jueves, 7 de febrero de 2008

Taste


Con tan sólo dieciocho años ya se había recorrido Irlanda en una furgoneta, había tocado para los soldados de bases norteamericanas repartidas por toda Europa y ya era un asiduo de la escena de Londres, donde compraba discos y acudía a ver a los grandes grupos del momento. Cansado de interpretar canciones ajenas y de su orquesta, a mediados de los 60 Rory Gallagher dejaba la orquesta donde se había formado como músico en los últimos años, The Impact. Decidido a tocar sólo lo que a él le gustaba, Gallagher regresó a su cuasi natal Cork para buscar músicos con sus mismos intereses y formar una banda. Eric Kittringham (bajo) y Norman Damery (batería) militaban en un grupo llamado The Axills, y hacía poco que se habían quedado sin guitarra. La necesidad une a los tres músicos, y ante el incomensurable talento de Rory deciden rebautizar al grupo como Taste (inspirados por un anuncio de Guinness) y seguir la tortuosa senda del blues rock.


En la primera etapa del trio las versiones son abundantes (pero el pop brilla por su ausencia: Taste sólo hacen covers de clásicos del blues y el rock), pero poco a poco las composiciones de Rory van cobrando protagonismo. Malviviendo de pagas que no solían ir más allá de las treinta libras, a principios del 67 la banda acepta una oferta para tocar en Hamburgo, la cuna alemana que albergó a los primeros Beatles. Como los de Liverpool antes que ellos, los tres irlandeses tocan noche tras noche con descansos de un cuarto de hora. Cinco, seis, siete horas, las maratonianas actuaciones del grupo son agotadoras, pero les da la oportunidad de desarrollarse como banda y como músicos.
De vuelta a Irlanda la escena local se les queda pequeña. La demanda de grupos pequeños es exigua; los locales prefieren contratar a grandes orquestas, e incluso hay promotores que se sienten estafados al tener que pagar a tres músicos la misma cantidad que pagarían a siete. A peasr de todo, los fans comienzan a surgir por toda Irlanda. Las bandas foráneas a las que telonean suelen quedar impresionadas por el poder escénico de aquél joven chaval de diecinueve años. George Jones, antiguo colaborador de Van Morrison, aconseja a Rory que deje de perder el tiempo y viaje a Belfast. Como diría un inglés, that's where is it. Ni cortos ni perezosos los Taste cruzan la frontera de Irlanda del Norte, donde no tardarán en conseguir una residencia en un club llamado The Maritime.



