aparecer junto a James Dean en la icónica Rebelde sin causa. Hopper admiraba profundamente a Dean, y ambos se hicieron grandes amigos, participando juntos en mil y una correrías. Por ejemplo decidieron montar una orgía a la vieja manera de Hollywood y Natalie Wood propuso que la sumergieran desnuda en un baño de champán. Pero cuando la bella actriz se sumergió algo fue mal (alergia, o algún extraño accidente con el burbujeante líquido) y tuvieron que llevar a la actriz a un hospital. Hopper y Dean coincidirían de nuevo en el film Gigante. La muerte de Dean en 1955 conmocionó al pobre Dennis, quien ahogó sus penas en alcohol y comenzó a mostrar por entonces su carácter diabólico. Pero ello no le impidió, según dicen las habladurías, irse de juerga con Elvis Presley cuando el cantante se preparaba para debutar en el cine.
La incorregible actitud del actor hizo estallar al director Henry Hathaway en el rodaje de Del infierno a Texas tras tener que rodar 80 tomas de una misma toma porque Hopper no quería seguir las directrices del director, hasta que el actor bañado en lágrimas cedió a las iras de Hathaway. Loco de ira Hathaway le espetó, a la manera de las películas, que nunca más volvería a trabajar en la ciudad, y vaya si lo cumplió. En los años siguientes Dennis Hopper apenas sí pudo trabajar en Hollywood teniendo que reciclarse como actor de televisión. Ese período de baja actividad lo aprovechó para trasladarse a Nueva York y unirse a la extraña troupe del rey del pop art Andy Warhol, a la par que comenzaba su carrera como pintor y fotógrafo.

A mediados de los 60 poco a poco el veto hacia Dennis Hopper comienza a levantarse. Participa en algún extraño film de serie B junto a John Saxon, y a las órdenes de Roger Corman rueda junto a Peter Fonda un delirio psicodélico escrito por Jack Nicholson. Ese mismo año obtiene un pequeño papel en La leyenda del indomable. También hará otra breve aparición en el western Cometieron dos errores. En 1969 Hopper obtenía el perdón de Hathaway y se ponía a las órdenes del director en el film Valor de ley. Esta vez a quién parece que volvió loco es a John Wayne, quién le persiguió por los estudios de la Paramount con una pistola cargada. Es lo que tiene discutir de política con alguien como Wayne, supongo, aunque en el fondo ambos actores se respetaban, a pesar de que Hopper fuera un hippie pasado de vueltas.

Llegó entonces el rodaje de Easy Rider, con un Dennis Hopper drogado todo el tiempo erigiéndose en cineasta dictador, dirigiéndose al equipo como "esclavos", jugueteando con pistolas y cuchillos y desafiando a la muerte sobre un coche junto a Nicholson. Hopper quería comenzar la película con una imagen de Peter Fonda (legendaria es la confrontación entre Hopper y Fonda) sentado rodeado de 20 cartuchos de dinamita encedidos a la vez que convertirían a Fonda en el "hombre dinamita", una salvaje performance que Hopper había visto de pequeño en un circo. Al final no llegó el presupuesto (¿se habría puesto Fonda en las manos del loco Hopper?) y no se hizó la extraña performance, pero a principios de los 80 un desquiciado Dennis lo pondría en práctica como una forma más de su "arte". No se cómo diablos sobrevivió, pero lo hizo.
Con cocaína, porros y ácidos por todas partes, no era extraño que Dennis y Nicholson amanecieran una mañana sobre un árbol sin saber cómo habían llegado hasta allí, o que el director y actor llevara la misma ropa durante todo el rodaje, o que hubiera un desafío de una pelea a cuchillos con el actor Rip Torn (en los 90 Hopper perdió un caso de difamación en los tribunales contra Torn, tras haber afirmado que fue Rip quien le puso un cuchillo en el cuello). En definitiva, Easy Rider fue un rodaje definitivamente poco convencional, pero cosechó un enorme éxito en taquilla, convirtiéndose en símbolo de toda una generación. Los 70 estaban a la vuelta de la esquina, y con un Dennis Hopper metido en su particular rock and roll lifestyle, las cosas iban a ir aún más allá.

El rodaje de Easy Rider acabó con el primer matrimonio de Dennis Hopper, al que siguió un fugaz enlace con Michelle Phillips, la bella cantante de los Mamas & The Papas. Aguantó a Hopper 8 días. ¡Todo un récord!
Junto a Phillips y Peter Fonda el loco actor se marchó a Perú a rodar The Last Movie, un nuevo proyecto personal que contó con total apoyo de los estudios tras el éxito de Easy Rider. El rodaje se convirtió en una contínua orgía romana con salvajes fiestas en las habitaciones del hotel, ácidos, mujeres desnudas por los pasillos y demás. El soliviantado gobierno peruano tuvo que tomar medidas y cortar de raíz todo aquello. ¡Dennis Hopper había ofendido a toda una nación! El actor calificó al gobierno peruano de "mojigato". The Last Movie obtuvo importantes premios pero fue un desastre monumental en taquilla. La película era demasiado experimental para el gran público, y nadie entendió nada de lo que pasaba en la pantalla. La mayoría de la crítica tampoco la aceptó.


