martes, 29 de enero de 2008

Mike Hammer


¿Cuántas personas le estarán dedicando ahora mismo algún pensamiento a alguien como Stacy Keach? Los mitos y héroes, y más si provienen de la infancia, pueden ser artistas que muy pocos valoren o estén aparentemente olvidados en el túnel del tiempo. Quizás algunos relacionen el rostro de Stacy Keach con el del alcaide de cierta prisión que alberga a un tipo tatuado. Para mí siempre será un detective duro y bigotudo al que volvían loco las faldas.
Seguro que os ha pasado alguna vez, sacar a colación algún nombre que provoque extrañeza o incompresión. El caso es que anoche, sin saber muy bien por qué, me vino a la memoria aquella serie televisiva llamada Mike Hammer.

El duro detective Hammer ha tenido muchos rostros, pero seguramente el más popular de todos haya sido el de Keach. Aquella serie era realmente alucinante. Era increíble ver a Stacy Keach corriendo cada dos por tres detrás de los más variopintos criminales, y aún más increíble era contemplar como casi siempre les daba alcance a todos, aunque por momentos pareciera que al bueno de Hammer se le iban a salir los pulmones por la boca. Y años después (pues en aquellos días uno era muy joven) resultaba curioso caer en la cuenta de que las mujeres feas no existían en aquella ciudad. Parecía que el detective viviera en la Mansión Playboy.
Y lo más gracioso es que todos los capítulos aparecía alguna secretaria, ricachona o, en resumen, algún bombón espectacular a la que Hammer tenía que interrogar o preguntar algo, y siempre caían todas rendidas a los pies del bigotudo detective, a pesar de su incipiente barriguilla. ¡Es la magia de la televisión! Por supuesto la pechugona secretaria de Hammer también estaba encadilada de él, pero por supongo que el hombre no quería juntar negocios y placer. De vez en cuando también aparecía una morena de ensueño de la que Hammer estaba encadilado, y con la que nunca podía conversar, porque siempre sucedía algo para que en un abrir y cerrar de ojos la morena hubiera desaparecido. En uno de las decisiones más equivocadas de la serie el duro descendiente de Sam Spade conoció a la morena, con lo que el aura de misterio se fue al garete. Fue como cuando uno se pone a hablar con la chica más guapa de todo el bar para descubrir que sería más interesante charlar con el Ratón Mickey.

Hammer solía apoyarse en un amigo policía, Pat Chambers, que siempre le decía que aquél era el último favor que le hacía (ya sabéis, soplarle información secreta, pasarle informes, averiguar tal o cual cosa). El archienemigo de Hammer era un fiscal de distrito hijoputa con pinta de Josema Yuste a la americana que siempre le amenazaba con denunciarlo y llevarlo a presidio por sus duros métodos.
En la versión española Hammer tenía una voz grave y radiofónica realmente estupenda que acompañaba los acontecimientos con las típica narraciones detectivescas en off, y que pronunciaba como nadie la mítica frase de la serie: "Tomaré nota". Como ven, Mike Hammer era una serie entrañable. ¡Deberían reponerla algún día!

3 comentarios:

Milgrom dijo...

Una serie politicamente incorrecta, me rió de la supuesta dureza de House o Grissom.

Möbius el Crononauta dijo...

¡Grissom no es digno de oler su mierda!

Antares dijo...

Muy grande..Una de mis series favoritas..