lunes, 10 de marzo de 2008

Vaya medio siglo, Mrs. Stone


Desde un pequeño pueblo de Pennsylvania surgió una de las bellezas más rutilantes de las últimas décadas en Hollywood, una actriz que además de ser un figurín tenía las cosas claras y, como suele decirse en cualquier minibiografía de ella, era particularmente inteligente. Tras ganar un concurso de belleza comenzó, animada por su madre, una carrera como modelo que no le trajo demasiadas satisfacciones. Un buen día en Europa decidió que aquello no era lo suyo y se trasladó a Nueva York. Allí se presentó a unas pruebas para aparecer en una película de Woody Allen. El papel fue suyo. Sharon Stone iniciaba su andadura hacia la cima de Hollywood.
No fue un ascenso fácil. Pequeños papeles en series de televisión que no le reportaban demasiado y papeles en películas de serie B en las que más que a actuar se dedicaba a lucir palmito. Aunque la descalabrante Allan Quatermain y la ciudad perdida del oro tenga su gracia (aunque no sé si esa era la intención), lo cierto es que la mayoría de títulos que he visto de aquella época eran un desastre: Acción Jackson, Loca academia de policía 4, la infumable Sangre y Arena... desde luego nada auguraba que esa belleza rubia fuera a tener una gran carrera en Tinseltown.

Sin embargo, todo empezó a cambiar con Desafío total, donde le dio la réplica y unas cuantas patadas y puñetazos al rey de la acción Arnold Schwarzenegger. En otro movimiento más que ayudara a su carrera la actriz posó para la revista Playboy, cosa que muchos aun le agradecemos. Stone participó en otro puñado de películas que nadie parece ya recordar, como Él dijo, ella dijo o Diario de un asesino a sueldo, hasta que finalmente se cruzó en su camino Paul Verhoeven y el papel de su vida.
Instinto Básico parecía generar entre las actrices de Hollywood el mismo efecto que Lo que el viento se llevó, sólo que a la inversa. Ninguna estrella parecía querer aparecer en el filme. Sharon Stone aceptó, y de la noche a la mañana se convirtió en una estrella de cine, y para algunos de nosotros en algo más que eso. Pues no cabe duda de que la Stone fue uno de los sex symbols definitivos de los 90. Entre de las múltiples escenas calientes que contenía la cinta una quedó para la historia: es sin duda el cruce de piernas más famoso de la historia.
Salvo su breve aparición en El último gran héroe, las películas que le siguieron fueron un desastre. Sliver era un pedazo de mierda de dimensiones mayúsculas, y si algunos la vimos no fue por ver si al final se casaban. El especialista era sumamente ridícula, y hasta Rápida y mortal resultó ser un gran batacazo de Sam Raimi. El proyecto que iba a consolidar a Sharon Stone como una actriz en toda regla le juntaría con el verdadero power trio de la cinematografía moderna: Martin Scorsese, Robert De Niro y Joe Pesci.


Casino es uno de los grandes títulos de Scorsese, y Sharon Stone se mostró tan bella y sexy como espléndida actriz. Su carismática Ginger es ya un icono dentro de la filmografía del director de Queens, y no todo el mundo puede salir indemne de un encuentro con De Niro y Pesci.
Tras su consolidación como intérprete Stone siguió participando en algunos títulos interesantes, aunque ninguno a la altura de Casino. Lamentablemente para ella, para entonces ya rozaba al cuarantena, y en eso las mujeres de Hollywood juegan en franca desventaja. Alguien como Clint Eastwood se puede permitir triunfar a los cuarenta, pero ese es un lujo reservado a muy pocas actrices. La popularidad de la actriz fue decayendo, las ofertas comenzaron a escasear y como miles de actores y actrices antes que ella recurrió a la televisión para seguir trabajando.
La segunda parte de Instinto Básico la devolvió a los noticiarios, y desde entonces se ha volcado de nuevo en su carrera cinematográfica, aparte de volver a trabajar como modelo. Y es que su glamour y belleza, pese a los años, siguen intactos, y Sharon Stone tiene un status de una actriz que siempre ha estado allí desde principios de los 90, mientras que otras compañeras de generación viven en semiretiro o han desaparecido del mapa. La Stone no es sólo una de las MILF definitivas de Hollywood, es además una gran estrella. Y hoy cumple 50 años, así que feliz cumpleaños, Sharon. Sí, la tuteo, ella y yo sabemos por qué.

6 comentarios:

Psicodeliazombie dijo...

Una belleza de culto, fantasia de mi juventud cinefila...!!!

Cecil B. Demente dijo...

50 años muy bien llevados, sí señor. Felicítala de mis partes!

Recuerdo que en mis años mozos cuando me acerqué al cine con mis colegas a ver Instinto Básico (acompañados por el adulto enrollado de turno), más que el sexo implícito, lo que me sorprendió de la cinta era el lenguaje que utilizaban.

Noemí Pastor dijo...

Stone for president!

perem1 dijo...

Todavía tengo presente las imágenes de Desafió total.

Realmente deslumbrante.

Un saludo.

elpatodeorigami dijo...

Hoy la he visto en el ADN y me he dicho: "menudo medio siglo de mujer!"

Eso no es envejecer, es conservarse que da gusto.

Inos. dijo...

Sharon: ¡debe ser el medio siglo mejor llevado del mundo! En mi corazón estás desde aquel tren en que te metió Woody Allen, hasta en tus escarceos con Bill Murray bajo la batuta de Jim Jarmusch... ¡Salud!