lunes, 7 de enero de 2008

La amenaza de Andrómeda (1971)

Most of them died instantly. A few had time to go quietly nuts.

Si me preguntaran ahora mismo que citara cinco películas de Robert Wise me pondrían en un aprieto. Y es que somos muchos los aficionados al cine en mayúsculas que debieramos tener más en cuenta a un auténtico "trabajador" del cine, un hombre que sin estar tan obsesionado con lo que contar como un Stanley Kubrick por poner un ejemplo sabía imprimir su personalidad a los proyectos en los que se inmiscuía, muchas veces encargos de productores o estudios. Robert Wise era uno de esos "directores para todo" que sabía moverse entre muy diversos géneros y presupuestos de toda índole. ¿Sabían acaso lo que tienen en común Ultimátum a la Tierra y West Side Story? Exacto, ambas fueron dirigidas por Robert Wise. No, la verdad es que yo tampoco había caído en la cuenta. Creo que ese dato lo resume todo.

Si con Ultimátum a la Tierra Robert Wise había inscrito su nombre en letras de oro en la ciencia ficción, con La amenaza de Andrómeda el director retomaba el género volviendo a escudriñar el futuro del ser humano y tratando de nuevo de experimentar y usar nuevos recursos. La amenaza de Andrómeda es el producto de un veterano de mente inquieta que aún alargaría su carrera hasta finales de los 80, aunque probablemente no llegara a alcanzar el nivel de esta cinta. Por ejemplo, Las dos vidas de Audrey Rose me pareció demasiado errática en el momento en el que la vi, y aunque Star Trek: la película es sin duda la mejor de todas las adaptaciones al cine de la famosa saga intergaláctica, la historia quizás encorsetara demasiado al director como para emular su trabajo en La amenaza de Andrómeda. Aun así, Wise se permitió rodar un Star Trek de lo más filosófico y metafísico en la parte final del film. Pero esa es otra historia.


Muchas son las películas sobre desastres que amenazan a la vida en la Tierra, y entre ellas las que versan sobre extraños virus suelen ser de las más interesantes. La amenaza de Andrómeda es una de tales películas, aunque lo interesante y distintivo de la cinta de Wise es su enfoque científico del que muchos otros films carecen. A diferencia de Estallido, no esperen demasiadas explosiones ni bellas científicas en esta película. Con todo, podrán contemplar una espectacular escena a bordo de un bombardero. o inquietantes secuencias en un pueblo fantasma. Aunque si alguna vez han sentido curiosidad sobre qué hacen los científicos mientras las masas se dedican al saqueo y los militares conspiran, La amenaza de Andrómeda es su película.
La trama es sencilla: un satélite militar cae cerca de una perdida población en Nuevo México, y cuando los militares tratan de recuperarlo ven que todo un pueblo ha perecido, probablemente a causa de algo que el satélite trajo consigo. Inmediatamente varios científicos, especialistas en diversos campos, son trasladados a un búnker subterráneo donde deberán investigar a contrarreloj la causa de las muertes y una posible cura o medio de parar la inevitable pandemia.
Desde que vi la escena siendo un imberbe mocoso dudo que vuelva a olvidar jamás la entrada de dos científicos en el fantasmal pueblo dónde la vida parece haberse paralizado. Robert Wise logra aquí un momento sublime, mostrando al espectador inquietantes escenas con cadáveres a los que la muerte les pilló en sus labores cotidianas. La escena en el pueblo parece una revisión moderna del desastre de Pompeya. Ayudándose de escenas multiángulo el director hace partícipe al espectador de lo que los científicos contemplan a través de unas ventanas.
Reconozco que la aproximadamente media hora que transcurre entre la citada escena en el pueblo y el comienzo de las investigaciones se me antoja un poco pesada por momentos, aunque evidentemente es necesaria para dotar a la cinta de ese realismo que diferencia La amenaza de Andrómeda de otras producciones similares. En esas escenas se nos narra la llegada de los científicos al extraño búnker y todos los procesos y protocolos por los que deben pasar antes de llegar al nivel 5 donde realizarán las investigaciones.
Todo el complejo yace sobre una bomba termonuclear que en caso de emergencia estallaría automáticamente para erradicar cualquier viso de contaminación en el mundo exterior. Por si los científicos no tuvieran suficente presión.
Las investigaciones se realizan por separado: mientras dos científicos tratan de aislar e identificar el virus o la amenaza en sí, otro estudia animales expuestos a la enfermedad, mientras que un tercero ayudado por una enfermera estudia a dos supervivientes del pueblo maldito. Conforme avanzan sus investigaciones la trama va aumentando en interés, mientras las fricciones entre los propios estudiosos van aumentando, con una descreída doctora criticando al gobierno y los militares mientras que el jefe del proyecto insiste en ceñirse a las normas. Casi podría decirse que cada científico representa una visión de las diferentes posturas adoptadas en el mundo de la ciencia y la investigación. Y como suele suceder en estos casos, la opinión del gobierno es totalmente distinta.


La amenaza de Andrómeda está basada en el libro de mismo nombre del archiconocido escritor (y gran director por otra parte) Michael Chrichton, que el autor comenzó a escribir en sus días de estudiante de medicina. Tanto Chrichton como Wise mostraron al público los peligros de las armas bactereológicas en una era en que el debate sobre tales cuestiones era prácticamente inexistente. El final del film es ciertamente revelador.
No me resisto a dejar aquí esta revisión sin destacar el personaje del entrañable abuelo bebedor superviviente a la terrible "Andrómeda". Entre tanto dramatismo y tensión sus aparaciones son realmente refrescantes. Impagable el momento en que aparece su rostro cubriendo toda una pantalla y pregunta "¿Así es como dirige usted un hospital?". Y no crean, ese tipo de escenas hay que saber hacerlas. Así que ya saben, no olviden incluir a Robert Wise en sus plegarias cinematográficas.

1 comentario:

estanli cuvric dijo...

Cuando era un jovial infante, había dos películas de sci-fi que me daban especial canguelo:
La amenaza de Andrómeda y Saturno 3, aunque sean totalmente diferentes. Con los años he descubierto que la segunda es un pestiño de considerables proporciones, pero con cierto encanto pulp, sin embargo, La amenaza ha envejecido muy muy bien, y sigue dándome mal rollito.