Dennis tras una de sus travesuras

Tras el fracaso de The Last Movie, su brevísimo divorcio, la mala publicidad y su salvaje estilo de vida, Dennis Hopper se encontró con que nadie le ofrecía trabajo en Hollywood. Tras pasar una temporada de juergas en Méjico el actor se trasladó a Europa donde participó en diversas películas de bajo coste, interpretando en varias ocasiones al arquetípico psicótico. En ese período contrajo de nuevo matrimonio, teniendo su segundo hijo. Tras cuatro años el matrimonio se vino abajo.

Fue Francis Ford Coppola quien le rescató del exilio europeo para llevárselo a las Filipinas, al rodaje de la enorme Apocalypse Now. Aunque pasó la mayor parte del tiempo colocado Hopper demostró al mundo que seguía siendo un gran actor y que poseía un aura único que llenaba toda la pantalla. Su papel del loco fotógrafo seguidor del coronel Kurtz le devolvió de nuevo a Hollywood. Siguió participando en trabajos europeos (incluso a las órdenes de Bigas Luna), retomó su faceta de director, mientras participaba en películas norteamericanas como King Of The Mountain o repetía junto a Coppola en uno de los mejores films de la década, Rumble Fish.
Fuera de las pantallas el viejo Hopper seguía como siempre. Aparecía en una fiesta en Hollywood y anunciaba que iban a morir todos, o se iba a rodar a Méjico y se perdía en la jungla, afirmando que en su hotel se mataba a la gente. Después ser detenido por la policía tras andar vagando desnudo y totalmente ido por un pueblo de la zona, afirmando que sentía gusanos bajo su piel, que había visto una nave espacial y que se había convertido en un sistema solar, fue obviamente despedido del rodaje. Dennis Hopper había tocado fondo. Tras regresar a Los Ángeles fue hospitalizado tras herirse intentando acallar voces en su cabeza. Llegaron los primeros intentos de rehabilitación. Primero se apuntó a Alcohólicos Anónimos, donde dicen que acudía a las sesiones con cocaína en los bolsillos. ¡Imagino que con dejarse una adicción cada vez ya era bastante!

Tener pequeños papeles en cintas de grandes directores y participar en bodrios como Mi proyecto científico o en terror para adolescentes como secuela de La matanza de Texas desde luego no le iba a devolver al puesto que merecía ocupar en la jungla de Hollywood. Rehabilitarse no bastaba, tenía que llegar un gran director que le diera un gran papel. Y fue entonces cuando en 1986 llegó David Lynch y un papel para la historia: Frank Booth.
Al parecer varios actores habían rechazado asqueados la oferta de interpretar al enfermizo Booth. Tras leer el guión Hopper llamó a Lynch y le dijo que él era su hombre. "¡Yo soy Frank Booth!", le espetó el actor. Por supuesto, consiguió el papel, y estuvo más que magnífico. Esta vez había llegado el momento de la gloria. Dennis Hopper había vuelto definitivamente del infierno.
A su gran Frank Booth de Terciopelo Azul le siguió otro papel en la película mainstream Hoosiers: más que ídolos, donde interpretaba una vez más al alcohólico, esta vez redimido, que ayudaba a Gene Hackman a llevar a un equipo de baloncesto a la gloria. El papel le valió la candidatura al Oscar que no había obtenido con su temible Frank Booth. Como director, Hopper recuperó el respeto de la crítica con su visión de las pandillas callejeras en Colors: colores de guerra.
Desde entonces ha participado en todo tipo de películas, sean comerciales o pequeños proyectos artísticos. Le vimos como un temible villano en Speed, recibiendo una inolvidable paliza en Amor a quemarropa, dando la réplica a Kevin Costner en la extraña Waterworld, o dirigiendo sus propios proyectos. Hace ya más de veinte años que Dennis Hopper decidió colgar las pistolas y apartarse de los demonios del alcohol y las drogas, y desde entonces ha demostrado ser un actor todoterreno, cuya sola presencia hace subir varios enteros a cualquier película de tres al cuarto. Hoy cumple 72 años. Dediquemos pues un brindis (sin alcohol, eso sí) al hombre que definió a Don Johnson como "un grano en el culo de la humanidad".

8 comentarios:

Belén dijo...

Ha participado en la última peli de la coixet, y colegas mios lo confundían con el de mash... jajajajjajajajaj

Besicos

Nina la ratona dijo...

Brindemos, brindemos... pero como no nos ve que sea con alcohol.
Qué gran escena la de Amor a Quemarropa...

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Felicidades por la entrada, me ha gustado mucho y, sobre todo, he aprendido bastante sobre este curioso personaje.
Me encantó ver a Dennis Hopper en Apocalypsis Now, hace un papel sin mucha importancia pero con su presencia llena la pantalla.

Un saludo

RAÚL dijo...

72 tacos... pues hoy lo he visto jugando al póker, con otras estrellas de hollywood, y está hecho un toro el tío, a pesar de sus correrías históricas. ha sido woody harrelson quien se ha llevao el millón (benéfico) de dólares, de todas formas. los ha desplumao a todos!! a tim robins, edward norton, al propio hopper, en fin... un crack!

raskolnikoff dijo...

El Keith Richards del cine ... que tio

Moncho Veloso dijo...

Muy auténtico en un anuncio del Ford Cougar allá por los 90.

http://www.youtube.com/watch?v=Sd5DmKNxICQ

Jau!

Kpax dijo...

Tranquilo no viajas solo, yo tambien me he comido uno....

saludos

Jefe Dreyfus dijo...

a las claras: lo realmente sorprendente es que con todo lo que se ha metido el hombre todavía siga con vida! a la altura de muy pocos (¿alguién más está pensando en iggy pop?)..