lunes, 14 de enero de 2008

Lenny (1974)

The paper called it suicide.


Lenny Bruce, un nombre que fuera de la cultura anglosajona es prácticamente desconocido, pero que especialmente en los Estados Unidos es venerado y admirado por una legión de fans que leen su autobiografía, compran sus discos y buscan cualquier material del cómico que puedan encontrar. Lenny Bruce, un mártir para la causa de la libertad de expresión, un humorista que en un breve lapso de tiempo arrasó con todas las barreras que encontró a su paso y transformó la comedia americana para siempre. Lenny Bruce, un cómico que iba más allá de las risas para atacar la hipocresía de toda una sociedad y denunciar las perversidades de políticos y religiosos. Lenny Bruce, el enemigo del establishment, un ser humano imperfecto como cualquier otro al que se dio caza hasta que finalmente acabaron con él.

Probablemente pocos podrían haber llevado la vida de Lenny Bruce a la gran pantalla de una forma tan magistral como lo hizo Bob Fosse. El moderno hombre renacentista que fue Fosse era de ese raro tipo de personas, como el propio Lenny, que dejaron una huella indeleble tras de sí gracias a un talento fuera de lo común y mucho trabajo. Echando la vista atrás a veces da la sensación de que apenas hubieran pisado la Tierra durante unos cuantos segundos. Sin embargo, su obra parece estar destinada a durar siglos.
La carrera como director de cine de Bob Fosse es tan breve como inquietantemente brillante. Da la sensación de que Fosse fuera una de esas personas que era incapaz de hacer algo mal. Tres títulos destacan en su corta filmografía como director: Cabaret, Lenny y All That Jazz. ¿Cual es mejor? Difícil decirlo. Con todo, cabe recordar también la deliciosa adaptación que hizo ¡Stanley Donen! de El principito donde Fosse irradiaba talento interpretando a una astuta serpiente.

No es de extrañar que Lenny comience con el primer plano de una boca (una introducción parecida a la de El padrino de Coppola, que curiosamente compitió y perdió con el Cabaret de Fosse), ya que la palabra es el arma que utiliza Lenny Bruce para denunciar todo aquello que le parece corrupto, falso o realmente obsceno. El concepto de obscenidad de políticos, jueces y moralistas desde luego no era el mismo que el del cómico. Contemplar un desnudo no era obsceno para él, pero sí lo era el que hubiera religiosos que vivieran en el lujo mientras que hubiera gente muriéndose de hambre o malviviendo en tantas partes del mundo. Aun así, el propio Bruce (el personaje) no se define como un moralista o un aleccionador. Hablando de una noticia en el periódico que refiere la expulsión de dos profesores de una escuela por ser homosexuales, el humorista no duda en afirmar que no donará la recaudación de esa noche a la causa de los maestros expulsados. Lenny es un observador: nunca irá a una manifestación en contra de la guerra de Vietnam, pero desde su particular púlpito se llevará por delante a dirigentes y gobernadores, al Papa de Roma o a cualquier otro estamento corrupto. Tal vez pueda parecer contradictorio, pero el humorista, a pesar de ser más que un simple contador de chistes, no se considera el adalid de una gran causa, ni parece que pretenda cambiar el mundo. A un entrevistador de la revista Life le confiesa que sólo trata de ganarse la vida. En el escenario admitirá que es un taker; un hedonista que por supuesto no rechaza el lujo, pero que tratará de derribar con sus incendiarias actuaciones a aquellos que mientras viven para enriquecerse hablan de servicio público y amor al prójimo.

El Lenny más humano y privado sí parece un cúmulo de contradicciones. En su tormentosa relación con la stripper Honey Harlow, Lenny acaba traicionando el amor de la que será su esposa y el amor de su vida. Tras sufrir un aparatoso accidente su mujer yace en cama en el hospital. Una guapa enfermera se cruza en el camino del cómico, y lo inevitable acabará sucediendo. En la película su mujer admite que las infidelidades de Lenny se deben a su complejo de inferioridad y a una necesidad de probarse siempre a sí mismo. Sin embargo, el matrimonio de los Bruce no hace aguas sólo por un lado. Las drogas y las infidelidades de ambos acabarán destruyendo su matrimonio, del que aún así quedará un afecto mutuo y una pequeña hija.


