martes, 29 de abril de 2008

Una mujer bajo la influencia (1974)

Inestabilidad emocional, locura, enfermedad mental. Muchos son los grados y muy personales los casos, y durante mucho tiempo el demonio parecía acechar tras cualquier comportamiento que se saliera de lo normal. Todavía existe una invisible línea difícil de medir y de trazar, que separa lo excéntrico, lo sensible o lo diferente (y sobretodo si se dan los tres casos a la vez) de lo anormal, de comportamientos de lunáticos. Un alma sensible constreñida por normas sociales y por pautas de conducta que no toleren la diferencia puede fácilmente romperse en pedazos y ahogarse en un frasco de prozac o en una institución mental. Una mujer bajo la influencia es la historia de una familia que se ve abocada a enfrentarse al problema del desorden emocional que raya en una enfermedad mental. La película ha sido también mi primera experiencia con el John Cassavetes director, y la experiencia ha sido realmente gratificante.

El director independiente y actor y estrella ocasional nos ofrece en esta cinta un descarnado retrato de una sensible mujer y ama de casa, Mabel Longhetti, que se ocupa de sus niños y de su marido Nick, un rudo trabajador italiano que desloma para mantener a su familia. Un día los niños se van con la abuela y Mabel se prepara para una noche romántica con su marido. Pero éste se ve obligado a trabajar esa noche, y no acude a la cita. Algo dentro de Mabel comenzará a resquebrajarse, y su comportamiento se irá tornando cada vez más errático. Esa misma noche una desesperada Mabel que busca afecto y ahogar sus penas en alcohol acabará en la cama con un desconocido. Desde entonces nada volverá a ser igual.
Nick quiere a su esposa y a su familia, pero en realidad vive en un mundo distinto al de su mujer. Ella sueña despierta con El lago de los cisnes, y trata de expresarse como ella siente que debe hacerlo, al tiempo que quiere ser una buena mujer y ama de casa, como su marido espera de ella. Pero Nick llevará a sus compañeros de trabajo a comer a casa, y Mabel acabará mostrándose incapaz de ser una correcta anfitriona. Nick vive en un mundo de normas, de nóminas y largas horas de trabajo, y se muestra incapaz de aceptar el espíritu libre que bulle bajo la piel de su esposa.
Cuando la salud mental de Mabel se deteriore Nick tratará de ayudarla, pero en el fondo es incapaz de entender lo que le está pasando a su mujer, y cuando se sienta abrumado recurrirá a la violencia verbal y física para intentar a tajar un mal al que no sabe enfrentarse. ¿Será su última y tal vez única opción recluirla en una institución mental?

Todo lo que esperaba de John Cassavetes lo he encontrado en Una mujer bajo la influencia: una historia de personajes, altas dosis de realismo, una trama de clase trabajadora que pudiera ocurrir en cualquier lugar de Occidente, y grandes interpretaciones. Si hablar de cine independiente norteamericano es hablar de Cassavetes desde luego será por algo. La fuerza descarnada de sus diálogos, su buen trabajo de actores, su lirismo cotidiano, y, por qué no, sus pequeñas dosis de buen humor (como la escena en que Nick le da cerveza a sus hijos y éstos acaban algo tarumbas) hacen de Una mujer bajo la influencia una gran muestra de cine directo centrado en historias cotidianas.
Además tenemos a dos pedazos de intérpretes como son la musa y esposa de Cassavetes, Gena Rowlands, que simplemente está espléndida como la sensible y frágil Longhetti, y un amigo del director, Peter Falk, y es que echando un vistazo a los títulos de crédito se comprende que todo queda en familia. Falk realiza también un excelente trabajo y nos muestra en la pantalla su lado más rudo, tan diferente del apacible teniente Colombo al que nos tenía acostumbrados.
Si quieren desintoxicarse de cine palomitero o disfrutar de un gran trabajo actoral y de un gran del independiente norteamericano, Una mujer bajo la influencia es una buena opción.

1 comentario:

Milgrom dijo...

Siempre se me hace curioso ver a Falk en esta película. Colombo si que es una influencia y me cuesta verlo alejado de él.