miércoles, 13 de febrero de 2008

En compañía de lobos (1984)


Si digo Neil Jordan muchos pensarán en Juego de lágrimas, y quizás la gran mayoría en Entrevista con el vampiro. Sin embargo, para mí hablar de Jordan es hablar de En compañía de lobos. Y hablar de esa película es hablar de Noche de lobos, uno de los mejores programas que se pudieron ver en los comienzos de las cadenas privadas. Allí fue dónde vi por primera vez la cinta de Jordan, dónde flipé con esas transformaciones tan impactantes, y dónde comencé a sentir interés por esa especie de caperucita de llamativos labios rojos y mirada traviesa.

En compañía de lobos está basada en uno de los relatos que se pueden encontrar en el libro de Angela Carter The Bloody Chamber. Al igual que dicho libro, la película deconstruye un cuento clásico (en este caso el de Caperucita Roja) para retornarlo a la vida sin artificio infantil alguno, retomando la historia de una manera más cruda y brutal. En definitiva, presenta el cuento como debió ser en un tiempo ya muy lejano: una historia de horror para asustar a los niños de modo que no se atrevieran a alejarse del sendero del bosque.


Rosaleen es una niña algo consentida que no parece llevarse muy bien con su hermana mayor. Una tarde en que sus padres vuelven de compras, Rosaleen se queda dormida mientras lee un libro (juraría que es el propio The Bloody Chamber). Aunque su hermana mayor intenta despertarla golpeando la puerta, la tierna púber se halla sumido en un profundo sueño. Y dentro de su cabeza, viaja a tiempos más antiguos, cuando era el hombre el que temía al lobo, y no al revés. En la primera fase de su sueño vemos a su hermana mayor perdida en un oscuro bosque. Los cánidos que acechan no tardarán en salir a la luz de la luna y acabar con la hermana de Rosaleen (¡ah, si todo en la vida real fuera tan sencillo!). Ante la comprensible afectación de los padres, Rosaleen pasa la noche en casa de su abuela, dónde la buena mujer comenzará a relatarle historias de viejas y tontas supersticiones en relación con los lobos.

Entre supercherías de niños encontrados dentro de huevos de cigüeña y el terrible secreto que ocultan los hombres con cejas espesas la abuelita (que sentido de la ocasión, todo hay que decirlo, no se puede decir que tenga) le narra la historia de esos jóvenes novios que acababan de contraer matrimonio, y que felices se fueron a pasar su noche de bodas. En esa noche de luna llena, el novio acudió a la llamada de los lobos, y nunca más regresó. Años después, cuando su mujer ya había rehecho su vida, el novio apareció, y tras acusarla de adúltera, reveló su auténtico ser...

En compañía de lobos se alejó de la figura del licántropo clásico, y para no dejar duda de ello Neil Jordan nos trajo alguna de las transformaciones más impactantes en lobo que se hallan podido ver en la gran pantalla. Sin duda, uno de los grandes aciertos del filme. Los oscuros y tétricos ambientes otorgan a la película una atmósfera tan agobiante como el mismo bosque por el que tiene que cruzar Caperucita. Y en pocas cintas se ha retratado a los lobos de forma tan bella e inquietante a la vez.


¡No te fies de los extraños!

En la película tenemos un triángulo especial entre la abuelita, Rosaleen y los lobos. La joven irá aprendiendo a ver de manera distinta el mundo de mano de su abuelita y sus historias tradicionales y sus supersticiosos consejos. Pero tras el mensaje principal de la historia (al cruzar el bosque no te alejes del sendero) se esconde un cambio que poco tiene que ver con licántropos, y sí con la adolescencia. Al tiempo que la abuela advierte a su nieta sobre los lobos también la advierte contra los hombres, a los que en realidad no diferencia ("son todos unos animales"). De modo que Rosaleen se irá interesando por lo que se siente al besar a un chico del pueblo, por los extraños ruidos que hace sus padres por la noche, por los extrañamente atrayentes que pueden llegar a ser los extraños de ojos grandes y cejas pobladas... supongo que en eso pocas abuelas habrán cambiado de parecer. Cuando se trata de sus nietas, un hombre será tan peligroso como cualquier lobo.


¡Quién fuera lobo!

En el reparto de En compañía de lobos figuran caras conocidas como la de Terence Stamp (en un breve cameo), Stephen Rea (el desposado que se fue a por tabaco), el inefable David Warner como el padre de Rosaleen o la detectivesca Angela Lansbury como la abuelita cuentacuentos. La virginal Rosaleen es Sarah Patterson, una actriz de la que nunca más se supo, lo cual es una lástima. Esa belleza virginal era pura dinamita.

3 comentarios:

Aura dijo...

¡Quién fuera Caperucita! :)

Estrellita Mutante dijo...

Recuerdo que vi esta película en la misma temporada que El corazón del angel, y ambas me encantan.

Milgrom dijo...

Una de mis películas favoritas de los 80.