sábado, 17 de mayo de 2008

2010: Odisea dos (1984)

Decía Arthur C. Clarke en un prólogo a su novela 2010: Odyssey Two (una reedición obviamente) que aunque en 1968 ya contaba con que muchas de sus predicciones para el futuro serían incorrectas nunca pudo imaginar que llegará el día en que la Unión Soviética no existiese. Y sin embargo así fue, y hoy en día, con el año 2001 ya atrás, no hay Guerra Fría ni bases en la Luna, ni expediciones tripuladas a Saturno o Júpiter, aunque por otro lado sí hay una China emergente con un programa espacial propio.
Errores de cálculo a parte, la primera novela de Clarke supuso un hito en la historia de la ciencia ficción y en la de cinematografía con el gran Stanley Kubrick reescribiendo el género en el cine y devolviendo a la sci fi al mundo de los adultos. Aquello ocurrió a finales de los 60: Clarke siguió con sus libros y Kubrick mando destruir todas las maquetas y diseños usados en la película y como era habitual en él se dedicó a un proyecto totalmente diferente. Pero a principios de los 80 Clarke daba a luz a otro título de la saga espacial, y se dispararon los rumores sobre la secuela cinematográfica. Evidentemente, Kubrick no estaba interesado. Sin embargo un discípulo suyo si lo estaba. Peter Hyams contactó con el director y el escritor, y ambos le dieron el beneplácito para rodar la secuela. Así pues, ¿cómo afrontar la secuela de una película tan abismal que nos dejó al resto de la humanidad a la altura de primates saltando alrededor de un monolito?

No sé que cruzaría por la mente de Hyams, pero como espectador la mejor forma de afrontar un visionado de 2010: Odisea dos es olvidarse totalmente de que existe algo llamado 2001: Odisea en el espacio. Aunque ambas películas estén basadas en trabajos de Clarke, lo cierto es que son muy diferentes. La película de Hyams es una entretenida adaptación de la novela de Clarke; la obra de Kubrick va más allá de lo comprensible. Pero como no es justo comparar los túmulos con las Pirámides de Gizah, valoremos la secuela sin entrar en absurdas comparaciones.

Hoy que es el Día de Internet es interesante destacar la relación que tuvieron Clarke y Hyams en las primeras fases de producción de la película. Tanto el escritor como el cineasta mantuvieron una correspondencia via email en la que discutían los detalles del proyecto. En ese sentido tanto Clarke como Hyams fueron pioneros del correo electrónico en el mundo de Hollywood.
Sin embargo la implicación de Clarke en esta película no fue tan profunda como lo fuera quince años antes. La novela acabó apareciendo antes que el film, y aunque en ella el escritor ya había trasladado la acción de Saturno a Júpiter las diferencias con la adaptación en la gran pantalla son varias, aunque ninguna excesivamente importante. En 2010: Odisea dos no aparecen los chinos por ninguna parte, ni se exploran las relaciones personales de los personajes. En el guión de la pelícua se enfatiza, en cambio, el tenso estado político entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, que servirá como base para el mensaje pacifista del tramo final de la cinta.

La historia, a grandes rasgos, es como sigue: nueve años después de la desastrosa misión del Discovery que partió para investigar el monolito de Júpiter, la vida prosigue en una Tierra que se acerca cada vez más al caos nuclear al empeorar las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. En medio de todos esos tejemanejes políticos se descubre que la nave Discovery se está apartando de su trayectora gravitacional. Los rusos están preparados para enviar una nave soviética que investigue lo que pasó a bordo del Discovery. Como la vieja nave se considera territorio norteamericano, se autoriza a tres estadounidenses a que participen en la misión. Uno de ellos es Heywood Floyd, jefe de la misión del Discovery que nueva años antes viajara a la Luna para estudiar el descubrimiento de un monolito alienígena. Durante su viaje tanto rusos como norteamericanos tendrán que aprender a convivir mientras en la Tierra las grandes potencias se aprestan para la guerra. Además, todos temen qué es lo que ocurrirá cuando la computadora HAL 9000 sea conectada de nuevo. ¿Qué secretos habrá escondidos más allá del oscuro monolito?

2010: Odisea dos deja de lado los detalles metafísicos de la cinta de Kubrick para simplemente relatar los hechos que siguieron al malfuncionamiento de HAL y el viaje estelar de Dave Bowman. La mejor baza de la secuela es un consistente reparto, efectos especiales mejorados y la propia historia de Clarke, fascinante como pocas. Volver a encontrarse con Hal, la Discovery, el monolito y el otrora Bowman siempre es un placer. Hyams logra darnos una película consistente, entretenida (no podía ser menos trabajando con tan buen material) y lo bastante personal como para evitar comparaciones absurdas. Durante la mayor parte de la película la historia invita más al divertimento que a la reflexión, aunque ahi está ese final digno de alguien como Arthur C. Clarke para hacer que nos preguntemos: "Vaya, ¿y si realmente...?"


¿Es un pájaro? ¿Es un monolito? ¿O es Arthur C. Clarke en un banco?

En el reparto figuran, aparte de los cameos del viejo Bowman, el tristemente fallecido Roy Scheider como Floyd y la reconocida actriz Helen Mirren como la oficial soviética Tanya Kirbuk (mmm, ese apellido...). También tenemos al simpático marciano John Lithgow como el ingeniero Walter Curnow; el trío norteamericano queda completado con Bob Balaban como el doctor Chandra, cuya afectiva relación con HAL resulta realmente interesante, aunque quede algo infraexplotada. El reparto se completa con algunos actores rusos, donde destaca más por su belleza que por su papel una tal Natasha Shneider. Lamentablemente no parece haber demasiadas fotos de ella por la red, pero si que hay un dato que no me esperaba. La actriz no sólo toca en un grupo llamado Eleven, sino que además, ¡tiene una conexión con los Queens Of Stone Age a través de su novio! ¡Y ha estado de gira con Chris Cornell! Definitivamente este es un mundo pequeño y extraño.

2010: Odisea dos cuenta con la ventaja de no ser un despropósito de secuela sacada de debajo de la manga de algún productor como ocurre con la saga de Psicosis y casos similares, sino que cuenta con el sello del creador de la saga. La película de Hyams paliderecía ante cualquier comparación con el opus magna de Kubrick, pero es un buen filme ideal para una tarde de fin de semana y para aquellos que disfrutaran con la fascinante historia del monolito. Aunque esta escena final, realmente magnífica, que juguetea con esa música que todos asociamos con la odisea... fascinante.

Como último dato, avisar al espectador del homenaje que hace a Clarke y Kubrick en una porta de la resvista Time, en la que aparecen el escritor y el director como si fueran los líderes de los Estados Unidos y la Unión Soviética. Bonito detalle sin duda.

Esto es todo por ahora, me despido por el momento, pues he de transmitir un mensaje a la Tierra, el más importante que haya enviado nunca, tantas veces como me sea posible. ¿Soñaré?

Todos estos mundos...

3 comentarios:

Psicodeliazombie dijo...

Pelicula de obligado visionado.... un clasico...!!!

M.I. dijo...

No, amigo Möbius, no, jajajja. Yo no quiero que me hagas uan crítica de una peli de Kurosawa, yo quiero Másssss, que soy muy viciosa. Quiero un especial, un monográfico de este grandísimo director.¿Puede ser?
¡Besos!

Cecil B. Demente dijo...

Yo vi esta secuela en mi adolescencia, época en que era un acerrimo fan de Kubrick, por lo cual su vionado me resultó de lo más indigesto, así que me sorprende enormemente tu crítica.
Supongo que de partida la vi ya con malos ojos...