Lenny Bruce

A medio camino entre el biopic y un documental ficticio, Lenny ofrece una inolvidable panorámica de la vida de Lenny Bruce y de su carrera como artista. La poderosa dirección de Fosse es simplemente brillante. Entre contínuos saltos temporales, flashbacks, entrevistas ficticias y fragmentos de actuaciones de Lenny el director nos ofrece en casi dos horas un completo retrato de la legendaria leyenda cómica. Obviamente Fosse introduce algunas licencias artísticas, pero la esencia del personaje real se encuentra ahí. Dado que la barrera del idioma puede ser insalvable para comprender lo que significaron las actuaciones de Bruce, el film de Fosse servirá para que aquellos que desconozcan su existencia se familiaricen con una figura imprescindible de la comedia norteamericana y una figura revolucionaria como otras que aparecieron en aquella caótica década de los 60.
Desde sus comienzos como un humilde humorista en un tugurio de strip-tease tratando de encajar en la comedia estándar de la época contando chistes malos y haciendo imitaciones de famosos, pasando por sus días de gloria cuando media América estaba rendida a sus pies, hasta finalizar con sus tristes últimos días donde las autoridades le acosaban y en sus actuaciones se dedicaba a leer extractos y actas de sus múltiples juicios por obscenidad, Lenny es una de las mejores biografías cinematográficas que se hayan podido ver en la gran pantalla. Además, es interesante el uso que Fosse hace del jazz en el film. Que haya fragmentos de la música negra y suene Miles Davis no es casual, ya que no sólo es que Lenny se formara en clubs exóticos donde las bandas de jazz acompañaban los desvestimientos de las bailarinas sino que el cómico podía llegar a improvisar de tal forma como lo hubiera hecho algún loco bopper de color.
A la figura de Lenny Bruce y el gran trabajo de Fosse tras las cámaras (y una impresionante labor de montaje) hay que añadir la extraordinaria interpretación que Dustin Hoffman hizo del cómico norteamericano. Como era habitual en él, el actor se preparó a fondo, y en la pantalla podemos ver una de las transformaciones más impresionantes que haya podido realizar un actor al encarnar a un personaje real. Resulta difícil creer que ese mismo papel se lo hubieran ofrecido a Neil Diamond. En aquella época Dustin Hoffman era casi imbatible, estaba en su mejor momento y siempre ofrecía grandes actuaciones, pero su labor en Lenny es de lo mejor que nos ha dado ese hombre. Por lo tanto es también justo reconocer la labor de la sexy actriz Valerie Perrine, quien no se deja engullir por el talento de Hoffman y nos ofrece también una gran interpretación como la mujer de Lenny.
Suele decirse (y es algo que suscribo) que los films es mejor verlos en versión original. En esta ocasión creo que es totalmente imprescindible que Lenny sea contemplada en inglés, debido no sólo al trabajo de los actores sino además a la particular manera que tenía Lenny Bruce de dar rienda suelta a sus gags y sus bromas ácidas. Prácticamente todas las frases que suelta Hoffman en las actuaciones están sacadas de actuaciones y grabaciones reales del cómico. Por ello insisto en el visionado en el idioma original.
Bellas chicas que beben copas de alcohol, humoristas que susurran palabras licenciosas en el oído de una stripper, músicos de jazz que fuman marihuana... son imágenes de una fiesta tras una noche de trabano en un club de strip-tease, espléndidamente rodadas por Fosse, y son también el entorno de donde un buen día surgió Lenny Bruce, azote de políticos, curas y rabinos, y también de esos cómicos estándar que basaban sus repertorios en imitaciones étnicas y típicos chistes sobre homosexuales. Trataron de acabar con él, y antes que afrontar la cárcel Lenny Bruce decidió suicidarse inyectándose una sobredosis de heroína. Sin embargo, su legado perduró hasta nuestros días. En un gesto simbólico y tras una campaña promovida por la mujer y la hija de Lenny el alcalde de Nueva York indultaba hace cinco años al cómico de sus condenas por obscenidad. Mientras un cómico o cualquier persona pueda decir palabras como fuck o cocksucker en público, el espíritu de Lenny Bruce vivirá. Todo esto y más es lo que encontrarán en Lenny.

Leer critica de Lenny en Muchocine.net

3 comentarios:

Tío Marvin dijo...

Ejem, siento ser el típico tío molesto que corrige, pero "El principito" es de Stanley Donen.
En segundo lugar, decirte que estoy deseando ya ver esta peli, me gustan mucho Cabaret y All that jazz.
En cuanto a lo de Dustin Hoffmann en los 70 es impresionante, hace poco lo ví en "Straight time", del '78, y está impresionante. Lástima que haya acabado siendo un secundario de lujo, pero en esa época era un monstruo de la interpretación.

Möbius el Crononauta dijo...

¡Ahí has estado avispado! Jeje tienes toda la razón, la cabeza me ha jugado una mala pasada y le he puesto de director cuando en realidad sólo tiene un papel. ¡That's life!

Si te gustan Cabaret y All that jazz o incluso aunque no fuera así seguro que Lenny no te defraudará.

Doris Escarlata dijo...

Hola, siento ser breve pero tengo demasiada prisa y esto me urge. Verás, necesito ver la película "Lenny" de la cual haces crítica, pero no sé ni donde conseguirla físicamente ni por internet, aunque eso no es mucho ya que soy nulo con internet, si por favor me puedes ayudar, te agradecería un correo con información a dondoritos@hotmail.com

Muchísimas gracias.
Saludos.