miércoles, 30 de enero de 2008

A la caza (1980)


No es uno de los mejores trabajos de William Friedkin ni se suele citar cuando se habla de la filmografía de Al Pacino, pero A la caza levantó en su día bastantes polémicas y dejó para la posteridad alguna de las escenas más desenfrenadas y sórdidas que se hayan podido ver en la gran pantalla. Si Friedkin ya tuvo problemas para rodar la cinta, hoy en día ni si quiera sé si podría llegar a estrenarse.
A la caza es una adaptación de la novela Cruising, y es un proyecto personal del director que además de dirigir se encargó de escribir el guión. La historia se desarrolla en Nueva York, donde una serie de asesinatos entre la comunidad gay pone al Departamento de Policía tras la pista del asesino. Un joven patrullero (Pacino) deberá infiltrarse en el mundillo y sin apenas apoyo del Departamento, investigar e intentar identificar al asesino. Para ello se recorrerá alguno de los locales nocturnos más pasados de vueltas de la ciudad.

La comunidad gay real protestó y boicoteó el film por miedo a que diera pautas para posibles asesinos de gays, una idea algo tonta, aunque probablemente tuvieran más razones al argüir también que la película mostraba a los homosexuales como depredadores sexuales y seres depravados y lujuriosos. Salvo un vecino de Pacino, el resto de homosexuales son en su mayoría gays hardcorianos de los que visten de cuero, llevan esposas y lucen gorras nazis. Desconozco totalmente como serían los locales gays de aquella época, pero lo que vemos en A la caza son orgías y desenfreno por todos sitios. No hablo sólo de cuartos oscuros, sino de la misma barra del bar o cualquier esquina del local. No se puede negar que allí los clientes tenían manga ancha: los que querían bailar bailaban, los que querían hablar hablaban y los que querían retozar retozaban. En fin, fuera real o no lo que se puede ver en A la caza, lo cierto es que cuando la vi hace ya bastantes años me dejó bastante descolocado. La escena del tipo embadurnándose un puño no creo que se pueda olvidar jamás. Y eso que Friedkin dejó fuera 40 minutos de film para que no le endosaran una "X" y arruinaran la comercialidad de la película. ¡Cómo sería lo que no vimos!


Pacino en pleno desenfreno

4 comentarios:

Cecile B. Demente dijo...

De esta no sabía nada, creo que a Friedkin lo tengo demasiado olvidado.
Mirando por ahí, he leído que en una de las escenas de asesinato, Friedkin pone imagenes "sublimi-anales" de una peli porno gay, y que se ven perfectamente a camara lenta. Lo dice el señor Wikipedia...

Pablo dijo...

Una película de verdad con un argumento que prometia pero que por desgracia se quedó en eso solamente en promesa, y en donde William Friedkin, un director con muy buenas cosas,pero que aquí cogió la película con muy pocas ganas, contándonos la historia de un policia que debe infiltrarse en los ambientes gays de Nueva York. Una película para mi, mediocre, a pesar de lo novedoso de su trama, teniendo en cuenta claro está la fecha de su realización. Lo único destacable, por destacar algo, es la actuación de Al Pacino que aunque no se luce excesivamente, pero es el que arregla un poco todo el desaguisado de la película. En definitiva, una película sin pies ni cabeza, con una trama ( a pesar de su novedad), más plana que una tabla, y lo que es peor, la penosa realización de un director que de verdad lo pudo hacer pero que mucho mejor. Saludos!!!.

Psicodeliazombie dijo...

No tenia idea de la existencia de esta movie... dado tu comentario psicotronico la buscare para disfrutarla...!!!
saludos...!!!

Jim Garry dijo...

Recuerdo ver esta peli un sabado de madrugada después de venir de fiesta y aquel día no se si fue es que el alcohol anuló mi capacidad critica pero me gusto. Después la ha he vuelto a ver y coincido con Pablo es bastante mediocre y lo mejor de la misma es Pacino.