jueves, 10 de abril de 2008

Un día de furia (1993)


Imagino que la manera más sedentaria de quitarse tensiones o frustraciones de encima es echarle un vistazo a Un día de furia. Romper platos o golpear un saco de arena supongo que también son buenas opciones. Lo cierto es que de vez en cuando es entretenido seguir las andanzas del colega D-fens mientras descarga su ira contra un mundo que parece que se le ha vuelto en contra, mientras el pobre Robert Duvall a quien nadie parece tomar en serio trata de dar con él. Impagables escenas como la discusión que tiene con el coreano del badulaque, o insistencia en obtener un desayuno en una hamburguesería cuando ya es la hora del almuerzo. Un día de furia nos lleva a unas duras veinticuatro horas de un hombre blanco que cada día afronta los atascos, el ruido, la violencia y todos esos incovenientes que nos encontramos día a día, y que a veces pueden hacernos perder los nervios. En este caso el oficinista rabioso es Michael Douglas, convertido en un cruce imposible entre Rambo y el arquetípico Jack Lemmon agobiado.
No dejaba de resultar curioso ir al cine a ver esta película cuando aún estaban recientes los famosos disturbios de Los Angeles, el caso Rodney King y todo aquello. Un día de furia parecía una versión WASP del asunto. Lo cierto es que por entonces, al igual que hoy, me pareció una película diferente y muy entretenida. Un pequeño clásico de los 90 por derecho propio.
Lo más sorprendente de todo es que está dirigida por Joel Schumacher. ¡Qué cosas!

6 comentarios:

Psicodeliazombie dijo...

Es una gran pelicula interesante, me gusta mucho la menera con que trata la psicologia del personaje. Muy acertada...!!!

Kpax dijo...

A mi hay dias que me dan ganas de imitarle vaya..

Doctor dijo...

Qué cosas... sí... :)

Saludos

Doctor,
Crítico de blogs

Pablo dijo...

Buena película, si señor, y dirigida por el algunas veces eficiente Joel Schumacher, y contándonos como un buen dia, un ciudadano de a "pie", se lia la manta al hombro, y arma la de dios... Pués la verdad, y es que si uno se pone a pensar lo que le pasa al ¿bueno? de Willian Foster (Michael Douglas), te encuentras que ese buen dia le puede pasar a cualquiera (a mi, por ejemplo), porque vamos, a un hombre que se va a divorciar, que le han despedido de su trabajo, y encima se encuentra en medio de un atasco de tráfico, de tres pares de pelotas, pués que os voy a contar... La verdad, es como digo, una buena película, y con buenas secuencias, bastante bien logradas, sobre todo la del gran atasco. Fenomenal Douglas, dando vida a ese típico hombre americano, y que a causa del "cabreo", arremete con todo lo que pilla al paso, y muy bien (como siempre) Robert Duvall, dando vida a ese férreo policia, que el hombre, pués decirme a mi, haber que va a hacer, sino cumplir con sdu deber (que ya es poco). Resumiendo, una buena película, llena de tensión, y por supuesto muy entretenida. Saludos!!!
http://pablocine.blogia.com

Cecil B. Demente dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cecil B. Demente dijo...

La vi en el cine en su día y no me dijo nada del otro mundo, aunque de eso hace mucho, quien sabe, aunque Schumacher tira patrás cosa mala.