lunes, 18 de febrero de 2008

Solo Dios lo sabe (1957)

Con una economía de medios realmente prodigiosa siempre me ha parecido admirable la forma en que John Huston logró construir una película en la que durante gran parte del film sólo hay dos personajes en la pantalla. Con todo, la cinta en ningún momento se hace pesada, sino que por contra resulta realmente deliciosa.

Todo partió de un guión de John Lee Mahin que llegó a manos de Huston. Tras leer el borrador el director se mostró interesado y se reunió con Mahin para acabar de perfilar la historia. Se decidió que se rodaría en Tobago, y se contó para los protagonistas con Deborah Kerr y con un Robert Mitchum que al llegar a Hollywood se enteró por su agente de que debía regresar precisamente a Tobago, donde había estado rodando.

Sólo Dios lo sabe narra la historia del cabo de la Infantería de Marina Allison, que tras un fallido desembarco en una isla se vio alejado del submarino en el que servía mientras trataba de salvar su vida. Aferrado a un bote salvavidas, finalmente logra desembarcar en una isla aparentemente inhabitada, donde sin embargo encontrará a la hermana Angela, una monja que tras la muerte del sacerdote al que acompañaba es la única habitante de la isla.
Surgirá entre ambos una especial relación ("usted tiene la cruz y yo un ancla") mientras tratan al mismo tiempo de sobrevivir evitando un encontronazo con una compañía de japoneses que ocupa la isla para instalar un puesto avanzado. Allison, un huérfano que no conoció a sus padres y se convirtió en un pilluelo escapado de un orfanato hasta que ingresó en la Marina, y la hermana Angela, que ha crecido en un noviciado, descubrirán que tienen en común más de lo que imaginan.

Pocas veces se ha mostrado en la pantalla una relación entre un hombre y una mujer de una forma más hermosa. Huston supo en todo momento cuándo recoger el sedal de la historia y cuándo dejarlo ir, dejando al espectador que juegue con sus propias conclusiones sobre el destino de dos personajes en un principio tan distintos el uno del otro. Si a ello añadimos las magníficas interpretaciones de Mitchum y la Kerr pues es evidente que nos encontramos ante una película ineludible. Si además tanto el director como los propios actores coincidían en que era uno de los mejores trabajos que habían rodado, pues ya no hace falta que diga más. ¿O es que no se fían del gran Robert Mitchum? Por cierto, que las secuencias de los bombardeos son realmente espectaculares, me hacen reflexionar sobre lo bonito que habría sido que Huston hubiera dirigido un film 100% bélico.

So, tell me, ma'am, if there's a chance. Una película realmente bella, amigos. Si no sienten nada contemplando las andanzas del cabo Allison, es que están muertos.


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1 comentario:

Jim Garry dijo...

Deliciosa película con envidentes similitudes con La Reina de Africa. Y de Mitchum, quién no se fia. Este tio era el puto amo.

Saludos.