sábado, 16 de febrero de 2008

Camino de Santa Fe (1940)


Volvamos al Hollywood clásico de la mano de uno de los más grandes, el aventurero Errol Flynn, héroe de acción, galán, y poseedor de una de las biografías más excitantes y desquiciadas de la vieja Tinseltown.

Camino de Santa Fe es una de tantas películas de la Warner Brothers puesta al servicio de la gran estrella. Aunque técnicamente es un western, tiene todos los elementos de una de esas historias de aventuras que Flynn elevó a cotas insospechadas de calidad. Por tanto, en realidad la trama es lo de menos, lo que importa aquí es ver en acción al gran Errol en medio de batallas y tiroteos mientras tiene tiempo para cortejar a la habitual Olivia De Havilland (ésta fue su séptima colaboración juntos) sin apenas despeinarse.
La trama se ambienta en la época previa al estallido de la Guerra de Secesión, donde un joven J.E.B. Stuart coincide en West Point con otros futuros militares famosos como Jim Sheridan o George Custer (¡interpretado por el demoníaco Ronald Reagan!), todo ello al mando de un por entonces comandante Lee. Tras una pelea con un provocador cadete abolicionista, Stuart y sus compañeros son enviados al último fuerte de la frontera occidental, Fort Leavensworth, conocido por la peligrosidad que entrañan sus misiones. Allí, el fanático líder abolicionista John Brown (un magnífico Raymond Massey) les pondrá las cosas difíciles a Stuart y sus compañeros.

Como solía ocurrir en este tipo de films para mayor gloria de Flynn, la realidad histórica es bastante distinta, sobretodo en lo que al retrato de John Brown se refiere. Aunque en el film el carácter mesiánico y sangriento del personaje Brown funciona a las mil maravillas, el verdadero activista no fue tan psicótico como lo pintan. Pero es precisamente esa reinterpretación del personaje histórico la que permite al director rodar una escena (magníficamente fotografiada por Sol Polito) donde el parecido entre la situación de Brown y la escena bíblica del Gólgota es más que evidente. Lo cierto es que el guión está construido de tal forma que parece que haya sido escrito por algún sudista resentido, sobretodo por ese inquietante paralelismo ya mencionado. Y si a ello contamos el tradicional paternalismo de la época con el que son retratados los negros en la película, todo cobra unos tintes algo sospechosos. Tampoco deja de ser curioso que el Jefferson Davis que aparece en el film parezca un joven Abraham Lincoln.

Realidades históricas aparte, lo que realmente importa aquí es que se trata de una película de Errol Flynn, con lo que la acción y el entretenimiento están garantizados. Tras las cámaras se encontraba nada más y nada menos que Michael Curtiz, que ya había dirigido al gran Errol en varias ocasiones, y que se encontraba a punto de llevar su carrera a un nuevo nivel de calidad y maestría con títulos como Yankee Doodle Dandy o la inmortal Casablanca.
Por último, citar como honorables secundarios a la pareja cómica del film formada por el ya clásico en estas lides Ward Bond y Charles Middleton, el primer y genuino Ming de los seriales cinematográficos. La épica banda sonora, que en sus momentos más dramáticos recuerda a pasajes clásicos de siglos anteriores, corrió a cargo de Max Steiner.

Camino de Santa Fe
, una película de Errol Flynn. ¿Os hace falta alguna razón más?

4 comentarios:

Akeru dijo...

Pues la verdad es que no hace falta ninguna razón más. Me encantan sus películas, el capitán Blood, o robin de los bosques...
Besos vampiricos, viajero del tiempo.

Guzz Lightyear dijo...

http://elcuartodeloschecheres.blogspot.com/

Guzz Lightyear dijo...

Buen blog. Saludos desde venezuela.

Castigadora dijo...

Errol Flynn en los créditos y yo en la tele pegada, es todo uno, puedo recitar la película de Robin Hood de cabo a rabo!

Me gustó tu post!!

Saludos!!