Fue por entonces cuando se cruza en el camino de la banda el hombre que será el responsable del ascenso y caída del trío. Una noche en que se encontraban tocando en un club de Belfast regentado por el hermano del mánager de Van Morrison, el socio de éste, Eddie Kennedy, queda impresionado por el talento de la banda y les ofrece un contrato de representación. Desde entonces Kennedy, un tipo con muchos contactos tanto en Belfast como en Londres, se convierte en el representante de los Taste.
En Belfast comienzan a telonear a los grandes grupos que pasan por allí, incluidos unos Cream que por lo visto lo pasaron mal tras la demoledora actuación del power trio irlandés. Un jovencito llamado Gerry McAvoy, futura mano derecha de Gallagher, se encontraba allí esa noche. Tras grabar unas maquetas había llegado la hora de conquistar la capital del rock europeo: Londres.
La progresión de Taste es imparable: entre sus admiradores se cuentan músicos de renombre como Clapton o John Lennon, y además consiguen una residencia en uno de los clubes más prestigiosos de la capital, Londres. Los irlandeses son la nueva sensación del momento.
Fue entonces cuando el sello Polydor se fija en ellos, y cuando se produce un hecho crucial: Eddie Kennedy hace saber a Rory que la discográfica exige como condición para firmar el deshacerse de Kittringham y Damery. Tal exigencia era falsa; Kennedy quería meter en el grupo a dos músicos de un grupo al que Kennedy también había representado. Finalmente el representante se saldrá con la suya, y Rory será acompañado desde entonces por Charlie McCracken (bajo) y John Wilson (batería). La nueva formación debuta en el verano de 1968 con una gira por Escocia. Tras presentarse en Londres el remozado trío acude al Festival de Reading, para luego telonear a Cream en su famoso concierto de despedida en el Royal Albert Hall.
En 1969, cuando Rory apenas contaba con veinte años, la banda entra en el estudio para grabar su disco de debut, Taste, un crudo de pedazo de blues rock que deja entrever influencias del folk (como en "Born On The Wrong Side Of Time") y donde destaca "Blister Of The Moon", una composición de Gallagher con uno de esos poderosos riffs (con aires a los Purple) que le harían grande entre los grandes. No faltan versiones de clásicos del blues como "Sugar Mama", "Leavin' Blues" o ese "Catfish" de ocho minutos que quita el sentido. En definitiva, un debut de esos que hacen historia.
Tras la publicación del disco la banda se lanza a la carretera (con el hermano de Rory, Donald, como road manager) girando por Gran Bretaña y Europa. En verano de ese mismo año el trio cruza el Atlántico para ejercer de teloneros para Blind Faith, el nuevo proyecto de Clapton y Ginger Baker, de los ya difuntos Cream. Los Estados Unidos se resisten a la conquista de los irlandeses (aunque Rory volvió feliz tras haber viso a su ídolo Muddy Waters), pero Europa se rinde a sus pies. A finales de año Taste entran de nuevo en el estudio para grabar su disco por excelencia, On The Boards, una absoluta maravilla de principio a fin, con una producción mucho mejor y grandísimas composiciones. Desde "What's Going On" hasta "I'll Remember" la banda despliega todo tipo de influencias (blues, rock, boogie, jazz) mientras que Rory demuestra por qué es uno de los guitarristas más grandes que ha conocido el mundo. La jazzística "It's Happen Before, It'll Happen Again" incluye un solo de saxo a cargo de Rory, mientras que "Railway And A Gun" es una alegre canción con aires country que se torna en un blues poderoso. "See Here" es una preciosa balada acústica, como también bella es el lento boogie de "If The Day Was Any Longer". En definitiva, uno de esos discos que le acompañan a uno toda una vida, como un tesoro oculto cuyo secreto sólo comparten unos pocos.


Del final de la banda ya hablé en otra entrada. Los contínuos engaños de Eddie Kennedy minaron la convivencia de los músicos y la actuación del grupo en el Festival de Wight en 1970 iba a resultar uno de sus últimos conciertos. Entre 1970 y 1972 aparecerían dos discos más de Taste (un directo y unas viejas demos) publicadas por cuenta de Eddie Kennedy. El mánager siguió viviendo a costa del grupo tanto como pudo, y tras todos sus engaños y maquinaciones la banda dejó de existir. Por suerte para todos nosotros Rory Gallagher continuó aferrado a su Fender y nos brindó una carrera como pocas se han visto en el mundo del rock and roll. Pero ésa, es otra historia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que conste que para mí, Rory Gallagher es EL MEJOR. Pero decir que el disco de debut de Taste es antológico es un poco exagerado. Esa versión de 8 minutos!! del Catfish es una prueba de que Rory estaba un poco verde; se excede estirando el tema y a la mitad del minutaje está completamente perdido.
Y el segundo trabajo de Taste no es mucho mejor. También se excede con el minutaje en algún tema y se mete en terrenos jazzisticos que no domina aún.
Por suerte, en su primer trabajo en solitario cogió lo mejor de Taste, dejó atrás viejos errores y parió un disco sensacional. La prueba de lo que digo está en "Can't believe it's true", un tema que suena a taste, pero cien veces mejor. A partir de ahí, gloria al mejor de todos en todos los aspectos.
Jorge de Asturias

Möbius el Crononauta dijo...

Evidentemente son formas de verlo, yo no tengo ningún problema con los minutajes, ni siquiera con esa producción tan cruda del disco de debut, más bien lo contrario, me encanta. Creo que las experimentaciones con el jazz son bastante solventes, simplemente luego se fueron diluyendo.

Saludos!

Anónimo dijo...

Opino igual. Será cuestión de gustos, pero si disfrutas, da igual lo larga que sea la canción. Toca temas muy largos en la época del 70-73 y se me hacen cortos.
Hay un In your Town del 73 de 20 tantos minutos que es antológico.

Por otra parte, discrepo en parte con lo de Taste. Si no me van mucho los discos de Montreux y de La Isla de Wight, tiene otros conciertos para enmarcar, como el de Basilea del 70.